Blog de historias, reflexiones, puntos de vistas. La vida, viajes por el mundo. Otra manera de narrar lo cotidiano. La gente y sus misterios

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martes, 27 de octubre de 2020

                                                 "Cuando sali de Cuba"




Cuando salí de Cuba, de nadie me despedí. Solo de un perrito chino, que venía detrás de mi. ¿Que te sientes más
 solo que la luna, cuando te llega la hora definitiva? No te asustes. Eso normalmente pasa. Dios quiere estar a esa hora a tu lado, así que no dudes en tomar decisiones.  Confiar en él.
Hoy les voy a decir por orden cuales son las tres preguntas que más me han hecho fuera de Cuba. Y no te asombres si esas son las misma también para ti. La primera y la segunda, son las más normales. ¿Cuál es tu nombre? ¿De qué país vienes? En el momento que respondo la segunda. Llega la tercera, esa cae sin mandarla a buscar. Por la ley de gravedad. Apenas digo, soy cubano. Esta ultima llega como un tiro y con asombro. ¿Cómo fue que saliste de Cuba, porque según lo que dicen, no es fácil salir de allí? Imaginase usted, no recuerdo haberle hecho esa pregunta a nadie, desde que vivo fuera del país en el que nací. Es como algo anormal. Intenta hacérsela a alguien y veras como te va a hacer sentir un estúpido de los pies a la cabeza. ¿Ha algunos de ustedes se les ha ocurrido alguna vez preguntarle a un extranjero que visita a Cuba, como fue que salió de su país? Yo creo que esa es una pregunta  algo incoherente. Porque podrían responderte muy fácil. Salí en avión, en barco, o caí en un paracaídas. Nadie en el mundo necesita de un permiso para salir de su país. Solo un cubano puede contestar esa horrible pregunta. Hasta ayer, no era más que un prisionero de los caprichos del régimen. Siendo yo el extranjero acá, por no haber nacido en Londres, no se me ocurriría hacerle esa pregunta a nadie de otro país. Sabiendo esto, ha sido muy fácil para mi saber como es que cometen el mayor de los errores. Solo Dios te puede quitar el derecho a elegir lo que quieres hacer con tu destino. 
Cuando me marché de Cuba, era la primera vez que salía del país. Me iba por un permiso de trabajo. Un permiso oficial de tres meses. Así se llamaba ese rollo raro. Allí me reuniría a un elenco artístico. El pasaje lo pagaba la persona del país que me había invitado. Nada tenía que ver con el ministerio de cultura, pero ellos insistían que luego de esos tres meses, tenía que regresar obligado. Sino lo hacia, corría el riesgo de que no me dejaran entrar al país. Castigado por cinco años. Jejeje. Decírmelo a mi, que nadie me gobierna. Aún ellos creían que si. En vida he tenido lo que he querido, soy un buscador de aventuras, no lo niego. También lo he perdido todo, eso ha pasado muchas veces, tantas que ni me acuerdo. Me caigo, me vuelvo a caer y me levanto de nuevo. Así, sin más. Me sacudo el polvo y a por lo siguiente. Es la regla de los gladiadores que se lo juegan todo. Pero no me quejo, ni me arrepiento de nada. Disfruto de mi tiempo, solo eso, "al que Dios se lo dio, San Pedro se lo bendiga". Hablo del tiempo,.. que es oro. Para eso estoy acá, en este planeta tierra. Tengo  la recompensa de esos lugares que me han marcado una huella. Me dejan la sensación de que todo lo que me ha ocurrido, es porque así es la vida,.. algo inexplicable. No intentes darle muchas vueltas al trompo, que te mareas, prioridades, no más. Seguir siempre las señales de mi ángel de la guarda, es el camino. Los espíritus tienen luz propia, eso lo aprendi. No puedo estar prisionero a modos de pensar que no me traen ningún beneficio. Pues les cuento: Estando en Madrid se abrió otra vez el universo para mi. No podía creer con claridad lo que me estaba pasando, tantas emociones juntas encontradas. Dejando detrás La Habana ponía fin a un lacerante periodo de mi vida, además, que era la forma más saludable de curar todos mis males. Estaba agobiado en la isla, sabiendo que la situación iba a peor y no quería, que por ningún motivo contaran conmigo. No aguantaba un periodo especial más. La verdad que ya nada se podía hacer y no valía la pena seguir perdiendo el tiempo. Había llegado a los límites de asquearme, después de esa maldita debacle, que ellos seguían llamando periodo especial, la peor de las pesadillas, porque hasta en mis sueños aparecían las fronteras. Odiaba seguir viviendo bajo una cantidad de reglas injustas, mentiras y rodeado de bloqueos mentales. Sencillamente, no creía como todavía podía existir gentes así en Cuba, que aceptaban una mala vida, por el solo hecho de ser leales a unas ideas que no les beneficiaba en nada. Era joven y con dos carrera, pero eso no me servía en absoluto y ni siquiera me alimentaba. Me merecía algo mejor. La mayoría esperaban a que cayera un milagro del cielo, pero yo no. La solución consistía marcharme de una vez. Y me tracé un plan. Era la hora de conocer el mundo y enfrentarse sin miedo al monstruo. Podía ganar mucho más arriesgándome, así que no lo dude y mostré las cartas sobre la mesa. El ambiente de Madrid por aquellos finales de los 90, hasta principios de este siglo, era como un regalo del cielo. Todo me llego a la carta, consciente de que Dios nunca abandona a esos que se atreven a seguir su corazón. La verdad que había soñado con algo así en mi propio idioma. Allá me casé y comencé a hacer mi vida. Me excitaban las ciudades moderna, las luces, la libertad y el reto por lo desconocido. Hasta tuve la oportunidad de viajar por el mundo, eso cambió  definitivamente mi vida...Resulta que un día voy a hacer un trámite de pasaporte al consulado de Cuba, mi primera vez, sin la ayuda de nadie. Y luego de una cola inmensa, ya tu sabes. Todas esas molestias de las colas cubanas o travez ante ti. El martirio no terminaba. Tenías que levantarme de madrugada, tomar el metro para ir hacer una cola. Afuera en la calle se iba calentando el ambiente según iba llegando la gente. Tenias que desafiar a la suerte para poder estar entre los veinte primeros, con el frío a esa hora de enemigo, bastante serio de por si y cantando las mañanitas. Todos esperábamos pidiendo con misericordia la llegada de los aguerridos funcionarios, que aterrizaban a las ocho de la mañana, la hora en que te abrian la puerta. Por aquel entonces, creo que solo podías tramitar cualquier papel legal desde Madrid o Barcelona, así que iban gente de toda España. Los extranjeros en busca de visas para sus vacaciones no tenían mucho problemas, entraban y salían del lugar con todas las prioridades. Pero los cubanos como yo, estábamos obligado a pagar por todo, ademas de la cola. Ellos, los de la embajada ponían las condiciones y nosotros solo teníamos que aceptarlas recibiendo como recompensa el horrible trato de sus funcionarios. No había otra cosa. Si lo que tu querías era los documentos en reglas, lo mas normal era que dejaras unas pesetas en la contadora, el dinero de aquella época y así saldabas tus cuentas. Ahora después de ver las cosas desde la distancia, he comprendido que es lo que pasa. De primera, se equivocan. No creo que sean conscientes de las barbaridades que cometen con sus ciudadanos. No entiendo que esa sea la conducta de unos diplomáticos. Si trabajas para una embajada, al menos deberías de respetar los derechos de las persona a quien representan. Por entonces le llamábamos la embajada del Peru, como referencia a aquel lugar violento, donde vivían los disidentes por los sucesos del Mariel a la hora de la comida. Pues cuando allí se enteraron de que no había regresado en el tiempo asignado. Cambiaron su tono de voz conmigo y me dijeron;
- No, tu caso es con el vicecónsul.- Él era el que trataba esos asuntos exclusivos, los casos como yo, que habían traicionado a la patria.
-¡Tan importante soy, que merezco tales atenciones!- Le respondí  asombrado según sus palabrasYa tu sabes imitando a Shakespeare, me la di de gracioso. Y el vicecónsul que me estaba esperando, me recibió con los ojos furiosos. Estaba cara a cara, frente a un enemigo. Tomó mi pasaporte, lo revisó, me miró a la cara y rápido me dio la sentencia. ¡Usted es un desertor! ...me lo soltó de un bofetón.
- ¿Como dice usted señor?..le dije asombrado, pero algo enfadado. Acomodandome un poco más en la silla. Dándole a demostrar que ya lo sabía, que tenía que relajarse. Que no estaba para historias en ese lugar. Pero a él no le importó. Por lo que me dijo después:
- Su permiso de tres meses ha caducado. - Así que se convierte en un desertor por infringir la ley. De esa manera me lo recalcó como si yo hubiera caído de rebote de la Luna y no de Cuba.
- Como mínimo son cinco años sin poder entrar al país.
- Bueno, bueno, ya yo lo sabía. No había venido a preguntar sobre eso. Le dije. A mi no me cogía de susto sus palabras. Seguí sereno y cuando este sintió mi silencio...Cogió aire otra vez y me lo repitió a la cara;
- Metiste la pata.- Aquello que dijo, me dolía, pero me reí. Fue la única manera de contrarrestar las palabras a aquel arrogante rey Midas.  Pero no se detuvo y como cumplía una misión me repitió: 
- Eres un desertor.
Allí fue donde me levanté y le dije. Eso es una palabra fea. Y no la repita más.
- ¿Una palabra fea?- Hizo un gesto de que no me entendía y prosiguió.- Sino regresaste en el tie...Allí le detuve, porque no le quería escuchar. Solo necesitaba marcharme de ese lugar. Tuve paciencia y respire...porque tenia que decírselo claro y en su propia cara, como el lo había hecho conmigo.

- Eso es una palabra fea y más cuando viene de un vice...vaya usted a saber...cónsul, no?...es feeeaaaa... Yo no soy desertor de nada. Entienda esto de una vez. No ensucien más las palabras con mentiras que usted es un diplomático. ¿Eso cree? Fíjese bien, Que tengan un papel que dice que yo no puedo regresar, porque no les da la gana a ustedes, esta bien. Esa son las leyes de ustedes. Solo ocurre con Cuba. Que no haya regresado en ese tiempo acordado, no se preocupe, sabia lo que ocurriría. Ese es su juego sucio. No me vengas a decir ahora que eso es algo legal, porque no es así. Son sus métodos y yo no tengo más remedio que aceptar. Pero yo no soy desertor de nada, ¿me entiendes? A mi no me lo tienes que repetir. Que suena como si fuera un asesino. Esas cosas no las entiendo y no necesito tus explicaciones. Tu no sabes lo que significa la palabra, "desertor". Mejor que no la uses más, al menos conmigo. No me cojan pa su juego y dile a la gente las cosas claras, por su bien. Y cogí y me fui. 

Paso el tiempo y los primeros dos años pensaba en Cuba. Es duro cuando te niegan algo así. Es como si te arrancaran las entrañas y flotaras como un zombi. Después pasaron los años y como no podía ir. Me la quite de mi cabeza, muerto el perro, se acabó la rabia. Comencé a asumir mi realidad, que era Madrid. Puse mi cabeza en el mejor de los dos lugares. ¡Un Madrid como el de mis sueños, eso era lo que me merecía! Disfrutar de verdad. Me había pasado todo el tiempo en Cuba limitado, pidiendo permiso hasta para ir al baño. Me quejaba por todo y eso tenia que terminar. Necesitaba mi cabeza en un lugar claro, real y civilizado. A esa ciudad me entregué en cuerpo y alma hasta abrirme por dentro. Buscaba saciar mi sed de venganza de alguna manera. No creo que tenga una experiencia igual, única, a todo tren...Estaba libre de todo lo que me aprisionaba por entonces...y con gente civilizada a mi lado. Fue una de las épocas más productivas de mi vida en todos los niveles...Intente explorar Europa. Viajé mucho. Escribía ya desde entonces, tenia la música. Nació mi hija. Comenzaban los regalos de la vida. Unos de mis primeros viajes fue a Amsterdam. Tome un autobús desde Madrid, prefería ir por tierra, pase Paris, luego Bruselas. Allá en Holanda me esperaba mi primo. Tu sabe, a su aire. Era un honor tenerlo en un lugar así. El maestro esta vez de anfitrión. Mis ídolos son reales, siempre lo digo. No soy de los que se creen cuentos tan fácil sobre las fotos, imágenes de un líder, historias, ni de los que adoran santos falsos. Odio que me impongan las historias. Mi primo tenia un estudio de grabaciones en el segundo piso de su casa y el Coffee shop al frente. Ya ven? Cerca del paraíso en la tierra. Esos son los héroes de verdad, como mi primo. Porque ese lugar donde vivía, estaba tan cerca del centro de la ciudad, que la atravesabas por un lago que podías disfrutar hasta desde las ventanas de su casa, mi lugar preferido. Ese era el fruto de haberse casado con una realizadora de cine Holandesa. Él tocaba por las noches con las bandas de allá, gente de todos los lugares del mundo. Por su naturaleza, Ámsterdam es la ciudad favorita para encontrar personajes. Los más curiosos. Esos que huyen de la locura de las grandes ciudades en busca de un oasis a su altura, rodeado de la tranquilidad y con cultura. Porque la gente con las que choqué por allá, eran tan estrafalarias que solo podían vivir dentro de un guión de cine...gente raras, interesantes, con algunos misterios y con buen gusto. Sentados en las terraza tomando cervezas, pasaba el tiempo con la mente tranquila, como nunca había estado en mi vida, entre personajes de Hollywood y muchos aventureros como yo. Era muy fácil para ellos pasar allí desapercibido de los paparazzis, de la presión de los problemas y hasta de las miradas callejeras. Porque a nadie allí le importaba un bledo lo que tu hacías. Otra dimensión. Ellos son civilizados, no hay otra forma de decirlo. No aceptan en su cabeza ideas rígidas. No tienen tiempo para eso. Todo lo prohibido para la gente, no tiene sentido allí. Ellos no se comen la cabeza con cosas estupidas. ¡Fíjate tu, a que nivel ellos se liberan de esa carga! Salí fascinado con esa experiencia. Prevalecía por doquier el buen rollo y el relax. Estuve la primera semana solo, iba por un mes y aproveché. Unas de las cosas que más deseaba era sentarme en un coffee shop. Aquello me llamaba la atención. Hacia solo un año que había salido de Cuba, muy poco tiempo, y mi mente aun se mantenía en estado de transición. Nunca lo puedo olvidar. Sobre todo cuando entras, te sientas, pides un café jamaicano y estudias la carta entre los olores de la naturaleza. Les aseguro, otro planeta. Estuve perdido por un rato en ese laberinto de colores, aromas de hierbas de todo tipo y de buena calidad. Mi primo que era un experto sibarita de La Habana, ya tu sabes. Escogía el menú y los lugares perfecto. Conocía bien el asunto. Sentado allí, nada te falta. Esa es la libertad. No otra. Nadie te está mirando. No tienes nada a que temer. Solo dejar que te lleve la música, porque de sus manos, siempre encontraras un lugar seguro. Rodeado de aquel ambiente, los grafitis, la gente extravagante, los idiomas...entre canales, el lago, las fiestas en la calle...la gente de verano, el museo de Van Gogh, de nuevo esos Coffee shop y las noches sin dormir,..Una tarde, y eso fue al llegar, deje definitivamente de pensar en Cuba. Me sentía ajeno al pasado. Aquellos letreros en holandés, la cerveza Amstel y aquel ambiente multicultural, se habían tragado mi voz. No entendía lo que pasaba, tampoco quería averiguarlo, estuve un rato hipnotizado. Escuche la voz de primo que se alejaba, aunque este se encontraba a mi lado, lo había perdido de vista. Me costó unos minutos recuperarme. Había quedado en blanco. Fue entonces que le mire y dije: Para esto vine a este mundo, para conocer lugares así, moverme, trabajar, soñar, hacer mis historia... Esta es mi vida, mi tiempo...No quiero que nadie me diga más lo tengo que hacer para vivir...Desertor es la puta que le parió a ese mal nacido. Cuando finalmente regrese a Cuba..fueron siete años después.. Y mi intencion era ver a la familia. Pero dios puso en mi camino al regresar, vivir otra vez en la Habana. Cayó del cielo por medio de la embajada de España y allí me fui...a ver las cosas desde otro nivel...Era mi regreso. Esta vez lo veía todo diferente. De arriba hacia abajo y fue cuando comprendí que allá todo funcionaba al revés, es decir, de la única forma de que nada funciona...Llevaba por entonces una hija española...En fin, había ganado más yo alejándome, que aceptando sus retorcidas normas. Regresaba como ciudadano español. Esta vez fui yo quien les había cambiado el juego. Le entre a todos como menos me esperaban. Viviendo en el Habana Libreeee...Dejaba de ser aquel cubano, inseguro, desprotegido, indefenso y me había convertido en algo, que a ellos les tomo tiempo en creer. Tenia los privilegios y la protección de la embajada española. Bueno, pues mi hija creció allá, de la única forma que yo sabia que podía vivir en Cuba. No de otra. No iba a cometer el mismo error dos veces. Aunque al principio lo creía imposible, ella se enamoro de Cuba...Pude meter ese pedazo de isla en su corazón. Desde que llegó a mi país siempre lo rechazó. Al menos eso creía yo, no se porque motivos. Ahora ella es una joven con una mente despierta producto de todos esos viajes por el mundo, ademas de toda la información personal que ha ido acumulando desde que nació. Creo que ha valido la pena romper esas cadenas. Dejar la isla de Alcatraz, lo haría una y mil veces sin pensarlo. La libertad, es algo que se lleva por dentro y es lo único que importa. Es por eso que les cuento esta historia. No se dejen engañar más con mentiras. 

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lunes, 14 de septiembre de 2020

                                                 "La naturaleza humana"


"Jesús dice; Yo soy el camino o la forma"...
☝🏽
Lo ponen allá arriba...
Aunque la iglesia siempre ha hablado de este tema del espíritu con mucho misterio, y a nosotros, que nos da lo mismo chicha, que limoná, creyendo que todos somos unos superhéroes, lo hemos pasado por alto. Pero es de ella finalmente la culpa, no de otro. Es la que ha tenido el mando del asunto por mucho tiempo, que a nosotros ingenuamente nos ha quedado, como si fuera una especie de nube que se desprende de nuestro cuerpo cuando terminamos este poderoso viaje en la tierra...jejeje..ya ustedes saben, como si fuera una especie de escafandra, esos trajes que se ponen los cosmonautas cuando van en uno de esos largos viajes por el espacio. Y aunque lo creas o no deberías saber que los grandes maestros siempre han hablado de esto de alguna manera. Y no se referían a una especie de fantasma como solemos creer...Ni tampoco de una sombra en la que viven el mal y el bien. Hablaban del espíritu, como la fragancia de una flor.
🌹
¡ Se la comieron estos ahí !..¡Fíjense que cosa más hermosa esa!
Ellos dicen que vive en ti, que no tiene forma alguna. Que solo te acuerdas de " Santa Barbara" cuando truena. Palabras sabias esta, a nuestros oídos sordos. Y que la mayoría nos pasamos la mayor parte de la vida, en la luna de Valencia, condenados a movernos como un robot de carne y hueso...ya tu sabes, encerrados tras las rejas de un poema, que son nuestras mentalidad, costumbres, puntos de vistas y creencias......ignorando esa
🌺
otra parte que se mantiene en un estado puro, y que es realmente la esencia que desprende la flor, su razón de ser.. Y dice Buda al respecto:
" Tu puedes levantarte como una flor de loto. Esta, nace en el pantano. En el fango del pantano, parece que no hay lugar peor. Pero se mantiene toda su vida, intocable, impenetrable, "el fango nunca la alcanza". Conoces algo acerca de la flor de loto? Ellos, los sabios gurús dicen; Que aún, en las fuertes lluvias, en medio de las tormentas, cuando el agua crece, el loto, siempre se mantiene encima del agua"
* Que esa es la naturaleza del espíritu *
¡ Intocable !
🔥
....Que lo creas o no, eso no importa mucho...lo que realmente vale la pena, es que lo tengas en cuenta. Porque todo lo demás, incluso tus pensamientos, llegan sin preguntar...aparecen y desaparecen como nubes, son trozos de un pasado ya roto en el tiempo que lo único que le interesa es, robarte el presente, ..jajaja...el secreto de la felicidad...
🖐🏽

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martes, 8 de septiembre de 2020



                            
                                                     Actualidad 

El covid...ese bicho raro..por acá por Londres, parece que perdió el rumbo...han sido unos meses interesantes, en lo que me he dedicado a escribir un libro..., otra cosa no podía hacer, aunque no he parado entre tantas historias, pandemias y dime que te diré. Al menos, yo escogí lo primero, sabiendo que no es fácil lidiar con el ganado suelto, ni con los impertinentes. Pero ya tengo mi novela.¿ Quien dice que un chico negro de barrio no escribe una novela? Eso son habladurías de gente de poca fé....ya lo dije, que iba ser este uno de los momentos más interesante, Dios es testigo de lo que ocurrió en ese proceso extraño, en que el miedo se apoderó de nuestras vida. Muchos de los que estaban con la boca abierta pensando en lo peor, sin una señal de futuro a consecuencia del encierro, definitivamente la cerraron, eso era de esperar. Porque no existe pandemia que pueda acabar con el poderoso espíritu humano, ese es invencible. Vive siempre como un gladiador en medio del Coliseo de arena, en guardia...No hay nada con tanta fuerza en la faz de la tierra. Así que les envío un aviso para navegantes, ¡Oooh Cesar, los que no van a morir te saludan! Ahora mi libro está en los finales del proceso de edición, pronto saldrá a la luz, ya, casi despega. Algo de lo que estoy satisfecho. Era ya la hora de tener una nave así, interestelar de un lado para otro, de camino a cualquier rincón del mundo...porque así será. Este es mi consejo...monten en ese caballo de Troya, hablo de mi libro, como si fuera una escoba mágica, no en estos autobuses, detrás de mí...Estos gigantes londinenses que transportan pasajeros, normalmente te llevan a un lugar seguro, o bastante conocido, sin embargo, si te atreves a subirte, en esta historia que te cuento, en mi novela, llevarán la certeza de que esta vez el viaje será distinto, cómodo, en ocasiones lacerante, por el riesgo que se corre volar desde las altura a un lugar como Cuba, donde lo menos que te pueda pasar, es venir de cabezas en picada, rodando y dando tumbos, como un cacharro viejo sin dirección alguna y buscando suelo...Bueno..pongan desde ya los pies sobre la tierra, calienten los motores y amarren bien los cinturones...que este viaje,... está a punto de comenzar...y no quiero caritas...
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martes, 28 de julio de 2020

En plena luz


                                                                             
Soy lo que ves. Puede ser esa calma o desastre a la vez. Depende  del cristal con que lo mires eso yo no lo sé.  Mis ideas casi siempre están al revés y mis emociones tambalean intentado buscar un centro.  Suelo ser un caos no te miento.  Pero cuando se trata de hacer lo correcto, nada me impide que me lo juegue todo, hasta mis propios huesos. No vine aquí a sentarme a esperar quejándome de como pasa el tiempo. No, de ese  material no estoy hecho. Aunque no encuentre lo que busco sigo pidiéndole a la vida que no me detenga en el intento. ¿Quien dice que el sol sale para todo? Jejeje, ese es puro cuento.  Soy lo que ves, tienes razón, pero en el fondo soy al revés. Luz

                                               🌞 El sol sale para todos.

... Le pregunté  un día a mi bisabuela que cuantos años tenia. Mi padre que estaba en la puerta de la cocina me había escuchado y me gritó  desde el otro extremo del patio,..¡Muchacho, eso no se pregunta! Ni siquiera lo intente de nuevo para no entrar en desacuerdo con mi papá. Entonces ella aprovechando que mi padre había entrado en la cocina me dijo: Noventa. Noventa? Imaginen, que  yo era un niño. ¡Noventa era como estar cerca del cielo! Le respondí sabiendo que aun estaba muy clara con sus ideas. Lucía fuerte y se veía tan bien que era difícil creerlo viéndola tan tranquila la mayoría de las veces fumándose esos puros enorme. Frente a mi cara de espanto ella no dudó y me respondió algo así. Los años van por dentro y el tiempo por fuera. Todo el mundo va para viejo mi nieto. Solo tienes que dejarte llevar loma abajo.
¿Dejarte llevar? ¿Qué es eso? Le pregunte porque no entendía muy bien eso de loma abajo.
- Soltar las riendas. Así me dijo.- Dejarse llevar por el impulso de esos días en que estas en la cima de la montaña, la emoción de los grandes momentos en que todo es color del rosa son una bendición. Hasta el viento ayuda. Desde esa altura las vistas a tu alrededor siempre son impresionantes. Es como si te dejaras caer, no más. Soltar todo lo que pesa sobre la espalda, hasta los pensamientos son una carga pesada. La miré y me dije a mi mismo, tratando de que no me oyera, pero me escuchó: Cuando estás tan cerca del cielo no creo que te preocupe mucho ya las cosas. Además no creo que queden ya mucha fuerza.
-A esta edad es difícil ir en contra de la corriente. Respondió para no incomodarme. 
-¿De que corriente hablas? Le pregunté.
-Hablo de la persona que soy. Todo es posible, de eso no hay dudas.
Tejía buscando la forma con las aguas y los hilos de estambres de varios colores tratando de cerrar la figura. Estaba entretenida, metida en su mundo, pero no perdía el hilo de la conversación. Y fue entonces que me dijo sin mirarme.
-Tu, yo y tu padre e incluso la gente. Todos somos seres con vida. Dios mismo. Esa presencia todopoderosa del señor esta en cada uno de nosotros.
-¿Dios? Era una de esas primeras veces que alguien me hablaba de Dios con tanta sinceridad y aun así creía que mentía.
-Cualquier persona en este mundo puede cambiar aun en el último suspiro de vida. Creo que puede hacerlo, esa es la verdad. La capacidad esta allí  siempre latente. Ese poder vive allí, en cada uno de nosotros.
Esa tarde mi padre me había castigado. El día anterior tuve problema bastante fuerte con mi profesor y me habían despedido de la escuela, así que el único espacio que me quedaba para estar era el patio de mi casa y no tenia mas remedio que escuchar a la bisabuela con esos cuentos. Hablaba de Dios, de la fuerza, de la capacidad del espíritu y no se que otras cosas, yo no entendía de nada se los juro. La tarde era fresca y ya había pasado lo peor, el sol del mediodía.  Ella estaba sentada moviéndose lentamente alrededor de las agujas, como si escuchara una música suave que solo ella percibía bajo de la mata de piñón impulsada por el viento y ante la mirada del perro de la casa que estaba acostado en la tierra, también como yo, con los ojos atento a ese armonioso ritmo de colores y la voz vieja de la abuela que se cortaba a la vez que pasaba la aguja uniendo las puntas de un rojo intenso.
-¡Si, Dios! No busques en otros lados que no lo vas a encontrar. Antes yo era como tu, demasiado traviesa. Hacía cosas que mis padres no le gustaban y por eso no salía de un castigo a otro. Después uno creces y creas sus propias reglas. Nunca fui a un escuela y con eso no quiere decir que sea ahora una persona inculta, he criado cinco hijos y estoy orgullosa de ellos, mi vida fue un desastre, pero nunca he perdido el aliento. Eran tiempos duros, pero yo intentaba mantenerme casi siempre ocupada, me gustaba tejer, así lo hacía cuando encontraba el momento. Nunca he dejado de hacerlo. Para eso he tenido siempre un tiempo, no sé de nada tan placentero. Al principio era muy difícil, me costaba ansias terminar las cosas que hacía, ya sabes, cuando tejes, el mayor enemigo es la prisa, como en la vida, pero lo seguía intentando. Nada mejor para evitar todos mis problemas. Pero un día llegó  el milagro. Vino cuando menos lo esperaba. Fue en ese momento que pude ver que esa fuerza de dios estaba en mi. 
-¿Tejiendo?
-No busques esa fuerza del señor por otro lado que no la vas a encontrar, ya te lo he dicho. Por lo menos de esa manera en la serenidad llegó  a mi años después.
-¿Y como es él? Le dije riendo, pero con respeto, estaba cagado de miedo.
Se comenzó a reír y fue ese el único momento que dejo de hacer lo que estaba haciendo. Estiró la mano le hizo una señal al perro que se le acercó y luego me dijo:
-Nunca te creas el cuento de que dios es uno de esos espíritus que aparece y desaparece de la vista para decirte lo que tienes o no que hacer, o que esta bien o que no.
-¡Abuela soy un muchacho! Le dije. Me hizo una señal para que me acercara. Mi padre tenia otros concepto y eso no lo iba aceptar aunque nunca le contradecía a la abuela
-Esa son las cosas que te enseñan en la escuela y en la iglesia. De que dios es poder. Y solo tienes esa capacidad de experimentarlo cuando puedes joderle a otro la vida. 
Me acerque y ella levantó al aire la pieza como una bandera y me la enseñó para que viera que ya tenia la forma de un pequeño gorro amarillo, verde y rojo, la verdad que era maravilloso y se lo celebre. 
¡Abuela que colores mas bonitos!
 Fui a cogerlo con mis propias manos y no me dejo, tenia yo las manos muy sucias.
-¡Escucha!, tus colores favoritos, tus gustos, tus pasiones, las cosas que has aprendido hasta ahora, todas tus experiencias. Esa es la idea del muchacho que crees que eres. Cómo es que te proyectas a la gente y lo que esta creen de ti. Pero eso no es lo que eres tu, jejeje.
A esa altura de la que hablaba ya mi bisabuela daba miedo. Ni siquiera sabía a que se refería, pero yo no sabia porque continuaba escuchándole.
-Nos dominan las circunstancia, estamos prisioneros por nuestras buenas y malas conductas y nos guían los pensamientos.
Ella hablaba mal de estos, de los pensamientos, al menos eso era lo que entendía sobre esa basura que hemos ido adquiriendo con la experiencia que muchas veces se vuelve ante nosotros como si fuera nuestro mayor enemigo y reaccionamos de alguna forma ante esta, aun sabiendo que cada vez que escarbamos un poco en la superficie, sacamos uno de esos problema o muchas veces estos te llegan sin mandarlos a buscar. Los obstáculos están por lo general en el camino. Que estos aparecían solos y no tenias que mover mucho las piedras. 
Me contó que había estado una vez muy enferma y como se sentía tan mal lo único que encontró para consolarse en ese momento fue tejer y tejer. Así pasó la noches después de una semana en cama. -Tejí tanto que hasta perdí hasta la noción del tiempo. Llegó un momento en que no sentía mis manos. Como me sentía tan mal dejé de seguir a mis pensamientos, evitarlos a toda costa cada vez que llegaban, porque no eran sanos. Estos se convirtieron como en nubes de paso, llegaban, pasaban y se  llevaban mi cuerpo. Todo desapareció de mi memoria mientras mis manos seguían tejiendo. Eso me dijo, que de repente  le embargó un enorme silencio. -Conocía ese silencio sobre todo al tejer, la pasión y el movimiento monótono de las manos con las agujas son como un sedante, porque dejas de tener el control de las cosas y se tragan a las palabras. Disfrutaba del silencio. Así fue que dijo, pero que esa vez fue diferente. Pudo darse cuenta que el silencio estaba allí y ella era testigo de su presencia. El silencio es algo que no haces, que tampoco puedes controlar. Aunque crees que es algo que puedes llegar a hacer, este habita mas allá de las cosas porque ha estado allí siempre. El silencio no tienes forma. Ni tampoco tiene nombre, no tiene identidad. No pasado, no futuro. No principio. No final. No mañana, no ayer. Está en todos los lugares. Existe aquí y ahora, es algo eterno 
-¿Sabes? Así me sentía yo, como parte de ese enorme silencio cuando mi cuerpo se esfumó 
Así me dijo. Que todo a su alrededor comenzó a perder el sentido, como si nada mas existiera. Fueron horas de calma de tranquilidad, pero sobre todo de paz. Nada comparable a ese momento donde todo se detiene y dejas de ser la persona que eres y entonces comienza a emerger por un lugar de ti, ese ser que en realidad eres. Ese que no tiene un pasado, no tiene un futuro, no tiene una historia, no tiene ni siquiera un nombre, porque tampoco tiene una forma clara. Esa presencia que tu sabes de seguro que eres tu, emana de ese único espacio en el que vive y tu lo notas, no te hacen falta los ojos para verlo, ni las manos para tocarla. Es esa parte de ti libre, oculta por el paso de los años, por las costumbres, por tus puntos de vistas, por todas tus limitaciones, tus miedos y tus emociones.
-Abuela me estas dando miedo, no me gustan los fantasmas.
-No hablo de fantasma. Esos son cuentos de caminos. Los fantasmas no existen.
Tomó una bola negra de estambre y comenzó a insertarla entre las agujas, había pasado mucho tiempo desde que ocurrió esa historia que me contaba porque en esos momento ya de ella no quedaba mucho y sus movimientos en la mano dejaban mucho que desear, eran certeros pero demasiado lentos, oxidados, rancios, pero su espíritus era todo lo contrario. Su rostro estaba relajado, emanaba paz, aunque al mirarla pareciera que te dejaba escapar una sonrisa. Esas horas de monotonía mientras tejía habían  lograron amansar la pantera en su mente y allí en medio de esa tranquilidad se sentía feliz. Sin juzgar nada, sin exigir nada, sin esperar nada. Esas horas de desvelo habían salvado su vida y nunca más se enfermo y de eso había transcurrido más de cuarenta años y allí seguía con la proa de su cansado barco a la deriva mirando a la mar, arribando a casi un siglo de existencia. Intentando enseñarme algo que todo el mundo desconocía, pero ella me dejaba ver entre dientes. Que hay algo dentro de ti, que es como una luz que lo observa todo, lo mueve y es parte de tu vida para bien, o para mal. Que se manifiesta de diferente forma, pero con el solo hecho de que sepas quien realmente eres en este viaje, aunque eso no es lo que importa. Lo que realmente vale la pena, es que te des cuenta de una vez, que en ti está ese poder de cambiar las cosas, esa fuerza de la que formamos parte alguna día. Hay muchas formas de llamar a esa energía. Hay quienes hablan de un Dios para referirse a ella porque no encuentran un claro motivo a sus especulaciones.  Pero por la forma en que me lo dijo mi bisabuela, yo sigo creyendo que esa luz existe y vive en nosotros mismo. Esa fuerza del espíritu libre que me dejó, nunca la he olvidado. Todos vinimos acá a ser libres. Experimentar esa libertad en carne propia y sentirla, esa es la cosa más bonita del mundo. Porque si alguien es libre, aun aunque no lo intente, esa luz, se esparce por muchos caminos. Ese es el poder y la capacidad del espíritu humano.





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sábado, 27 de junio de 2020

En su propia trampa

                                             

                         "tres cosas en este mundo que no pueden ser ocultada
                           por mucho tiempo. El sol, la luna y la verdad."
                                                                                                    buda.


  Como en la historia del Titanic, todo el mundo en el barco vio  el iceberg. Esa montaña de hielo que intentaron evitar, dejar a un lado, pero nadie vio que debajo, oculto en el océano ese iceberg se extendía bien profundo a lo lejos. Eso es lo que el subconsciente es, esa parte de nosotros que conduce nuestra vidas. Este vive en el presente, no en el pasado. Es el que lo hace casi todo por nuestras vidas. Es la razón por la que tu tomas ciertas decisiones. Es el motivo del porque tu usas ciertas ropas, escoges ciertos colores. Este es el timón  y termina de programarse en los primeros años de la vida, no toma mucho tiempo y es así que maneja el mundo que ves, manejando tus juicios según las experiencias. Dentro de nosotros, en las profundidades vamos contrayendo  ciertos hábitos, conductas, actitudes, que debemos entender y llegar a perdonarnos un día. Comprender que cualquier cosa que nos pase esta fuera de nuestro control y así poder liberarnos de estas historias… O haces la paz con tu pasado o sino este te va perseguir por siempre en el presente con esos, sus asuntos sin resolver.


                                                              
  Esta es una historia que escuche muchas veces cuando era niño. La entendí bien hace tan solo unos días atrás que fue cuando realmente pude comprenderla. En tu propia trampa. Me gusta cambiar las cosas de tono, porque creo que así tienen un mejor sabor. La vida aunque parece una cosa seria y complicada, no lo es tanto. Es pura vida. Uno no debería creérsela de esa manera tan estricta como dicen que es. Porque eso es mentira. De ese modo juzgándolo todo a cada minuto es imposible llegar a algún lugar. Esa fue la lección que aprendi y les digo, me costó mucho reconocerlo. No se puede luchar contras nuestros propios fantasmas, solo debemos rendirnos ante ellos. ¿Que si cuesta rendirse? A la mayoría le resulta imposible. Porque la vida es lo único que en realidad tenemos y lo mejor que podemos hacer con ella es, sacarle el jugo. Si no te dejas llevar por la corriente, las cosas se complican aun más  se vuelven feas, torpes, pierden su cara mas dulce. Como le ocurrió a este joven que salió a ver salir el sol una rara mañana, pero no pudo.

 Un joven pescador había decidido desde la noche anterior ir al mar, porque eran días tranquilos, los mejores para tirar su atarraya y pasar la tarde.  Su cabeza no andaba bien, las cosas no estaban funcionando como el quería. Había tenido una fuerte discusión con su mujer. Ella no entendía como era que había perdido su trabajo. Como la casa no era en ese momento un sitio para estar, decidido ir a coger un poco de aire. Por lo que se levantaría muy temprano en plena oscuridad para no molestarle. Conocía un hermoso lugar cerca del acantilado y a este se dirigía cada vez que podía. Los peces en el lugar eran grandes y muy buenos. Tomo ese día la larga carretera que lo llevaba a ese mágico promontorio. Como pescar era su pasatiempo favorito y además la tranquilidad del lugar le traía la paz, supo que eso podía ayudarlo a tranquilizarse un poco y tomarse las cosas con mucha calma. Así que esa noche no dudo a la hora de poner en su viejo Chevrolet Ford todo lo que en realidad le hacia falta, los nailon, la carnada del cebo, agua, un bocadillo de queso blanco y el termo de café. Al otro día desde muy temprano, en plena oscuridad partió al lugar. Después de recorrer unos kilómetros atravesó por un camino desierto para así explorar algún que otro sitio desconocido, cuando de repente se le ponchó una rueda de su viejo automóvil. Algo enfadado por el inesperado percance lo aparcó a la orilla del camino, le dio unos punta pie a la goma y se dirigió atrás con la intención de cambiarla. Pero cual fue su sorpresa al abrir el capó y no encontrar el gato mecánico, lo necesitaba para la suspensión y le busco por todos los rincones pero no lo encontró. Cómo podía olvidar algo así tan importante. Su enfado era tal que se quedo unos minutos esperando que alguien pasara y relajarse. Pero eso no ocurrió. Ya no quedaban rastros de las ultimas personas con que se cruzó en el camino. El sol a esa hora se estaba volviendo intratable y en su cabeza los pensamientos comenzaban a arder.  Buscando un poco de sombra se recostó a su vehículo y con la mirada perdida entre los arboles y el aire fresco muy a lo lejos vio una casita. Era como un punto blanco en la lejanía. Como ya llevaba mucho tiempo en el lugar y no pasaba absolutamente nadie, se le ocurrió la idea de acercarse. Su enfado aumentaba cada vez que pensaba en la casita. Estaba tan lejos, que con solo mirar a aquel punto blanco, su fastidio iba en aumento. Dudó varias veces en medio del camino si acercarse o no. Se detuvo para regresar y seguir esperando, pero obligado por encontrar una solución, intentó otra vez seguir sus pasos. ¿Y si no hay nadie en esa casa? Se preguntó  Bueno no seas tan negativo, así mismo se dijo y continuó. Unos pasos mas allá  se detuvo otra vez. ¿Y si no tiene un gato? Ok, pero a lo mejor tienen otra solución. El hombre se animó y siguió su camino. La casita estaba mas cerca. Había dejado todo en su carro y pensó que alguien podía robarle. Su vara de pescar era muy cara y cualquiera daba una fortuna por ella. Quizo regresar a buscarla. Pero se había dado cuenta, que ya era tarde, pensar así era una bobería y continuócontinuó una y otra vez, haciéndose más preguntas, inventando las respuestas y viendo fantasmas en todo lo que se suponía y así sin darse cuenta dio con la casa. Era de madera grande y con techo de guano, pero estaba cerrada. Allí a unos cincuenta metros delante de sus ojos se detuvo. A lo mejor no hay nadie. Dijo otra vez para si. Y si el que vive dentro es una mala persona. Pero ya estaba allí y tenia que intentarlo, así que se fue acercando. No encontraba una señal, las ventanas cerradas, los animales campando a sus anchas en el patio. En ningún rastro por los alrededores pudo reconocer que le dijeran que dentro habitaba un alma, nada. Tanto era su desconsuelo que su enfado fue en creciendo cuando al mirar para atrás, vio el lugar de donde había venido y estaba ya tan lejos, que el Chevrolet tan diminuto,  parecía un puntito azul en el horizonte y sus dudas eran tan enormes, que se lanzó  directamente a la puerta. Tocó, tocó y tocó. Por un lado del patio apareció un perro que le ladraba ferozmente sin acercársele. Intentó con su enojo coger algo para defenderse,  en el momento que alguien le abrió la puerta, alguien que el ni siquiera vio, era tanta su rabia, que solo le dio tiempo a decir…hola, a la silueta adormilada en la penumbra…Que le preguntaba, ¿que usted necesita?..¿Que necesito? le respondió el hombre montado en cólera. Mire,…se mete usted ese gato en el ..cu….olvídelo. ¿Yo?,.. yo no necesito nada. Me voy. Y dio media vuelta y se marchó. Iba perseguido por los perros que ladraban detrás, unidos a otros dos que aparecieron de repente. Tomó el camino de regreso, aun más irritado. Esta vez llevaba de regreso muchos mas problemas que los anteriores y estaba completamente agobiado.  
  Los ojos no sirven de mucho, si la mente se niega a ver. Esta historia es la prueba de lo fácil que nos inventamos historias negativas a la hora de enfrentar y buscar una solución a nuestros propios problemas. En vez de adoptar una mentalidad positiva o dejarse llevar por lo que el azar nos tiene reservado. Hacemos en estos casos lo peor, le damos la responsabilidad a nuestros propios miedos para que se encarguen y tomen las riendas del destino. Y cargado de resentimientos, de dudas, nos convertimos en eso, en el infierno de lo que nos rodea más a menudo.
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viernes, 12 de junio de 2020

Encuentra tu estrella


Es bueno regresar a los recuerdos. Claro que si...y mas cuando están al doblar de la esquina. Esta vez en black and white.


En el camino

Algunas veces debemos de parar, decir stop, dejar de temerle y solo ir a por ello. En ocasiones las cosas funcionan, otras veces no. Así es la vida.                       

⭐️👁…Algunas veces te levantas pensando que vas por el camino correcto?…Que todo es color de rosa. Y otras veces te levantas pensando, no estoy muy seguro. Te preguntas si en realidad estás en el buen camino o no?…Si lo haces, para ti este es mi consejo…Si te levantas cada día y haces algo que realmente te gusta y sientes pasión al hacerlo, hablo de cosas que te poseen y como disfrutas haciéndolas, te transportan. te diviertes tanto en el proceso, que te hacen sentir bien, tan lleno, que no necesitas de nada más. Estás en el camino correcto…Pero si eres alguien que te levantas y no tienes ninguna pasión por nada, dejando que el día pase sin penas ni glorias. Que te conformas solo con sobrevivir. Que no provocas un impacto en el mundo alrededor tuyo, solo le sigues la corriente a todo pensando que haces los correcto. Ya sabes, Stop. Siempre hay una primera vez para darse de cuenta. Es la hora de cambiar el rumbo. Ese no es tu rol en esta historia, o puede que sí. Pero no te lo creas y deja de hacerte el muerto vivo. Que vas en contra del tráfico y debes de tomar la otra ruta porque estas en el camino equivocado. Cuando tu tienes pasión, no importa cuan duro sea algo, tu buscas la manera siempre de hacer hasta lo imposible por lograrlo, a tu manera…Es así de simple. Pero si no tienes pasión, no importa cuán fácil sean las cosas…lo vas a sentir siempre difícil, pesado, crees hasta que te faltan las ganas de hacerlo. Hasta odias que te hablen de eso. Que cambien el tema. Pues te digo lo más sencillo. Toma el camino correcto cueste lo que cueste, aunque en ocasiones sientas que te has equivocado. Eso es normal cuando se busca un norte. Lo único que no puedes perder en ese caso, es el bendito aliento. No hay nada como la sensación de estar en armonía con el tiempo como quien camina por una cuerda floja en busca del equilibrio. Eso no lo olvides nunca y dale sentido a tu vida…celebrarla lo mejor que pueda con esas cosas que te quitan hasta el hambre.,  de eso se trata. Quizás en un principio no sea el camino de tus sueños, pero poco a poco lo terminara siendo, en ese preciso momento en que te des de cuenta, de que los sueños no siempre se cumplen. Pero que no pasa nada. Que en la realidad también hay cosas que pueden hacerte feliz y aunque tu vida no sea perfecta, hay cosas que le dan sentido a todo lo que sucede...Cada cual, tiene su estrella...Así mismo es..a por ella..👍
  • ,...,.............

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miércoles, 3 de junio de 2020

Rostros.


En estos días que corren vientos raros y de tanta confusión, cuando se venía saliendo de un estado de emergencia en el que estábamos confinados como pájaros sin alas, cuando parecía que todo regresaba a la normalidad muy pronto. Comienzan ahora las alarma de lo peor con la muerte de un ciudadano americano brutalmente por las manos de la policía. Y se nos ha dado la tarea de juzgar como es de costumbre y se ha abierto de nuevo una llaga, allí en el corazón del monstruo. Una vieja herida que parecía controlada. Quien conoce la historia sabe que dejó de herencia toda esa etapa de esclavitud, la más horrenda de la humanidad, de eso no hay dudas. Dejó tan imborrable secuelas que es triste volver a ella para juzgar un hecho. No vale la pena mirar atrás así de esa forma. No ahora...No se puede pensar en lo que tanto daños nos ha hecho. Racismo es el odio del ignorante y se le inculca a la gente, así que no confundamos más las cosas por su color para llamar a Los asesinos. Este es un nuevo siglo y tenemos que separar de una vez a las cosas de sus contextos y comencemos a llamarla por su nombre.  No sigamos dando vuelta hacia atrás enredando. De esa forma es mucho más triste..es hora de entender que este viejo orden mundial es un fracaso.📩 eterno. Así que es mejor vernos con la mejor cara, como hermanos y hermanas, aunque algunos les cueste.❤

"Louis, este es el comienzo de una gran amistad"  (Humphrey Bogart en la película Casa Blanca) La mafia y la policía.


                                         Rostros comunes


¿Por qué de toda esa basura que usas para ocultar todas tus máscaras, de arrogancia, de prepotencia, de déspota, hasta la de idiota, pero de tonto no tienes un pelo, de todas esas caras colgadas como un trofeo en tus rincones favoritos? ¿ Por qué vendes la peor? A nosotros nos basta solo una, la de la bondad de los rostros comunes. Esa es la única que vale la pena. Y arregla un poco este reguero. Hablo de gobiernos, medios de comunicación, policías, pueblos en general. Y luego sentado allí, como si fuera problema del destino, nos acomodamos en nuestro sillón viendo la vida pasar esperando de que todo un a irá bien. Que ilusos somos. Como si en realidad nada pasara. Creyendo que con solo tener la esperanza y la fe, llegará la posibilidad de que un día este mundo cambie para mejor. Eso creen, pero nos equivocamos.  No es cuestión de milagros y dios lo sabe. Se trata de ti y de mi y de todos. Hay mucha basura que tirar fuera, deshacerse de ella. Toda esa porquería pesa y de qué manera y lo ennegrece todo. Al punto de impedir ver con claridad un camino hacia el futuro. Es triste de imaginar cuando sabemos que nuestros  hijos, esta nueva generación, serán la semilla de un mañana. A estas altura no se muy bien por qué parte de la civilización andamos. Tantos asuntos sin resolver se acumulan que cuando no encuentran salida solo buscan una vía de liberarse y de la manera más cruel de todas. La cara del terror. Aunque parecen preocupados cada momento del día de vendernos uno de sus rostros favoritos, el más caritativo el de  engañarnos con sus promesas las cuales son solo para su beneficios personales, sabiendo que así, los caminos pierden el sentido. Imposible encontrar una salida. Y de esa manera es que vamos, con pasos seguro dando todos la cara más torpe, el de la incomprensión. Como la historia ya no importa, esa pertenece al pasado y a otro perro con ese hueso.  Pagamos muy caro su precio. Es como si nos cortaran las alas y las raíces. Y flotamos y flotamos buscando la ola. Racismo? Escuchen, no es un problema de religión, ni de costumbres, tampoco de racismo, todas esas cosas las inventamos nosotros, como a los gobiernos, a la policía y los medios de comunicación. Que estos, más que decir la verdad, se alejan de ella buscando solo la manera de subsistir. Como la verdad está tan a merced del gobierno y estos mienten, es parte de su juego, el de vivir en la mentira. Es así que estamos divididos. De un principio estos órganos del gobierno fueron creado para garantizar la seguridad de los bienes del gobierno y las de sus ciudadanos. Controlar el orden. Por lo que se han convertido en una de las caras del gobierno, la más cruel. Eso es real. Y es a día de hoy, la cara más siniestra. El enemigo número uno. Imagínate a la policía, que ellos tienen que velar por todo lo malo que crean estos, los llamados gobiernos que desde un principio se lavan las manos como Poncio Pilato, ya tu sabes? Buscar un reo, para que la culpa siempre caiga sobre otros. Los gobiernos en el mundo, todos en general, les importa un carajo que las cosas funcionen de la mejor manera. Ellos no tienen tiempo para eso. No está en sus agendas. Bastante tienen ya con sus egoísmos, con la corrupción, el odio, el dinero que mueven, entre tanta desigualdad entre ricos y pobres, muchas cosas con las que lidiar que son el resultado de lo que ellos mismos han creado con su arrogancia dejando al resto en el desempleo, el desequilibrio mental y la pobreza...la otra cara de La moneda. Ahora imagínate por un momento la cara oscura de esa sociedad que nos venden...es allí donde está la llaga, esa parte que se pudre poco a poco y les consume. Si no ponemos freno a esa mala conducta terminaremos infectando este mundo. Está claro que de esa forma todo irá de mal en peor. La educación está en crisis, es así, aunque ya es tarde para darse cuenta, pero es mejor eso, que nunca. Te preparan en vida para que tengas siempre éxito,  no se permite el fracaso. A la vez que no te enseñan a curar las heridas. Fatal. Es allí donde radica el problema y dónde todo se rompe. Se agotan las formas, no existe un consenso...Los medios de comunicación, la policía, estos viven en el infierno que su poca humanidad han creado. Son unos monstruos que solo muestran su verdadera cara en el momento en que todo se rompe. Eso sucede en todos los países, hasta en Cuba. La policía es un órgano del gobierno para actuar a sus anchas, para esos les pagan, para representar su rostro más feroz, el de Drácula mientras te chupa la sangre. Los gobiernos le han dado a la tarea de velar por un  orden que no existe, es imposible organizar las cosas de ese modo con tanta desigualdad e inseguridad. Pero los problemas existen, están allí...se acumulan como platos rotos, nosotros no los olvidamos, pero ellos si. Esos problemas que ellos mismos han creado tratando de proteger sus propias absurdas reglas. Cuando estás tan involucrado en asuntos del gobierno o de los medios de comunicación o con la policía, simplemente le has vendido tu alma al diablo es lo que pasa. Así que no busquemos más culpable. Es hora de despertar. Cambiar de una vez la forma de cómo mirar las cosas, de educar a nuestros hijos, de enseñarles las cosas que valen la pena y no de llenarnos y ni de llenarles con estupideces. No podemos venderle una visión errónea de la vida, ellos no se la merecen. Son puros. No tienen que cargar con nuestra culpa, debilidades y fracasos. Deberíamos educarles mejor, no con vista a una carrera profesional, o que estén en la cima de la montaña. Ese no es el objetivo. Sino para integrarlos a la vida, devolverles nuestra fé y esas alas, para que cuiden y velen por lo único que vale la pena vivir. El amor y el respeto al hecho de estar hoy juntos después de un largo camino de obstáculos. ✌✌🏿❤
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martes, 12 de mayo de 2020

Los platos rotos de An


 Yo respeto a las personas que están dispuestas a morir por lo que realmente quieren. No importa si es por amor o por una mujer o por un sueño. Cualquier cosas en que realmente crean. Cualquier cosas que transcienda al nivel de exigir esa sensación amorosa en el instantes y sacarla de dentro….Miro el amor en el compromiso de que pueda elevarte a tu gran potencial. Esa fuerza natural que tenemos dentro. Así es como la gente se debe sentir cuando van a su objetivo por lograr lo que quieren, viene de ese gran potencial. No importa lo que sea, ser buen padre, buena madre, perder 30 libras de peso, pasar una dura prueba, de esa forma te examinas ante la vida…y así, siempre quieres ganar la batalla..eso eleva tu nivel a tu gran potencial, sin dudas….Que te mires a ti mismo en tu mas grande forma..(fashion)

                                                                   Mike Tyson.


                                                         Los platos rotos de An

El rostro de An no tenia ningun desperdicio cuando la miraba bien de cerca. De esa manera las cosas cambiaban, tomaban un tono mas intimo, nostálgico, hasta  parecía real, porque aquel gesto era muy suyo. Una de esas fugaz mirada de ella, las de siempre, limpias y acompañadas por una sonrisa a la nada, fuerte y contagiosa que podías sentir como sus estrepitosas carcajada que venían y se dispersaban en el espacio, buscando tocarte, llenándolo. Esas risas de An, nunca la podría olvidar, porque Angélica, como en realidad se llamaba su nana, tenia el alma tan clara y transparente que no era difícil ver lo que ella en el fondo pensaba. Era así, una suerte poder pasar unos días con ella, únicos.  Luna había llegado el día anterior desde Nueva York donde ahora vivía. Había nacido allí, en la ciudad de la gran manzana, pero desde muy pequeña sus padres se trasladaron a la Habana, allí creció y fue donde había pasado casi todo ese tiempo hermoso. Ahora era una joven plena, bastante florecida, con ideas propias y muy objetivas. Llevaba unos años viviendo en América y aunque todo su mundo había cambiado de la noche a la mañana desestabilizando un poco su vida, ya parecía que comenzaba a cogerle otra vez el ritmo.  Había crecido muy rápido  y ahora  era que lo notaba, frente a frente a esa inolvidable fotografía en blanco y negro ante sus ojos, exhibida en un cuadro al entrar en la sala de An, como un trofeo colgado en la pared del centro. Estaban las dos juntas, An con la mirada perdida a un lugar pero con gesto tierno, cercano y el de ella, detrás, como  en aquellos inseparables días.  An siempre estuvo a su lado desde que era una niña y aun recordaba lo unida que estaban a pesar de ser tan mayor y de todas esas historias que peinaban canas que le contaba mientras le daba un baño cuando llegaba de la escuela. El tiempo había pasado con mucha prisa y dejó sus huellas claras sobre su semblante, porque la nana que había dejado hacía dos años atrás, había  envejecido mucho producto de su recaída y hasta la notaba cansada. Estaban las dos tan felices que parecía como si se hubiera detenido el tiempo en esa fotografía. Su nana estaba algo enferma, desde su partida las cosas no fueron iguales, había regresado otra vez a su soledad y sus fuerzas no eran las misma, pero aun así,  tenia intacta su manera de ser, altiva, suave, dulce, esa que le era tan familiar a ella y que le hacían sentirse toda una privilegiada. Porque Angélica era un Angel y sabía que había tenido la suerte de crecer cerca de sus cuidados. Jamás encontraría una nana mejor en el mundo que la buena de An, le había llamado así desde pequeña, y aunque se lo aclaraba muchas veces de que en ingles, ants, con t eran las hormigas y se reía cuando se lo decía, ella siempre le respetó. Cuando su nana se enfadaba se ponía muy seria y eso lo tenía presente, ella no soportaba las malacrianzas. Así que había que escucharla, no podías hacer otra cosa. Que si tenia que hacerlo? Eso lo sabe muy bien, la nana cambiaba hasta de colores cuando se desahogaba como si el oxígeno de su cuerpo en su regreso, buscara un sitio dentro de su normalidad. Como si el aire que tenía comprimido en su vetusto cerebro, se le escapara por la sangre y le devolviera de nuevo la sonrisa, porque An era una sabia, así mismo. Y si te decía esto está mal, era por alguna razón. Aunque muchas veces entraban en alguna discusión sin sentido, eso paso muchas veces, entonces tenía que calmarla y decirle de que era una hormiga grande y buena. 
Lunaaaa…!, Le grito desde la cocina en el momento que se dirigía al cuarto. Dale, que el desayuno esta listo. 
Yo no quiero desayunar le respondo Luna. 
Como que no vas a desayunar jovencita, usted no me sale de aquí hasta que no tengas algo en el estómago. Como me vas a decir que no tienes hambre? mira?...Allí esta, condumio, y hizo una señal con la mano como el que se lleva una cuchara a la boca.
Es que tengo el estomago un poco descompuesto, parece que fue todo lo que comí en el viaje. Todavía siento la comida del avión aquí dentro.
Si, pero tu no sabes que tiempo vas a estar fuera y tienes que estar preparada, esta es la Habana, aquí se chancletea, no…Niu yooo…como es que tu dices. Se rió.
Vale, voy a comer algo, pero la verdad que no tengo apetito. 
Comieron mientras hablaban y sobre todo se rieron mucho, era siempre así, tenían mucha química.
Ahora te vas y disfruta de las amiga y de la habana, hace una calor tremenda y te va a venir bien recordar los tiempos mozos, jejeje. No le echabas de menos?
Si, la extrañaba mucho, sobre todo a mis amigas.
Y a mi, le dijo la nana.
Claro, como no te voy a extrañar. 
Y no me extrañes pa que veas. Que voy a decir por allí desde que te mudaste para los Estados Unidos, se te cayeron los colores, porque con la gloria, se olvida la memoria. An, se rió, pero esta vez mucho más. Se sentía agradecida por tenerla cerca por unos días. Luna fue hasta ella y le dio un enorme abrazo y un beso. Yo te quiero mucho le dijo y permaneció un rato entre sus brazos como en aquellos hermosos días, tranquilos, en silencio, cómoda, como cuando ella era la única persona que estaba a su lado en las apacibles noches de la Habana.  Sabia que aunque An no decía nada, no había  podido reparar en esos días de separación y era ahora que se daba cuenta que tenia que aprovechar al máximo de esos días en que pasaría una semana en la ciudad con las amigas. 
Es así como siempre he considerado que la vida es en lo mas profundo, un poquito complicada. Esto te lo digo sin pelos en la lengua. No hay porque temerle a lo que esta por venir. Sentir temor no es cosa mala, ocurre por alguna razón, también tarde o temprano llegan las dudas, pero en lo que una cosa va y viene, deberíamos aprender de ella, hablo de la vida.  Es así de sencillo. Cuando un día te das cuenta que los golpes enseñan. Te preparas para defenderte de ellos. Y que las cosas en ocaciones te empujan sin medidas a buscar un  culpables, no pierdas tu tiempo.  Tenemos que liberarnos de ese terrible sentimiento de culpa que no arregla las cosas, no, nunca resuelve absolutamente nada.  Y lo peor, cuando no encontramos en quien echarle ese peso de las adversidades  terminamos por castigarnos a nosotros mismo. Es de esa forma en que ocurren los problemas, somos adictos a crear malos entendidos y a boicotear sin vacilar el motivo de nuestra propia paz dándole créditos a la cosas que ya pasaron y también a las que vendrán. Cuando pasan los años aprendes que no puedes culpar a las experiencias, ni las fatigas dentro de tu propio ser. Es como si cruzaras la frontera y te pararas en el otro bando y vieras la vida pasar por delante desde tu punto de vista más sabio, mucho más objetivo y diferente, sin que te afecte en lo más mínimo. An había visto crecer a Luna, que era como una nieta. No tenía otra forma de verla. Vivía sola, abandonada por la familia en un barrio al sur de la Habana, que no perdían su tiempo en ir a visitarla. Sobrevivía entre las novelas de la radio, los programas de la televisión, en ocasiones los vecinos y las revistas viejas que leía y releía. Tenia una hija, que llevaba tiempo que no sabía de ella, a veces hablaban por teléfono, pero esporádicamente y su nieta, con la que había pasado también mucho tiempo, hasta verla florecer, se había casado y desde que se largó, como decía, desde entonces solo pasaba si se encontraba por el barrio a saludarla. En realidad su vida había sido un poquito complicada…o mejor dicho un tanto tropelosa, en un sube y baja constante que solo ella en lo mas profundo podía calcular el peso de su deterioro. Pero hay persona que nacen así y que sus espíritus no cambian de bando, ni siquiera tienen la duda de ser un día mancillados, porque no creen tan fuerte en el jodido dolor y no se dejan engañar de ninguna forma. Se mantienen puro a pesar de la derrota y así era el de An, feroz y radiante, un espíritu de luz aterciopelado como aquellos peluches de su niñez,  sus muñecos inseparable, sus grandes compañeros en su sueños y guardianes de sus silencios. Los habían acumulado alrededor de la cama hasta el día que dejó la Habana que tuvo que deshacerse de alguno de ellos regalándolos, pero aun con ella, en su propio cuarto de New York conserva sus preferidos, a la Malula y al Dorian, el payaso de trapo. 
  An era una mujer mayor, rondaba los ochenta, pero unos años atrás todavía lucia fuerte. No podías reconocer con exactitud su verdadera edad. Había sido enfermera y se buscaba la vida cuidando ancianos hasta que le llegó la oportunidad de cuidar a una niña. Ese hecho de estar involucrada en una vida joven la llenó otra vez de entusiasmo y hasta le crecieron alas, disfrutaba tanto que cuando estaban tan juntas Luna la veía como una abuela. Era parte de su familia. An le había entregado todo su tiempo y todo lo que no pudo dar ante a su verdadera hija y a su nieta, como lo tenia ahora sin medida a montones, lo daba solo por disfrutar en lo mas profundo, sentir la brisa de lo nuevo que llegaba puro y como tenia la edad para soportarlo, lo dejaba escapar hasta en sus suspiros, porque cuando estaba cerca de Luna, ella nunca tenia ninguna prisa. Se detenían las horas. Cuando eres bastante mayor, hablo de la vejez, ya no piensas mucho, ni tampoco estas tan interesado en arreglarlo todo. Ya uno no esta para eso, solo importa lo que llega a la cabeza de repente y se le busca una salida. En ese momento de la vida uno regresa a las cosas sencillas. Entra otra vez en su ritmo y se entonan a su sintonía. Es así de hermoso el proceso de la vejez cuando ya no te preocupan los años, ni lo que la gente diga sobre ellos. Tu a esa edad estás en la conexión total con el tiempo y es cuando llega el momento de sentarte con los asuntos sin resolver. Eso no falla. Por muy alta que este el punto en la cima, tienes que bajar y poner los pies otra vez sobre tierra firme que es donde se vive mejor. Es de la única manera que se recobra el equilibrio perdido. Allí en el fondo, justo en el sótano es donde yacen los demonios y esos no te abandonan, son una carga lo digo siempre y si no estás dispuesto a cambiar de pagina, allá tu con las consecuencias. Por eso de una forma u otra tenemos que bajar un día a ese rincón, acercarnos sin miedo y asegurarnos de que todo los pedazos que no cuadran es hora de tirarlos a la basura. Nada puedes hacer con los platos rotos. 











Con solo pasar un tiempo con An cualquier persona a primera vista diría rápidamente que es buena. Que tiene el alma noble, eso no falla. Es muy fácil leer mirándole la cara a un viejo. Puedes definirla fácilmente por la superficie como el que lee un libro de historia antigua. El tiempo no perdona en esos casos y va seguro con su implacable rotulador dibujando las huellas que va dejando el pasado, bordeando los rostros de las personas, arrancándole su propia naturaleza. Si has sido una persona dura, despiadada, egoísta o si la vida te ha golpeado miserablemente, todo ese daño y el dolor resplandece a priori cuando te miras al espejo, frente a frente lo sientes tan tuyos que odias tu propio autorretrato. Pero cuando miras a una persona como An, rápidamente puede imaginar de que ella no es ese tipo de gente. Que lo mas posible es que no haya tenido suerte en la vida. Eso ocurre a menudo y nadie sabe porque. En tu rostro se puede reconocer tus victorias y tus derrotas. Todas vienen en el mismo recipiente que brota del alma.
 An era clara con sus sentimiento, les daba alas y los echaba a volar sin freno. Estaba lo suficiente curtida por el tiempo y ahora mas que nunca veía las cosas tan clara. Los años no pasan en vano, se acumulan como piedras endureciendo el camino. Así que lo mas recomendado por su mente vieja que había soportado el peso de la soledad y en su experiencia cuidando enfermos a lo largo del tiempo, que lo único que valía la pena es ir apartando todo aquello que no le hacía feliz buscando crear a propósito ese gran espacio libre para las otras cosas que vendrían y de una manera acomodar en su viejo cuarto el mundo, al que preparaba como si fuera un nuevo huésped que llegaría con el futuro. Con una cabeza así, tranquila y con las cosas en su lugar, estaba consciente de que hasta el ambiente cambia, se vuelve fresco, confortable, se oxigena del aire que trae un mundo nuevo y en el que te tienes que dejarte llevar porque en este, sabes que estás de tránsito. Venia de una infancia muy dura, tanto que las huellas caladas en sus hueso le dejaron mas de unas veces la duda de que en ocasiones las cosas no funcionan, que no deberían de ser de la forma que son, pero no le pudieron apagar sus ansia de poder olvidarla y hasta de enfrentarlas hasta el punto de aborrecerlas y hasta aborrecerse en si misma. Pero el tiempo en su propio paso cura siempre las heridas. Por lo que se sentía plena aún en su soledad. Eran casi ochenta y a esa edad las cosas se vuelven mas complicada si le empiezas a buscar falta. Así que lo mejor es no esperar nada de nadie por eso se conformaba con lo que tenia, aunque ella hubiera querido mas, como todo el mundo, La vida  suele ser injusta, o tal vez cada quien tenga una misión que cumplir y llegas a este mundo  de la manera perfecta en que te conviertes un aguanta golpes. Como le había pasado a ella que desde niña había conocido en carne propia lo que era estar sola…
An estaba parada en la cocina, sus manos oxidadas renqueaban, pero sabía que en la vida como en el ring sabes lo que te juegas y cuando lo entregas todo es para ganar tu lucha, así que en momentos en que estas de rodillas, lo sabes, eso no se olvida, no puedes pedir clemencias, que estás aquí para luchar y eso es lo que importa, no quedarte con los brazos cruzados esperando que el referí, pare la pelea. eso no hacen los buenos peleadores, lo había visto siempre en el deporte de los cuadriláteros, nadie en su juventud se los perdía en aquellos tiempos en que peleaba Teófilo Stevenson, su héroe, las peleas de boxeo. La grandeza de superar en la vida esos momento de fragilidad donde te sientes débil. Bastaba con no hacerle mucho caso, solo volver, otra vez y esa vez, mucho más fuerte. Le dolían sus brazos viejos, pero ya estaba acostumbrada, pero aun así estos no habían  perdido la suavidad que generaba la monotonía. Se movían exactos, jamás aceleraban su ritmo en su paso. Iban como en armonía mientras giraba el cuchillo y le quitaba la cáscara a la traviesa naranja que se movían en espiral. Fue así, que sumergida también en el silencio entrecortado por los tranquilos chirridos que producía el aceite hirviendo que había quedado en la sartén  con los restos de los huevos fritos, que sintió paz. Se secó las manos, miró al reloj, se acercaba la hora de novela. Se dirigió a la sala y fue justo a la fotografía en blanco y negro donde ella estaba retratada con Luna. Se sonrío observándola cuidadosamente. Luna estaba grande y hermosa  ahora. Se había convertido en una joven muy inteligente y de buen corazón. No tenía ninguna duda, la quería mucho. Se sentó en el sillón y encendió el radio, recostó la cabeza hacia atrás y cerro los ojos como si estuviera dormida y respiro profundo dandole las gracias a dios por sentirse acompañada. 
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