Blog de historias, reflexiones, puntos de vistas. La vida, viajes por el mundo. Otra manera de narrar lo cotidiano. La gente y sus misterios

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sábado, 27 de junio de 2020

En su propia trampa

                                             

                         "tres cosas en este mundo que no pueden ser ocultada
                           por mucho tiempo. El sol, la luna y la verdad."
                                                                                                    buda.


  Como en la historia del Titanic, todo el mundo en el barco vio  el iceberg. Esa montaña de hielo que intentaron evitar, dejar a un lado, pero nadie vio que debajo, oculto en el océano ese iceberg se extendía bien profundo a lo lejos. Eso es lo que el subconsciente es, esa parte de nosotros que conduce nuestra vidas. Este vive en el presente, no en el pasado. Es el que lo hace casi todo por nuestras vidas. Es la razón por la que tu tomas ciertas decisiones. Es el motivo del porque tu usas ciertas ropas, escoges ciertos colores. Este es el timón  y termina de programarse en los primeros años de la vida, no toma mucho tiempo y es así que maneja el mundo que ves, manejando tus juicios según las experiencias. Dentro de nosotros, en las profundidades vamos contrayendo  ciertos hábitos, conductas, actitudes, que debemos entender y llegar a perdonarnos un día. Comprender que cualquier cosa que nos pase esta fuera de nuestro control y así poder liberarnos de estas historias… O haces la paz con tu pasado o sino este te va perseguir por siempre en el presente con esos, sus asuntos sin resolver.


                                                              
  Esta es una historia que escuche muchas veces cuando era niño. La entendí bien hace tan solo unos días atrás que fue cuando realmente pude comprenderla. En tu propia trampa. Me gusta cambiar las cosas de tono, porque creo que así tienen un mejor sabor. La vida aunque parece una cosa seria y complicada, no lo es tanto. Es pura vida. Uno no debería creérsela de esa manera tan estricta como dicen que es. Porque eso es mentira. De ese modo juzgándolo todo a cada minuto es imposible llegar a algún lugar. Esa fue la lección que aprendi y les digo, me costó mucho reconocerlo. No se puede luchar contras nuestros propios fantasmas, solo debemos rendirnos ante ellos. ¿Que si cuesta rendirse? A la mayoría le resulta imposible. Porque la vida es lo único que en realidad tenemos y lo mejor que podemos hacer con ella es, sacarle el jugo. Si no te dejas llevar por la corriente, las cosas se complican aun más  se vuelven feas, torpes, pierden su cara mas dulce. Como le ocurrió a este joven que salió a ver salir el sol una rara mañana, pero no pudo.

 Un joven pescador había decidido desde la noche anterior ir al mar, porque eran días tranquilos, los mejores para tirar su atarraya y pasar la tarde.  Su cabeza no andaba bien, las cosas no estaban funcionando como el quería. Había tenido una fuerte discusión con su mujer. Ella no entendía como era que había perdido su trabajo. Como la casa no era en ese momento un sitio para estar, decidido ir a coger un poco de aire. Por lo que se levantaría muy temprano en plena oscuridad para no molestarle. Conocía un hermoso lugar cerca del acantilado y a este se dirigía cada vez que podía. Los peces en el lugar eran grandes y muy buenos. Tomo ese día la larga carretera que lo llevaba a ese mágico promontorio. Como pescar era su pasatiempo favorito y además la tranquilidad del lugar le traía la paz, supo que eso podía ayudarlo a tranquilizarse un poco y tomarse las cosas con mucha calma. Así que esa noche no dudo a la hora de poner en su viejo Chevrolet Ford todo lo que en realidad le hacia falta, los nailon, la carnada del cebo, agua, un bocadillo de queso blanco y el termo de café. Al otro día desde muy temprano, en plena oscuridad partió al lugar. Después de recorrer unos kilómetros atravesó por un camino desierto para así explorar algún que otro sitio desconocido, cuando de repente se le ponchó una rueda de su viejo automóvil. Algo enfadado por el inesperado percance lo aparcó a la orilla del camino, le dio unos punta pie a la goma y se dirigió atrás con la intención de cambiarla. Pero cual fue su sorpresa al abrir el capó y no encontrar el gato mecánico, lo necesitaba para la suspensión y le busco por todos los rincones pero no lo encontró. Cómo podía olvidar algo así tan importante. Su enfado era tal que se quedo unos minutos esperando que alguien pasara y relajarse. Pero eso no ocurrió. Ya no quedaban rastros de las ultimas personas con que se cruzó en el camino. El sol a esa hora se estaba volviendo intratable y en su cabeza los pensamientos comenzaban a arder.  Buscando un poco de sombra se recostó a su vehículo y con la mirada perdida entre los arboles y el aire fresco muy a lo lejos vio una casita. Era como un punto blanco en la lejanía. Como ya llevaba mucho tiempo en el lugar y no pasaba absolutamente nadie, se le ocurrió la idea de acercarse. Su enfado aumentaba cada vez que pensaba en la casita. Estaba tan lejos, que con solo mirar a aquel punto blanco, su fastidio iba en aumento. Dudó varias veces en medio del camino si acercarse o no. Se detuvo para regresar y seguir esperando, pero obligado por encontrar una solución, intentó otra vez seguir sus pasos. ¿Y si no hay nadie en esa casa? Se preguntó  Bueno no seas tan negativo, así mismo se dijo y continuó. Unos pasos mas allá  se detuvo otra vez. ¿Y si no tiene un gato? Ok, pero a lo mejor tienen otra solución. El hombre se animó y siguió su camino. La casita estaba mas cerca. Había dejado todo en su carro y pensó que alguien podía robarle. Su vara de pescar era muy cara y cualquiera daba una fortuna por ella. Quizo regresar a buscarla. Pero se había dado cuenta, que ya era tarde, pensar así era una bobería y continuócontinuó una y otra vez, haciéndose más preguntas, inventando las respuestas y viendo fantasmas en todo lo que se suponía y así sin darse cuenta dio con la casa. Era de madera grande y con techo de guano, pero estaba cerrada. Allí a unos cincuenta metros delante de sus ojos se detuvo. A lo mejor no hay nadie. Dijo otra vez para si. Y si el que vive dentro es una mala persona. Pero ya estaba allí y tenia que intentarlo, así que se fue acercando. No encontraba una señal, las ventanas cerradas, los animales campando a sus anchas en el patio. En ningún rastro por los alrededores pudo reconocer que le dijeran que dentro habitaba un alma, nada. Tanto era su desconsuelo que su enfado fue en creciendo cuando al mirar para atrás, vio el lugar de donde había venido y estaba ya tan lejos, que el Chevrolet tan diminuto,  parecía un puntito azul en el horizonte y sus dudas eran tan enormes, que se lanzó  directamente a la puerta. Tocó, tocó y tocó. Por un lado del patio apareció un perro que le ladraba ferozmente sin acercársele. Intentó con su enojo coger algo para defenderse,  en el momento que alguien le abrió la puerta, alguien que el ni siquiera vio, era tanta su rabia, que solo le dio tiempo a decir…hola, a la silueta adormilada en la penumbra…Que le preguntaba, ¿que usted necesita?..¿Que necesito? le respondió el hombre montado en cólera. Mire,…se mete usted ese gato en el ..cu….olvídelo. ¿Yo?,.. yo no necesito nada. Me voy. Y dio media vuelta y se marchó. Iba perseguido por los perros que ladraban detrás, unidos a otros dos que aparecieron de repente. Tomó el camino de regreso, aun más irritado. Esta vez llevaba de regreso muchos mas problemas que los anteriores y estaba completamente agobiado.  
  Los ojos no sirven de mucho, si la mente se niega a ver. Esta historia es la prueba de lo fácil que nos inventamos historias negativas a la hora de enfrentar y buscar una solución a nuestros propios problemas. En vez de adoptar una mentalidad positiva o dejarse llevar por lo que el azar nos tiene reservado. Hacemos en estos casos lo peor, le damos la responsabilidad a nuestros propios miedos para que se encarguen y tomen las riendas del destino. Y cargado de resentimientos, de dudas, nos convertimos en eso, en el infierno de lo que nos rodea más a menudo.
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viernes, 12 de junio de 2020

Encuentra tu estrella


Es bueno regresar a los recuerdos. Claro que si...y mas cuando están al doblar de la esquina. Esta vez en black and white.


En el camino

Algunas veces debemos de parar, decir stop, dejar de temerle y solo ir a por ello. En ocasiones las cosas funcionan, otras veces no. Así es la vida.                       

⭐️👁…Algunas veces te levantas pensando que vas por el camino correcto?…Que todo es color de rosa. Y otras veces te levantas pensando, no estoy muy seguro. Te preguntas si en realidad estás en el buen camino o no?…Si lo haces, para ti este es mi consejo…Si te levantas cada día y haces algo que realmente te gusta y sientes pasión al hacerlo, hablo de cosas que te poseen y como disfrutas haciéndolas, te transportan. te diviertes tanto en el proceso, que te hacen sentir bien, tan lleno, que no necesitas de nada más. Estás en el camino correcto…Pero si eres alguien que te levantas y no tienes ninguna pasión por nada, dejando que el día pase sin penas ni glorias. Que te conformas solo con sobrevivir. Que no provocas un impacto en el mundo alrededor tuyo, solo le sigues la corriente a todo pensando que haces los correcto. Ya sabes, Stop. Siempre hay una primera vez para darse de cuenta. Es la hora de cambiar el rumbo. Ese no es tu rol en esta historia, o puede que sí. Pero no te lo creas y deja de hacerte el muerto vivo. Que vas en contra del tráfico y debes de tomar la otra ruta porque estas en el camino equivocado. Cuando tu tienes pasión, no importa cuan duro sea algo, tu buscas la manera siempre de hacer hasta lo imposible por lograrlo, a tu manera…Es así de simple. Pero si no tienes pasión, no importa cuán fácil sean las cosas…lo vas a sentir siempre difícil, pesado, crees hasta que te faltan las ganas de hacerlo. Hasta odias que te hablen de eso. Que cambien el tema. Pues te digo lo más sencillo. Toma el camino correcto cueste lo que cueste, aunque en ocasiones sientas que te has equivocado. Eso es normal cuando se busca un norte. Lo único que no puedes perder en ese caso, es el bendito aliento. No hay nada como la sensación de estar en armonía con el tiempo como quien camina por una cuerda floja en busca del equilibrio. Eso no lo olvides nunca y dale sentido a tu vida…celebrarla lo mejor que pueda con esas cosas que te quitan hasta el hambre.,  de eso se trata. Quizás en un principio no sea el camino de tus sueños, pero poco a poco lo terminara siendo, en ese preciso momento en que te des de cuenta, de que los sueños no siempre se cumplen. Pero que no pasa nada. Que en la realidad también hay cosas que pueden hacerte feliz y aunque tu vida no sea perfecta, hay cosas que le dan sentido a todo lo que sucede...Cada cual, tiene su estrella...Así mismo es..a por ella..👍
  • ,...,.............

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miércoles, 3 de junio de 2020

Rostros.


En estos días que corren vientos raros y de tanta confusión, cuando se venía saliendo de un estado de emergencia en el que estábamos confinados como pájaros sin alas, cuando parecía que todo regresaba a la normalidad muy pronto. Comienzan ahora las alarma de lo peor con la muerte de un ciudadano americano brutalmente por las manos de la policía. Y se nos ha dado la tarea de juzgar como es de costumbre y se ha abierto de nuevo una llaga, allí en el corazón del monstruo. Una vieja herida que parecía controlada. Quien conoce la historia sabe que dejó de herencia toda esa etapa de esclavitud, la más horrenda de la humanidad, de eso no hay dudas. Dejó tan imborrable secuelas que es triste volver a ella para juzgar un hecho. No vale la pena mirar atrás así de esa forma. No ahora...No se puede pensar en lo que tanto daños nos ha hecho. Racismo es el odio del ignorante y se le inculca a la gente, así que no confundamos más las cosas por su color para llamar a Los asesinos. Este es un nuevo siglo y tenemos que separar de una vez a las cosas de sus contextos y comencemos a llamarla por su nombre.  No sigamos dando vuelta hacia atrás enredando. De esa forma es mucho más triste..es hora de entender que este viejo orden mundial es un fracaso.📩 eterno. Así que es mejor vernos con la mejor cara, como hermanos y hermanas, aunque algunos les cueste.❤

"Louis, este es el comienzo de una gran amistad"  (Humphrey Bogart en la película Casa Blanca) La mafia y la policía.


                                         Rostros comunes


¿Por qué de toda esa basura que usas para ocultar todas tus máscaras, de arrogancia, de prepotencia, de déspota, hasta la de idiota, pero de tonto no tienes un pelo, de todas esas caras colgadas como un trofeo en tus rincones favoritos? ¿ Por qué vendes la peor? A nosotros nos basta solo una, la de la bondad de los rostros comunes. Esa es la única que vale la pena. Y arregla un poco este reguero. Hablo de gobiernos, medios de comunicación, policías, pueblos en general. Y luego sentado allí, como si fuera problema del destino, nos acomodamos en nuestro sillón viendo la vida pasar esperando de que todo un a irá bien. Que ilusos somos. Como si en realidad nada pasara. Creyendo que con solo tener la esperanza y la fe, llegará la posibilidad de que un día este mundo cambie para mejor. Eso creen, pero nos equivocamos.  No es cuestión de milagros y dios lo sabe. Se trata de ti y de mi y de todos. Hay mucha basura que tirar fuera, deshacerse de ella. Toda esa porquería pesa y de qué manera y lo ennegrece todo. Al punto de impedir ver con claridad un camino hacia el futuro. Es triste de imaginar cuando sabemos que nuestros  hijos, esta nueva generación, serán la semilla de un mañana. A estas altura no se muy bien por qué parte de la civilización andamos. Tantos asuntos sin resolver se acumulan que cuando no encuentran salida solo buscan una vía de liberarse y de la manera más cruel de todas. La cara del terror. Aunque parecen preocupados cada momento del día de vendernos uno de sus rostros favoritos, el más caritativo el de  engañarnos con sus promesas las cuales son solo para su beneficios personales, sabiendo que así, los caminos pierden el sentido. Imposible encontrar una salida. Y de esa manera es que vamos, con pasos seguro dando todos la cara más torpe, el de la incomprensión. Como la historia ya no importa, esa pertenece al pasado y a otro perro con ese hueso.  Pagamos muy caro su precio. Es como si nos cortaran las alas y las raíces. Y flotamos y flotamos buscando la ola. Racismo? Escuchen, no es un problema de religión, ni de costumbres, tampoco de racismo, todas esas cosas las inventamos nosotros, como a los gobiernos, a la policía y los medios de comunicación. Que estos, más que decir la verdad, se alejan de ella buscando solo la manera de subsistir. Como la verdad está tan a merced del gobierno y estos mienten, es parte de su juego, el de vivir en la mentira. Es así que estamos divididos. De un principio estos órganos del gobierno fueron creado para garantizar la seguridad de los bienes del gobierno y las de sus ciudadanos. Controlar el orden. Por lo que se han convertido en una de las caras del gobierno, la más cruel. Eso es real. Y es a día de hoy, la cara más siniestra. El enemigo número uno. Imagínate a la policía, que ellos tienen que velar por todo lo malo que crean estos, los llamados gobiernos que desde un principio se lavan las manos como Poncio Pilato, ya tu sabes? Buscar un reo, para que la culpa siempre caiga sobre otros. Los gobiernos en el mundo, todos en general, les importa un carajo que las cosas funcionen de la mejor manera. Ellos no tienen tiempo para eso. No está en sus agendas. Bastante tienen ya con sus egoísmos, con la corrupción, el odio, el dinero que mueven, entre tanta desigualdad entre ricos y pobres, muchas cosas con las que lidiar que son el resultado de lo que ellos mismos han creado con su arrogancia dejando al resto en el desempleo, el desequilibrio mental y la pobreza...la otra cara de La moneda. Ahora imagínate por un momento la cara oscura de esa sociedad que nos venden...es allí donde está la llaga, esa parte que se pudre poco a poco y les consume. Si no ponemos freno a esa mala conducta terminaremos infectando este mundo. Está claro que de esa forma todo irá de mal en peor. La educación está en crisis, es así, aunque ya es tarde para darse cuenta, pero es mejor eso, que nunca. Te preparan en vida para que tengas siempre éxito,  no se permite el fracaso. A la vez que no te enseñan a curar las heridas. Fatal. Es allí donde radica el problema y dónde todo se rompe. Se agotan las formas, no existe un consenso...Los medios de comunicación, la policía, estos viven en el infierno que su poca humanidad han creado. Son unos monstruos que solo muestran su verdadera cara en el momento en que todo se rompe. Eso sucede en todos los países, hasta en Cuba. La policía es un órgano del gobierno para actuar a sus anchas, para esos les pagan, para representar su rostro más feroz, el de Drácula mientras te chupa la sangre. Los gobiernos le han dado a la tarea de velar por un  orden que no existe, es imposible organizar las cosas de ese modo con tanta desigualdad e inseguridad. Pero los problemas existen, están allí...se acumulan como platos rotos, nosotros no los olvidamos, pero ellos si. Esos problemas que ellos mismos han creado tratando de proteger sus propias absurdas reglas. Cuando estás tan involucrado en asuntos del gobierno o de los medios de comunicación o con la policía, simplemente le has vendido tu alma al diablo es lo que pasa. Así que no busquemos más culpable. Es hora de despertar. Cambiar de una vez la forma de cómo mirar las cosas, de educar a nuestros hijos, de enseñarles las cosas que valen la pena y no de llenarnos y ni de llenarles con estupideces. No podemos venderle una visión errónea de la vida, ellos no se la merecen. Son puros. No tienen que cargar con nuestra culpa, debilidades y fracasos. Deberíamos educarles mejor, no con vista a una carrera profesional, o que estén en la cima de la montaña. Ese no es el objetivo. Sino para integrarlos a la vida, devolverles nuestra fé y esas alas, para que cuiden y velen por lo único que vale la pena vivir. El amor y el respeto al hecho de estar hoy juntos después de un largo camino de obstáculos. ✌✌🏿❤
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sábado, 18 de abril de 2020

El Despertar


                             No teméis, porque llegará un día cuando la tierra caerá enferma por la codicia del hombre blanco que hará que los peces mueran en las corriente de los ríos, que las aves caigan de los cielos, que las aguas ennegrezcan, que  los árboles no puedan tenerse en pies y la humanidad como la conocemos dejará de existir. Cuando no quede ninguna esperanza de vida, algunas personas despertarán de su letargo. Gentes de todas las naciones, de diferentes lenguas sin importar el color, ni la raza, vendrán juntos codos con codos y ellos mismos se encargaran de restaurar el planeta, llevarlo de regreso al equilibrio, ellos serán llamados así: " Los guerreros del arco iris."

         (Ojos de fuegos, la anciana de la tribus)             (palabras pronunciadas en el siglo XIX)
                                                                    

           ....................................."El Despertar".........................


            Ya quedaba muy poco para que cayera la noche, pensó que aquello era tan solo una pesadilla y no le hizo mucho caso a sus pensamientos, para que, si eran turbios, en ocasiones hasta turbulentos. Aquel viejo libro sobre guerreros de las tribus había desparecido de su mochila, posiblemente lo dejó cerca de la boca del pozo donde estuvo bebiendo agua, fue allí donde único se detuvo, era una pena perderlo. No entendía como podía estar en muchos lugares al mismo tiempo. Esas cosas no pasan de esa manera en el mundo real, así se dijo y siguió caminando. Tenía la sensación de que estaba soñando, pero no, no lo estaba. Ante su mirada, todo le pareció tan real como la vida misma, las casas que ya no estaban, tampoco el flaco y sediento doberman negro, el perro que bebía agua en aquel sucio estanco y que le  siguió detrás unas cuadras hasta desaparecer por una de las esquinas como si fuera un espíritu. Habían quedado ya a lo lejos, también la bondadosa señora que se le cruzó por delante a la salida del pueblo. Fue precisamente ella la que apuntando a un lugar invisible en el espacio le enseñó la dirección del camino y aquella estrecha carretera que parecía que no acababa nunca. Era todo demasiado cierto y lo único que le interesaba ahora era encontrar al menos una salida. Así que no detuvo sus pasos deliberadamente, lo hizo con una sola intención, de reaccionar antes ellos, sus propios pensamientos, porque esa salida que buscaba no la había. Estaba en medio del desierto, nada puede ser peor cuando está cayendo la noche y estás completamente solo. Cualquier cosa podía ocurrirle desde ese punto del camino en adelante. Si, estaba muy asustado, no sabía cómo había llegado a ese lugar, ni cómo se las iba arreglar para sobrevivir, sin embargo  tenía la propia certeza de que a él nada malo le podía pasar. "El desierto en la noche está a merced de dios y cuando es de día estás a merced del diablo". Aminoro la marcha un poco para lidiar con la fina arena que lo detuvo, había perdido la visibilidad y solo la encontró mirando arriba a las estrellas. Nada por ningún lugar de los alrededores, sin la claridad esa lejanía ya no existía y la propia oscuridad se había tragado la inmensa línea del horizonte por lo que todo lo demás desapareció de un planazo. Estaba tan desesperado. Aquello se parecía a el mismísimo infierno. Nada puede ser peor que estar solo en el desierto. Pero esta vez si estuvo en lo cierto. Tenía que ser un sueño. "No hay un lugar más terrible en el mundo cuando cae la noche que el desierto", pensó. Era mucho mejor el resplandor del día con ese sol repugnante achicharrando la cabeza o  esos molestos vientos de arena impidiéndole avanzar, que esa maldita oscuridad que ahora le consumía. Se detuvo, miró otra vez a las estrellas y se dio cuenta de que ya nada podía hacer. Tampoco sabía una pizca de orientación. Quiso continuar, era su deseo, pero en medio de la oscuridad en que se encontraba y que le llegaba desde todas las partes, no iba a llegar lejos, le era imposible. Así que decidió por lo primero, dejarse llevar por las estrellas y el viento que parecía que le susurraban una rara canción. Se elevó su sonido profundo en el momento que le empujaba con la brisa tratando de impedir sus pasos. Una fuerte ventolera fue quien le detuvo finalmente, parecía hecho a posta, lo empujó hacia atrás revolcándole de un tirón en la arena movediza cuando escuchó aquel ruido estridente. Ese extraño golpe que le despertó. "Estaba soñando”. Dijo cuando se percató que era cierto.  El viento había tirado de las cortina y una de la persianas se abrió y al cerrar , dejó caer fuertemente sus cristales como una afilada guillotina sobre el marco de la ventana del cuarto, fue entonces que se sintió más tranquilo. Aquel ruido le había sacado del terrible sueño, ese inesperado golpe seco, como el de un disparo. Aun tenia esa cara de zombi y los ojos como si llegara de otro planeta. Pero sonrío. No es para menos. Era mejor darle las gracias a Dios por haberlo sacado de esa pesadilla. Escapar de la única forma que pudo, de la poderosa mano del señor. Miró encima, el blanco techo sobre su cuerpo era la señal, este era el mejor lugar para estar, no el anterior.  Se levantó de la cama, no había dormido bien y tenía la cabeza cansada. La arregló como pudo, apilo las almohadas, apago la laptop y llevo la guitarra para un rincón. Dejó el libro como estaba, panza arriba aunque ya había pasado la página que estaba leyendo.  Eran casi las siete de la noche y por la ventana, el cielo estaba aún muy claro, azul prusia, aunque en una hora ya sería de noche, parecía ese el mejor momento del día. Pensó bajar a la cocina y calentar un poco el café. Pero ese cielo azul era un milagro a esa hora. Además el sol estaba estupendo, un enorme disco color naranja de telón de fondo que escapaba por detrás de las chimeneas de ladrillos a un ritmo muy lento, flotaba en el más inmaculado escenario. Una tarde como esa no la podía desperdiciar, esta tenía algo sumamente especial, un encanto. Le hacía sentir quién era él  en realidad en medio de esa nada que llegaba de repente con su aliento salvaje, acercándolo a aquellos días en que tan solo era un niño y el tiempo a su alrededor rondaba como una moneda lanzada al aire, rumbo hacia el infinito. Eso pasa cuando ya no tienes en que pensar y te niegas a buscarle la vuelta a las cosas pasadas. No recordaba  tardes así antes, suaves y calladas en una ciudad tan desagradecida como Londres con esa certeza de que nunca duerme, ni siquiera un rato.  Por eso decidió quedarse y mirar por la ventana. Deleitarse con la mirada, como quien mira a la luna. Los apartamentos del frente atrajeron su atención, esta vez estaban vacíos por fuera y llenos de vida por dentro, era una ironía ese tono diferente que le daba la tranquilidad, esa que surge cuando cada quien esta metido de a lleno en sus propios asuntos. Nadie en la calle y por mucho que pareciera increíble era del todo cierto. Solo los coches aparcados y abandonados ocupaban los espacios en la estrecha avenida.



 Había tanta paz que se escuchaba nítido el sonido del viento, llegaba desde un lado del parque y desde allí se podía ver mejor la calle, por los árboles y la vieja iglesia católica que abarcaba todo el paisaje mirando fijo al cielo, atenta, como queriéndolo penetrar. Hacía ya un tiempo que no veía entrar ni salir gentes y aquello era también una novedad para él. La enorme puerta de madera en la entrada que siempre estaba abierta, esta vez permanecía cerrada, invisible. Los devotos del señor se habían marchado buscando la seguridad que no tenían dentro. Cuando comenzó la pandemia se habían apartado de sus lugares santos. También en la mezquita al doblar de la esquina no se veía un alma, el Imán había dado la orden de quedarse en casa posiblemente hasta los día del ramadán, por lo que todos iban como corderos en busca de amparo. Era de esperar. En casa estarían mejor, en familia, reunidos, compartiendo el pan nuestro, que era lo esencial. "Dios no les quiere allí por esos días. Iglesias y sinagogas ocupan esta vez un segundo plano. Y la pandemia no tiene religión, ni color, ni raza, es simplemente implacable, llegó para hacer historia y no cree en cuentos ni en fantasmas." Se le escapó una sonrisa irónica  "Todo se ha detenido y no hay gente ni en la iglesia, es mucho decir. Esto ya va siendo un milagro"…Pensó en voz alta. Mientras que al mismo tiempo le vino otra vez el sueño a la cabeza y comenzó a darle la vuelta. Había sido muy extraño, lo mejor era no pensar, ni darle mucha bola, porque los sueños son siempre así, cosas que uno no puede controlar en el subconsciente y salen, son libres de una naturaleza incondicional, ellos no tienen freno. Sin embargo este se pasaba de lo normal, él nunca había estado en el desierto y el sabor que le dejó  al despertar era amargo. Ese es el problema que uno tiene con los sueños oscuros y cómo por esos días de tanta noticias sobre el famoso virus tampoco había puesto la tele, ya que no era lo más recomendable, no pensó que vinieran por allí los tiros. Imágenes sobre la enfermedad eran bombardeadas sin escrúpulo alguno a cada minuto y las palabras de los medios de comunicación no hacían más que saturar la pantalla con historias espeluznante sobre la realidad y en ese estado vegetativo de enajenación total, había decidido actuar como todos y tomar precauciones. "Abusan en situaciones como estas, así que más vale el encierro, dejar de tomarse las cosas en serio y atenderse un poco, es lo que nos queda."

No se ve ni un alma por la calle, pero creo que nos vendrá bien”. dijo. El silencio es lo mejor en estos casos de inactividad, de pereza, este despierta las zonas escondidas y el alma se vuelve tan transparente que puedes hasta tener una visión en la oscuridad, es allí de donde toman la luz los ciegos, así es de cierto. Este nos obliga a escuchar esa nota perdida, la que encaja en los sonidos más nítidos, porque en el silencio se gana con la atención, es como una parada, una necesaria espera y no puedes darte el lujo de olvidarlo, sino todo se convierte en un caos. Por eso es parte de la música, es su oasis, la parte donde los sonidos descansan para luego elevarse. Esos momentos de abulia, de infinita tranquilidad, se agradecen siempre porque se alargan las horas y pierdes la referencia del tiempo. No sabes si es hoy, ayer o mañana. Y la verdad que uno no espera que eso pueda suceder, pero es lo que ha ocurrido y todo lo viejo está estático, como embalsamado, ahora hasta la ciudad parece un desierto. La noche comenzaba a bajar llegando fresca sobre todo en estos días de primavera muy diferente. La semana santa había ya pasado sin penas ni glorias, nadie se puso a pensar en eso y esa era ya otra novedad. 



 Las luces de los apartamentos de frente comenzaban a animarse, se volvían cálidas ante su mirada, eso lo notaba sobre todo en el lugar donde se encontraban las cocinas, antes vacías o inadaptadas por la diferencia de horarios, carentes de vida a cualquier hora del día,  ya no lo estaban, en ellas se reunían ahora las familias, se sentaban a la mesa como en los viejos tiempos disfrutando del buen rato. Algo comenzaba a cambiar aunque sólo se había detenido la rutina por unas semanas. Nadie tenía una idea de hasta cuando podría durar esto, ni siquiera de pronosticar hasta dónde. Increíblemente todo era tan real como la peste negra del siglo catorce en Europa que reculó a la humanidad desbastando sus zonas más débiles por aquella época. Sin intención de dramatizar más con el asunto, se giró un poco y levantó la cabeza. De esa forma, con los pensamientos en blanco puso esta vez las manos en el marco de la ventana y se acomodó, balanceando su cuerpo hacia adelante. Colocó la mirada a lo lejos y la agudizó como quien mira al mar en la distancia poseído por el paisaje y la serenidad, así que puso atención descansando estas en la firmes barandas. Disfrutaba del lugar como del mar, así era, con esa emoción de hacerlo en su primera vez. En casi cinco años viviendo en esa misma casa apenas había reparado en los alrededores con algunos recovecos aún vírgenes ante su mirada de rutina. Esas cosas pasan sin dudas cuando vives en una ciudad tan dinámica, extravagante y tan intensa donde lo dejas todo para luego en la agenda y el único tiempo que encuentras no lo quieres desperdiciar, así vives siempre, en un estado de alerta, en la búsqueda constante por encontrar ese momento. Son las primeras leyes que se reconocen de la jungla porque estas grandes ciudades lo son. El más mínimo momento lo absorbes de una manera que te atrapa, como se va volando, olvidas lo demás sabiendo que ya llegara algún otro espacio.  Las cosas por lo general se te acumulan y las demás, las cotidianas, desaparecen, te dejan de la mano por no decir que te abandonan sin piedad.  De seguro eso mismo le pasaba a todos. Pero ahora mismo, no tenia porque preocuparse de nada. Podemos llamarle a todo lo anterior el viejo mundo, porque este después que comenzó la pandemia, ya no lo era. Nos habían dicho a todos. Ve a tu casa, que vas a tener tiempo para pensar, para arreglar los muebles de la cabeza, poner las cosas en su sitio. El sueño no era un juego. Se había alegrado de que así fuera, extraño y eso le dejo mas aliviado aunque no entendía muy bien esa sensación de claustrofobia que le acompañaba. Hacia ya mas de tres semana que la ciudad era otra. Que el mundo empezaba a cambiar, algo tan fuerte como un virus la había detenido bajo máxima seguridad y solo quedaba esperar, dejarla avanzar en su proceso de cambio en  estos sus pasos más humildes. La inmovilidad traía la zozobra y para algunos, como a él les costaba recordar bien cuál día de la semana era, aunque eso no le importaba mucho, la verdad que para nadie eso tenía valor ahora, si hasta las escuelas de los niños estaban cerradas. La ciudad viviendo bajo un estado de emergencia había puesto en jaque las aspiraciones de todos y en realidad no era el momento para pensar en esas cosas. Muy poco se podía hacer, más que cada quien salvara como pudiera su propia pellejo. 
La oscuridad ahora había penetrado su cuarto y no hizo nada en absoluto por encender la lámpara de la mesa de noche. Cuando uno encuentra el momento para estar solo muchos pensamientos vienen a la cabeza y este era el caso. Prefería ser mas exacto con ellos, no había una razón para estar triste. Porque la realidad era difícil digerirla buscando soluciones y de esa manera es una pérdida total. En estos momentos tenia una única opción, la de mirarla tal y como era, por su mejor cara, no había otra salida. Muchas cosas con la que reírse si al final no todo era el jodido infierno. Dandole la mejor cara al asunto era la única manera de enfrentarlo de una vez y por todas. Y si hemos perdido o no en esta batalla. Eso solo lo dirá el tiempo. Nada de lo anterior parecía bueno y era el momento, todavía tenemos la dichosa oportunidad de cambiarle la historia, ponerla a nuestro favor. Comenzando por lo que ya tenemos a mano hoy. Encontrar un nuevo camino es cuestión de paciencia, no de prisas, porque de  esa otra forma ahora estamos bastante seguros de que no íbamos a ningún lugar. Lo que si sabemos hoy y eso nos despierta algo único en lo más profundo es que tenemos mucho que agradecer y es en esa dirección por donde debemos enfocarnos. No tomar esta situación como algo banal, eso depende de nosotros. Poner en el olimpo a quien en realidad se lo merece. Sobre todos a esos que de una forma u otra han estado al frente o cerca arriesgando sus vidas  e involucrados en este asunto en circunstancias extremas…enfermeras, enfermeros en esos hospitales de miedo, médicos,  especialistas personal de la salud en general que lo dan todo a cambio de nuestra seguridad. A los que ayudan a ancianos y a gentes que más lo necesita, han sido ellos y serán los más valientes, los más necesarios, arriesgando sus propias vidas para salvar las nuestras. Ellos con su actitud  nos han dejado el gran mensaje…Ese puede ser la piedra angular que mueva esta historia a otra órbita, que impulse este  viejo molino de viento que se ha erosionado por tanta mierda y allí permanece hundido en su propio excremento. Así que no es hora de ser pesimistas, eso no ayuda. Debemos celebrar de la forma más natural hacer un pacto con esa persona que realmente somos, cara a cara. Es tiempo de crear un nuevo mundo donde el amor sea mas poderoso. Este ahora es el tiempo que ha tomado la naturaleza para reponerse de todo el daño, está tomando un respiro. Dejó la ventana definitivamente, fue y encendió la lámpara, la movió buscando que la calidez de la luz animará esta vez su cuarto. En el otro lado un poco de sombra, nada como esa sensación de intimidad que dejaba el ambiente. Así se estaba mejor con ese claro oscuro de fondo. Organizó los discos de vinilos viejos en el armario, eran un desastre y lo cubrían todo, la pila de libros encima se habían caídos por el otro lado y él no había hecho nada por recogerlos en días. Agarró la cámara, la encendió y miró algunas fotos, la última vez que la utilizó fue hacía ya un mes atrás, la había dejado fuera del estuche pensando pasarlas para el ordenador y así revelar algunas que le pareció importante para su nueva colección. Pero allí la coloco una de estas tarde y la olvido. Abrió algunas gavetas de los cajones, tiro a la basura todo aquello que no iba a usar. Paso con el desinfectante por los bordes de la mesa,  los que tenía a su alcance, esto lo hacia mucho porque el olor del líquido refrescaba  el ambiente. Cuando todo estuvo en orden fue a por la aspiradora y pasó mas de media hora sobre la alfombra, ese ya era un récord personal. Había comenzado a sudar, cuando decidió bajar y calentar el café...Lo hizo muy feliz, la sangre le había regresado al cuerpo y aquel, su propio mundo parecía de momento otro diferente, hasta nuevo, nada que pensar en lo anterior. Solo tenía el presentimiento de que todo iba a salir bien. Porque la única forma de encontrar una salida de todo este lió estaba en sus manos. Las palabras tienen el gran  poder, como nuestros pensamientos, pero nuestras palabras, claro que lo tienen, son como un mantra. En ellas descansa el cielo y también el infierno. Estar enfadado no es malo, es uno de los primeros procesos para un cambio. Sentir que en ocasiones hay cosas que no tienen solución o que no se ve la luz al final del túnel, vale, no pasa nada. Cuando estás negativo con alguna situación y de repentes haces un plan nuevo, diferente...grandes cosas ocurren así es de cierto. Así que hay que tirar esa moneda al aire, que la suerte está echada. "Puedo cantar ahora, si es lo quiero, puedo estar triste, quien sabe, es difícil de controlar lo que me ocurre en cada momento. Es esa jodida  ansiedad y llega por el deseo de escapar el presente. Nadie quiere vivir un futuro incierto." 
Hacia ya mucho tiempo que no pensaba en nada. Pero esta vez tampoco le importaba, sin embargo quería poner las cosas en su lugar. Necesitaba organizar su cabeza y encontrar esa fuerza que  no había encontrado en los días anteriores. La angustia, es algo normal, es esa parte de nosotros que quiere escapar siempre a algún lugar, se escurre cuando le molesta enfrentar el presente. Así es de esquiva, por lo que la única solución es disfrutar de la persona que somos y este es el lugar indicado, el presente. Darle riendas sueltas a nuestras emociones tiene su precio en oro. Dejar salir de dentro de ti, eso que eres se agradece, es saludable, sea bueno o malo. Quieres bailar? Baila, no hay excusas. Estás enfadado, ok, todos los estamos. Los problemas están ahí, mirándonos a la cara, problemas financieros sobre todo.  Se trata de celebrar la vida, tirar un pasillo de vez en cuando no viene mal o aprender otra cosa, puede que la receta de tu plato favorito, algo que te haga sentir que respiras. Que estas vivo para que el día de mañana cuando la tormenta pase puedes mirar atrás y saber que tu eres el autor de tu propia historia. Era muy bueno llegar a esa conclusión porque ahora se sentía mejor."Así fue como se dijo. Cualquier cosa que sienta esta bien, se repetía así mismo, no es el fin del mundo...y esa ya no tampoco es una novedad, Es irremediablemente la única manera clara de encontrarle una salida a esto. Manteniendo vivas sus emociones, libres, que son ellas las que al final lo salvaría siempre de un posible naufragio." Subió de nuevo a su habitación, tomó el libro otra vez, giró la luz en su dirección y se acomodo en la almohada, nada como ese instante , así lo sabia, del gran final de la novela... y se dejo llevar por  aquellas curiosas palabras.  🜜

...Llegará el momento en que necesitaremos a «los guardianes de las tradiciones, de las leyendas, los rituales, los mitos y todas las viejas costumbres de los pueblos» para que ellos nos enseñen cómo recuperar la salud, la armonía y el respeto a nuestros semejantes. Ellos serán la clave para que sea posible la supervivencia de la humanidad, y serán conocidos como «Los Guerreros del Arco Iris».
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domingo, 29 de marzo de 2020

🏦 La Habana 2020



                                👀 Contrastes 


"Hay sombras oscuras en la tierra, pero sus luces son más fuertes en el contraste."                                          Charles Dikens.



Hasta mis sueños son más ligeros en estos días en que no pienso en nada. No vale la pena. Este encierro me ha traído la tranquilidad y es ya como una bendición. Existe un lugar que pasa una y otra vez por mi cabeza, así es. Viene con la brisa de la tarde, es de esperar. Llega siempre a la misma hora cuando todo se apaga. Y así se queda. Por más que intente espantarle para que se vaya, desaparece y regresa cuando menos te lo esperas. Así es, La Habana. Puedo verla sentada como siempre, esta vez muy lejana, en la boca de la bahía, algo olvidada por estos días de pandemia y resurrección, consumida por su gloria de antaño. Que triste ha de sentirse uno cuando no sabe que hacer con la derrota. No bastan ya las ganas, ni el salitre de su largo litoral que la baña para salvarla del desamparo. Aunque es tanto mi enojo no dejo de celebrarla, siempre será un gran lugar para mi. Y allí sobrevive al azote de esos corsarios y piratas que quieren construir sus pirámides en medio del desierto destruyendola para luego llevarse sus fortunas a la tumba como un arco de triunfo. Intento borrar la Habana y no asociarla con las ruinas del rey Salomón, es triste, por eso prefiero cambiar de pagina, no quiero dolores de cabeza. Me niego a rendirme ante el recuerdo en estos días, pero aunque duela, es algo que no puedo hacer. Demasiadas cosas tiradas en el asiento de atrás se acumulan y yo prefiero tener dulces sueños. Así que con tanta tranquilidad es mejor dejarle que se acerque como puede, en imágenes de una Polaroid, me encanta ese tono amargo de irrealidad para definirla. Llegan rápidos los viejos lugares de esa gran ciudad y se agolpan en pedazos que parecen ya fotografías de un largo viaje y me confunden. Acabo de regresar de allá y ya no la reconozco. Es duro aceptar que ha cambiado. Que ya no da más, que se le cae a trozos su maquillaje. Desde la distancia las cosas tienden a confundirse en esa mezcla de luz y de sombra, pero los sentidos siguen dejando la sensación que con solo escapar de ella es también un espejismo.

La habana de hoy vende muy caro su lugar en la historia y es triste decirlo, lleva su precio colgado en la cara. Si la mira desde fuera es una ciudad poblada de excitantes Chevrolet que interpreta hasta el cansancio esa música del ayer, la que no quieren escuchar. Ese amargo sabor a hiel que nos lleva directo al grano por no decir otra cosa. Que abre sus entrañas coloridas como el vino barato, sobre todo en las calles que conducen al mar, podridas como el resto. Que se nos muestran a todos sedienta, como si nada le importara. Olvidadas, rotas, atropelladas por la historia y descorazonadas. Es duro ese contraste del color porque si la miras desde dentro, sabes, que el tiempo no es solo el culpable. Una ciudad pierde su inocencia habitando en un pasado sin salida. Y allí está, perdida por aquella época, vestida de blanco y negro... de camino por los años cincuenta esos que sus falsos faraones niegan en los más profundo y al del que por la mala suerte nunca su gente ha podido escapar. Y así vive, atrapada, prisionera a aquellos días de su pasado insano dando tumbos y señales de vida, mostrando todo lo que le queda en ese raro contraste. Así, que con esa sensación me quedo, ya que todo está en las más terrible circunstancias, sigo acá, a la espera de encontrar ese lugar donde pueda escapar de una vez, claro que existe un lugar así en este planeta se llama... el futuro.✋🎶



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martes, 24 de marzo de 2020

🎲 Buscando el norte ⏸

                                   


🎤Ve a tu casa pueblo mío, Y pon cerrojo a tus puertas! Escóndete por un breve tiempo, hasta que haya pasado el enojo del señor.
                                           Isaías 26:20
En estos días me siento como si le hubiera puesto la pausa a mi reproductor de cassette ⏪, esa es la verdad y como ahora puedo rebobinar, voy a darle un poquito atrás a la cinta como en los viejos tiempos. Espero no se me enrede y comience con ese ruidito pesao, que este equipo andando ya tiene unos cuantos añitos. Asi que vamos a ser amable y darle suave. No tan lejos. No tan cerca. Solo una semana atrás. Que con tanto encierro estoy seguro que voy a saltar esta valla. Una semana atrás esta bien. Allá, muy cerca del mar encima del arrecife.

  
   Como si no bastaran ya estas cuatro paredes donde mi imaginación vuela al infinito  buscando auxilio. Oh dios tan enojado estas! Este encierro en si no me molesta para nada. Pero como no hay otra cosa de que hablar esto se vuelve aburrido. Las cifras de contagio de la infección son escalofriante y tener que soportar esta incertidumbre de las noticias en medio de la tempestad es ya preocupante, son un martirio. Aunque comienzo a acostumbrarme a no hacerle mucho caso. Hago lo que puedo. Hoy me escape un rato al parque parece otro lugar, algo así como el único sitio donde se puede estar. El desierto. Bien sabes que odio sentirme prisionero, no es mi estilo. Se que no esta del todo bien acercarme a la manada pero cuesta reponerse del shock después de una merecidas vacaciones, entiéndeme. Sin embargo cualquier cosas que sea si es para bien creo que se comienza a dar un enorme paso. Ahora cada cual esta en su rincón esas son las reglas y nos ha dado por lavar nuestros trapos sucios, no queda otra. Como si no hubiera mas nada que hacer. Pero la verdad es que no. Estar aislado es la única forma que tenemos los humanos de arreglar esta bomba de presión, esta cabeza loca. Pensar claro al menos viene bien, eso siempre, incluso aunque sea ya muy tarde. Estoy seguro que todavía estamos a tiempo de darle  algún vuelco a este enorme reguero que hemos hecho. Perdimos el norte para serte sinceros. Nos cuesta mucho aceptarlo. Pero que triste es ver en lo que se nos ha convertido la realidad. Es feo llamarla así pero no hay otra cosa. En un encierro. Cuando las noticia roban la atención y son como el pan de cada día es porque traen en el fondo algo de cierto. Este mundo se estaba yendo por la puerta de atrás llenando de basuras el vertedero, pero con tu ayuda vamos directamente a la llaga del problema de frente y sin miedo, que es allí donde mas apesta. No necesitamos maquillaje. Estoy seguro que todo cojera su tono otra vez muy pronto. Debe de ser así. No quiero hablar de los daños porque este será otro mundo. Espero apretar otra vez el play▶ desde mi pequeña ventana y  que suene la música como un disco de cuarenta y cinco revoluciones. Aunque pienso que por el otro lado las cosas serán mucho mas amables después de estos días,  pensémoslo así. Así que no estes tan furioso que no nos gusta verte esa cara de pocos amigos y ademas de eso, asustas. Llevamos hace mucho rato esperando por un dichoso milagro, es cierto, creyendo que caían del cielo como regalos, ya veo que esto no es una piñata en días de carnavales. Que tonto hemos sido, si apenas hemos movido un solo dedo, cuesta creerlo. Pero puedes que tengas razón, los milagros suelen llegar cuando ya no los esperas. Dicen que en Venecia la gente cuando mira al mar puede ver los peces y hasta los delfines que se habían largado desde hacia mucho ya por el paso constante de los cruceros. Ahora debe de ser un lugar muy interesante verdad? Entonces dime, para que era toda esta prisa? De que nos ha servido esta carrera de locos? Por que nos hemos dejado dominar por ella? Cuesta comprender las intenciones del lobo disfrazado de oveja. A otros con ese cuento de la Caperucita, que de tanto correr perdimos la dirección hacia donde nos dirigíamos olvidando las flores para la abuelita, que poco gentil hemos sido. El tiempo que se derrocha, se pierde y no existen tampoco camino cortos, ni largos. Por lo que nos queda es cargar con el peso de nuestros errores que eso ya es mucho. Hay tantos asuntos sin resolver abandonados en el baúl de atrás que a llegado la hora de desenpolvarlos, seguro de que merecen nuestra mejor atención y tu apoyo. Heridas sin sanar que continuaban abriéndose con el tiempo. Esas llagas familiares incurables, esa avaricia del egoísmo no es bueno. Pero todo eso tiene que cambiar. Borrón y cuenta nueva.  Estamos todos encerrados en casa, vale. Pero en medio del terror que deja esta pandemia debemos de darte la gracias. Porque nos deja la extraña sensación de que algo bueno nos puede suceder en lo adelante, miremos así el futuro. Fíjate si esto es maravilloso que nada ahora parece tan lejos de nuestro alcance y pueden llegar de la forma mas inesperada. Podemos hasta viajar en el tiempo, tenemos esa habilidad y hemos encontrado de que no es difícil.
  He puesto la pausa y es como si se hubiera detenido no solo la música. Hay ademas mucho silencio por todos los rincones. Ya casi nadie se mira a la cara y se nos pide dos metros de disrancia, un mero acercamiento puede ser un peligro Suena la alarma. Comienzan a calentarse los motores. Esta a punto de despegar nuestro vuelo. Acomodaros bien y a ajustarse los cinturones que el viaje es largo...Si viajas en primera no tienes ningún problema a bordo. De todas manera, todo estará garantizado. Muchas películas que ver, todo tipo de souvenirs, demasiado entretenimiento en la pantalla del frente. La tele en familia no viene mal y lo mejor hasta altas horas de la noche. Seguro que luego le echáremos de menos a estos tiempo por lo acurrucados que estábamos. Tiempo para todo. Esta plaga pasara, cumpliremos con las medidas de seguridad, si es aquí en la tierra es donde se baila mejor el mambo. Ahora que ya lo sabemos pues aflójemonos los cinturones que con un poco de imaginación todo se nos ira volando. No se tomen esa historia del virus tan en serio aunque en esto se nos vaya la vida, ok? Que no es hora de buscar un culpable. Ya el mal está echado. Ni tampoco mirar las cosas por el peor de los lados, así da mucho que pensar y este no es el momento para eso. 
 Cuando sube la marea deberías poner mucho más atención porque luchar contra ella es imposible. Es una marea que saca de quicio a cualquiera. No debes resistirte a eso que se te viene encima con tanta fuerza como una marea. Nada ni nadie podrá detenerle. Este asunto del virus no es personal, así que cree en tu fuerzas. Esto no es solo contigo. Días en casa, tiempo de resurrección. Hoy hace frío, mucho aire fresco. Tenemos mucho sol en inglaterra. Dios esta en algún lugar mirándonos, están viendo que no todo es el maldito infierno. Hace mucho tiempo que no veía el cielo tan azul en Londres. Hoy parece un milagro, todo lo que se nos habia escondido, vuelve otra vez con la luz de la vida. Quizas estemos reciclando y volviendo a aquellos tiempos en que amar no era tan difícil. Todo se ha detenido y es obvio de que a dios le corre la sangre jejeje. Debe de estar sentado con la frente despejada, la mirada  sobresaltada y sumamente pensativo, si el no es tan malo en el fondo. Pareciera que por primera vez desde que estoy acá duerme una siesta. Ya no esta tan enojado a pesar de todo porque esta tarde viene siendo ya como un regalo. Vamos a llamarle asi. Entre tanto dormír, tanta monotonía, tanta parsimonia, la guitarra, las voces de los vecinos, los pájaros. Me trae a la cabeza una de esas lindas tardes de aquella Habana. Y eso no está mal. Hace tiempo que no leo. Tengo otras cosas que hacer pero,...romper la rutina puede ser una buena solución. De eso se trata, de romper la rutina. Es hora de leer un poco, de coger un libro. No importa la historia. Abriendo sus puertas birlamos la suerte. Seria bueno entrar ahora a un lugar desconocido, deambular hambriento, aburrido, dormido, soñoliento, cabalgando sus páginas por calles infinitas y encontrar a la protagonista de mi historia, eso seria estupendo. Has leído una ves un libro? O que les parece una de esas pelis vieja?. Esas que te hacen reír y llorar a la vez. Prohibido temas como las guerras y los holocaustos. No, no maltraten su apetito. Recuerden que Dios se recobra de un shock. No ayudan en tiempos como estos. Bueno que caiga la tarde con su manto de estrellas como dijera el poeta...prohibido pensar. Se los vuelvo a repetir. Solo déjense llevar en recuerdos como este, raros, de momentos inconcebibles de hace una semana.  Cuando la marea estába baja, todo cerca y no había mucho que remar, porque con solo dejarte llevar se recuperaba el equilibrio.

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viernes, 20 de marzo de 2020

🌅Detrás del Horizonte

  El hombre da un último paso. Se encuentra justo en el borde, más allá está el acantilado. Está solo ante el precipicio, frente a frente. Sabe que ya que nada puede hacer. Y es en ese preciso momento ante su propia vida es que se da cuenta, que esta es la única cosa que le tiene alejado del abismo. 
                                                   
                                                                                         Gekko. 
                                                                                     WallStreet..film

                                                                      " Horizontes "

..El camino que nos llevaba al mar parecía mucho más largo cuando mirabas a lo lejos por esa estrecha carretera que serpenteaba mientras nos movíamos tranquilamente en aquel viejo Chevrolet Bel Air del 57 de color rojo y blanco como su propio destino, de pedazos enzarzados en años, en aquel rígido caparazón que revelaban una pizca de sus heridas. Estos vehículos habían retado el tiempo y en sus cicatrices podías leer  la experiencia de cómo se bailaba el mambo por aquella época. Después de un suculento desayuno con mi padre, tomé un café, puse mis mochilas, estaban ya listas y así habíamos ido escapando silenciosamente de la ciudad. Buscaba un respiro. Sin llamar la atención comenzó la marcha. Tenía alquilado un taxi para trasladarme a otro lugar y había quedado de acuerdo con un vecino del barrio, que alegremente me hizo el favor de recogerme. Me encantan los viejos carros y si aún se mueven bien, son una bendición. No hay nada mejor que un buen aventón a esos sitos de dios cuando no tienes esas prisas. Por su tecnología moderna, parecía un vehículo de este siglo, que es mucho pedir. Aceleramos la marcha y media hora más tardes, estábamos en mitad del camino. El paisaje era excelente, magnifico. Me gusta el viaje por la carretera rumbo a las costas del sur de Cuba, que se encuentran por detrás de las montañas,  atravesando numerosos llanos misteriosamente te adentra en aquel bruto y verde horizonte lleno de inmensas colinas, esperándote como unos gigantes. Habíamos llegados al valle de los ingenios, este en su exuberante amabilidad apareció ante nuestros ojos. El chófer se había tomado una pausa. Mejor dicho una tregua. Desde que salimos no había parado de hablar. Yo no había dicho ni una palabra. Solo le escuchaba. Esta vez era la única, en que no decía nada, pero lo más seguro fue que leyó mis pensamientos e hizo lo más adecuado, detenerse en el camino. A esa altura empujados por el fuerte viento en la cima al moverse en ese espacio de la inmensidad sentías como si uno perdiese la gravedad por segundos. En el lado derecho todo estaba poblado de altas montañas, árboles en plena sequía que hacían relucir las palmas más reales entre el verde y el ocre. Castigados hoy por el azotes de las estaciones, la desolación y el abandono, habían dejado de ser hermosos escenarios dibujados por los surcos y los colores de las cosechas, los sembrados por doquier, los animales pastando a sus anchas, de esa manera en que el ayer se interponía ante tus ojos como una pesadilla, porque hoy eran lugares inhóspitos dañados por el desajuste infernal de las estaciones y el olvido de la gente del gobierno. Por estos días en que estaba por llegar la primavera llovía poco o casi nada y cuando lo hacía, no bastaba con su esfuerzo, era tanto con lo que tenía que lidiar, que esa agua no era lo suficiente para acabar con el virus de la peste que azotaba la ciudad. La escasez en todos los periódicos, titulares del día y en la boca de las gentes la desolación era una pandemia. Si el país está bloqueado por enemigo porque no hacen nada, es lo que me pregunto. A esa altura no sabía muy bien de lo que me hablaba, no le había hecho mucho caso a las noticia por entonces. Estaba de vacaciones. Ahora tenemos lo del coronavirus. Hablaba serio. Por el tono del chofer pareciera como si estuviéramos atacados por extraterrestres, es una plaga, dicen que viene de china. Salió del automóvil y respiro al viento. Aquí sí se está bien. Dijo el chófer cuando llegamos al lugar caminando. Luego agregó. El germen del virus no se adapta a países cálidos. Estábamos a mitad del viaje. Me había separado un poco y hacía ya unos minutos que no hablaba, le había dejado con las palabras en la boca. No había dejado de darle a la lengua en más de una hora y yo estaba casi molesto. Le conocía desde hacía mucho. Pero en tantos años antes solo habíamos cruzado unas palabras bien poco o casi nada. Como estas? Vas a estar mucho? Gracias a Dios estás fuera de Cuba. Como esta todo por allá. Y la familia, bien? Siempre las mismas palabras. No más. Como si lo único que importara es hola y un nos vemos pronto. Por lo que al escucharle hablar desde el principio, sentí que esta vez trataba de decirme algo interesante. Fue por eso que le dejaba descargar su rabia en todo el camino. Estaba cansado, tenía mucho sueño, el día anterior había sido también muy largo para mi. Pero las ganas de hablar que tenía el chófer, soltar esa carga que se le iba por encima de su zona de confort era tan grande, que intento en todo momento que no le perdiera ni pies, ni pisadas a sus historias. Hacerme eso a mí, que luchaba en vano, en contra de mi voluntad por lograr impedir estar entre dormido o despierto. En toda esa marisma, esa nube de polvo, el murmullo y el viento seco, no había pegado los ojos en todo el trayecto.

...Camine unos pasos cerca de la punta donde comenzaba el precipicio. Allí estábamos parados. No había peligro alguno en ese jardín del edén natural, más real ante mis ojos. Aunque nadie se detenía en el viaje por lo peligroso de la curva, la inmensa vista del valle de los ingenios captó mi mirada. No había un sitio más hermoso en la tierra para mi en ese momento que aquel extenso llano entre las colinas y más allá, rumbo a el mar.
...Los primero días cuando llego a la tierra donde nací son raros. Todo el mundo habla a la misma vez. Son así, yo no puedo cambiar nada. Yo solo les escuchó. Hablar es su pasatiempo. Hablan de todo por supuesto, pero refiriéndose siempre a sus problemas, no hay otra. Es así de triste. no hay otro tema. Ustedes lo saben no voy a andarles con lujos de detalles. Cuando sientes que las cosas no tienen sentido no puedes seguir dándole vuelta como un trompo, porque asfixian. Pero es como un coronavirus de esos. Es una plaga que no tiene frontera. Lo mejor es estar aislado. Los rumores sobre todo, son una de esas enfermedades que proliferan cuando se enfrentan a un sistema inmunológico débil. Que haces cuando el mundo te deja atónito, paralizado, con la boca abierta. Lo mejor. No buscarle más defectos y comenzar a hacer algo bueno con tu tiempo, es posible que las grandes respuestas estén del otro lado de la esquina...y eso es lo que sentía en las palabras del chofer. ...Llevaba más de una semana en una inactividad total y era la hora de girar más hacia el sur. Había quedado con una amiga que me esperaba y mi único objetivo era estar cerca de la naturaleza. La bendición del dios olofi. El chófer que había dado unos pasos, regresó al vehículo y se quedó quieto mientras fumaba un cigarrillo. Minutos después continuamos la marcha. Ya no se hablaba nada y a mi se me había quitado el sueño. Encendió la radio. Vaciló jugando con algunas estaciones y el sonido de las altas frecuencia era insoportable, hasta que definitivamente la apagó se acomodó al timón y comenzó a disfrutar del viaje. Casi media hora después, rompió su silencio. Ya queda poco, no sientes el olor del mar. Me soltó con una sonrisa. Era curioso su rostro, ya no estaba tan enfadado. Su semblante había cambiado por completo tan solo después de detenerse por un momento en el espacio vacío de la cima de esa montaña.. Buscaba un respiro, en eso me fije. Una dichosa parada en un lugar poco común y olvidarse del mundo por un rato, como a mi. Frente a frente ante la nada y en la compañía de un desconocido y créanme, ese instante lo había encontrado...La verdad que ahora mismo el mundo da miedo. Me dijo al fin. Está muy frágil, le hemos hecho mucho daño...Ahora mismo no hay lugar seguro, ni sitio para esconderse. Y la verdad se los digo. El chófer tenía razón.
Mientras los pequeños pueblos pasaban veloces, apartados, inertes, unos detrás de otros, tan solitarios ahora, abandonados por esa niebla de siempre y condenados en la tranquilidad como risas en el cementerio, el chofer los nombraba uno a uno, era su señal de victoria, la proximidad a nuestro destino estaba cerca. Antes él decía las cosas de una manera dura, cortante, en una actitud seca como si se le fuera la vida en cada palabra. El de la amarga sensación que te deja el tener que tragárselo todo sin tener que chistar. Sin embargo desde que se detuvo allí, pareciera que es ya un hombre diferente. Hasta su tono de voz había cambiado. Su mirada hacia adelante, fija en aquel horizonte lo denotaba. No había nada que temer. La gente necesita siempre tiempo para desahogarse de la indigestión, es de la única forma que se puede poner las cosas en su lugar. Esa es la medicina. Los tiempos allá fuera van tan rápido que son como un rayo de luz comparados con los de acá, en Cuba donde nada se mueve. Asi es y luego agregó...No se lo que es peor. De momento se que cada día esto está peor. aquí y allá. Lo dice mi familia en Miami. Para qué andarse con cuento. Todo está muerto con este virus y la gente comienza a entrar en pánico. La solución, esa es la pregunta y esta en el tiempo. Es una adivinanza. Debemos aprender de una vez como hacer las cosas mejor, escuchar más, porque la verdad que siento y no soy nadie para decirlo, que si esto sigue así, patas arriba. No me atrevo ni a mirar el futuro. El principal problema somos nosotros mismos. Que hemos terminado olvidando lo que realmente vale la pena. El tiempo que tenemos en nuestras manos, es oro. Mira, me dijo. -Ya nadie escucha. En esta carrera de loco lo único que uno aprende es a sobrevivir a duras penas y esto así de seguro, no garantiza la vida...Yo paso el día buscando mi dinero. Unas veces aparece y otras no. Cuando lo tienes no sabes que comprar...que es lo que te hace más falta. Cuando logras reunir un poco, es como rogar en el muro de las lamentaciones para que se produzca el milagro y esas colas?...oh Dios. Me tienen sin cuidado las cosas. Así, que lo único que me trae salud son las noches tranquilas en familia. De allí no me muevo. Estoy rogando que aparezca ese milagro. Quedaba poco y en ese tramo al avanzar, la carretera se volvía mucho más plana y ancha, estaba en mejores condiciones, el verde a su alrededor era tirando a un amarillo pálido . Tenía la grata sensación de que había descendido a una pista de aterrizaje, la velocidad en que nos movíamos te hacía pensar que avanzabas como en cámara lenta. -Quien dice que no hay problemas?..Agregó el chofer apuntando afuera. En tiempos anteriores esa parte del camino era muy hermosa. Una gran arboleda sobre todo mangos y aguacate. Numerosas caballerías de tierras pastadas vibrante de color, surcos en hectares a la redonda. Esas ganas de vivir. Aquel olor a tierra mojada, el sudor, el arte y el sentir de los campesinos que amaban su tierra, la herencia de la vida en el campo venían con ellos en sus entrañas. Esas tierras han alimentado a miles en generaciones anteriores. Te lo digo porque yo vengo del campo. Uno le ponía lo mejor a la tierra sabiendo que en el fondo el mensaje era mutuo. El mismo. Si tu me cuidas, si me pones atención, yo te alimento.
Hoy solo queda enormes hectáreas de bosques abandonados cubiertos de esa maleza, de la yerba de guinea y el marabú. Estas también son como un virus, te pueblan rápidos los lugares desiertos, como una plaga. De entre el filo de las hojas de guinea y las espinas de la mata de marabú, nadie se salva. Mientras encuentras una salida, el que se escapa, queda puesto y convidado. Me miró otra vez y luego giró los ojos fijos en la carretera. -Soy médico. Deje la carrera de ingeniería veterinaria que era lo que más me gustaba y aquí me ves, manejando un taxi para buscarme tres pesos. 
Por ocasiones perdía otra vez su voz. Pero dejé de escucharle con el sonido del viento. No me interesaba estar escarbando en cosas del pasado. No tenía la intención de mirar detrás, así de sencillo. Ni siquiera una vista por el espejo retrovisor. Lo importante era aquel horizonte inmenso donde después encontraría el mar. Perdía por instante la conexión con sus palabras por lo que era más preferible dejarse llevar con el juego de las olas en mi pensamiento. El mar estaba cerca, yo lo sabía y ella estaría esperándome allá. Sólo llevaba conmigo la gran sensación de recorrer de nuevo la vieja ciudad, como otras veces y caminar por los alrededor de la playa. Pero eso tenía que esperar. Así que me recosté un poco dejando correr el aire y puse la mirada otra vez en el horizonte. Otra vez las montañas que no dejaban ver bien lo que quedaba más allá empujaban a ese cielo azul perdido ahora entre tantos colores como cantos de sirena. La parte izquierda del camino robó mi atención de una vez. Aparecía de repente con otro pequeño valle entrando a una nueva curva, dominando el paisaje con algunos que otros bohíos y matas de coco, como casitas de un juego en miniaturas. Tomamos la nueva carretera evitando el centro de la ciudad y cortamos rumbo a Casilda la pequeña localidad de pescadores que estaba en lo último bordeando la costa. Tiramos a la derecha buscando el camino viejo atravesando la línea del tren y surcamos una gran cantidad de baches. No estaban tan mal sabiendo que de repente entraría en el mejor tramo de la carretera... eso ocurre en tan solo minutos. Al dejar atrás las ruinas de la línea del tren, esa siempre es una parada obligatoria, subir por encima de una lomita infectada de huecos, charcos, que tienes que saltear buscando con suerte el equilibrio. Llega lo mejor. Esta divide todo el perímetro de playa con el pueblo y son varios kilómetros con esa vista azul de frente. El camino viejo. Con solo bajar la línea, te cautiva, porque entras en esa zona rodeada de agua, como diminutas islas pantanosas de arenas, algas y manglares. Habitadas por pájaros, cangrejos, caracoles, erizos y todas esas aves de mar. Es un oasis virgen que parece un pantano. Cayendo de pronto en medio de un arrecife donde todos los caminos conducen al mar, allí, detrás del horizonte donde ella desde hacía un rato, me esperaba.



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