Blog de historias, reflexiones, puntos de vistas. La vida, viajes por el mundo. Otra manera de narrar lo cotidiano. La gente y sus misterios

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martes, 28 de julio de 2020

En plena luz


                                                                             
Soy lo que ves. Puede ser esa calma o desastre a la vez. Depende  del cristal con que lo mires eso yo no lo sé.  Mis ideas casi siempre están al revés y mis emociones tambalean intentado buscar un centro.  Suelo ser un caos no te miento.  Pero cuando se trata de hacer lo correcto, nada me impide que me lo juegue todo, hasta mis propios huesos. No vine aquí a sentarme a esperar quejándome de como pasa el tiempo. No, de ese  material no estoy hecho. Aunque no encuentre lo que busco sigo pidiéndole a la vida que no me detenga en el intento. ¿Quien dice que el sol sale para todo? Jejeje, ese es puro cuento.  Soy lo que ves, tienes razón, pero en el fondo soy al revés. Luz

                                               🌞 El sol sale para todos.

... Le pregunté  un día a mi bisabuela que cuantos años tenia. Mi padre que estaba en la puerta de la cocina me había escuchado y me gritó  desde el otro extremo del patio,..¡Muchacho, eso no se pregunta! Ni siquiera lo intente de nuevo para no entrar en desacuerdo con mi papá. Entonces ella aprovechando que mi padre había entrado en la cocina me dijo: Noventa. Noventa? Imaginen, que  yo era un niño. ¡Noventa era como estar cerca del cielo! Le respondí sabiendo que aun estaba muy clara con sus ideas. Lucía fuerte y se veía tan bien que era difícil creerlo viéndola tan tranquila la mayoría de las veces fumándose esos puros enorme. Frente a mi cara de espanto ella no dudó y me respondió algo así. Los años van por dentro y el tiempo por fuera. Todo el mundo va para viejo mi nieto. Solo tienes que dejarte llevar loma abajo.
¿Dejarte llevar? ¿Qué es eso? Le pregunte porque no entendía muy bien eso de loma abajo.
- Soltar las riendas. Así me dijo.- Dejarse llevar por el impulso de esos días en que estas en la cima de la montaña, la emoción de los grandes momentos en que todo es color del rosa son una bendición. Hasta el viento ayuda. Desde esa altura las vistas a tu alrededor siempre son impresionantes. Es como si te dejaras caer, no más. Soltar todo lo que pesa sobre la espalda, hasta los pensamientos son una carga pesada. La miré y me dije a mi mismo, tratando de que no me oyera, pero me escuchó: Cuando estás tan cerca del cielo no creo que te preocupe mucho ya las cosas. Además no creo que queden ya mucha fuerza.
-A esta edad es difícil ir en contra de la corriente. Respondió para no incomodarme. 
-¿De que corriente hablas? Le pregunté.
-Hablo de la persona que soy. Todo es posible, de eso no hay dudas.
Tejía buscando la forma con las aguas y los hilos de estambres de varios colores tratando de cerrar la figura. Estaba entretenida, metida en su mundo, pero no perdía el hilo de la conversación. Y fue entonces que me dijo sin mirarme.
-Tu, yo y tu padre e incluso la gente. Todos somos seres con vida. Dios mismo. Esa presencia todopoderosa del señor esta en cada uno de nosotros.
-¿Dios? Era una de esas primeras veces que alguien me hablaba de Dios con tanta sinceridad y aun así creía que mentía.
-Cualquier persona en este mundo puede cambiar aun en el último suspiro de vida. Creo que puede hacerlo, esa es la verdad. La capacidad esta allí  siempre latente. Ese poder vive allí, en cada uno de nosotros.
Esa tarde mi padre me había castigado. El día anterior tuve problema bastante fuerte con mi profesor y me habían despedido de la escuela, así que el único espacio que me quedaba para estar era el patio de mi casa y no tenia mas remedio que escuchar a la bisabuela con esos cuentos. Hablaba de Dios, de la fuerza, de la capacidad del espíritu y no se que otras cosas, yo no entendía de nada se los juro. La tarde era fresca y ya había pasado lo peor, el sol del mediodía.  Ella estaba sentada moviéndose lentamente alrededor de las agujas, como si escuchara una música suave que solo ella percibía bajo de la mata de piñón impulsada por el viento y ante la mirada del perro de la casa que estaba acostado en la tierra, también como yo, con los ojos atento a ese armonioso ritmo de colores y la voz vieja de la abuela que se cortaba a la vez que pasaba la aguja uniendo las puntas de un rojo intenso.
-¡Si, Dios! No busques en otros lados que no lo vas a encontrar. Antes yo era como tu, demasiado traviesa. Hacía cosas que mis padres no le gustaban y por eso no salía de un castigo a otro. Después uno creces y creas sus propias reglas. Nunca fui a un escuela y con eso no quiere decir que sea ahora una persona inculta, he criado cinco hijos y estoy orgullosa de ellos, mi vida fue un desastre, pero nunca he perdido el aliento. Eran tiempos duros, pero yo intentaba mantenerme casi siempre ocupada, me gustaba tejer, así lo hacía cuando encontraba el momento. Nunca he dejado de hacerlo. Para eso he tenido siempre un tiempo, no sé de nada tan placentero. Al principio era muy difícil, me costaba ansias terminar las cosas que hacía, ya sabes, cuando tejes, el mayor enemigo es la prisa, como en la vida, pero lo seguía intentando. Nada mejor para evitar todos mis problemas. Pero un día llegó  el milagro. Vino cuando menos lo esperaba. Fue en ese momento que pude ver que esa fuerza de dios estaba en mi. 
-¿Tejiendo?
-No busques esa fuerza del señor por otro lado que no la vas a encontrar, ya te lo he dicho. Por lo menos de esa manera en la serenidad llegó  a mi años después.
-¿Y como es él? Le dije riendo, pero con respeto, estaba cagado de miedo.
Se comenzó a reír y fue ese el único momento que dejo de hacer lo que estaba haciendo. Estiró la mano le hizo una señal al perro que se le acercó y luego me dijo:
-Nunca te creas el cuento de que dios es uno de esos espíritus que aparece y desaparece de la vista para decirte lo que tienes o no que hacer, o que esta bien o que no.
-¡Abuela soy un muchacho! Le dije. Me hizo una señal para que me acercara. Mi padre tenia otros concepto y eso no lo iba aceptar aunque nunca le contradecía a la abuela
-Esa son las cosas que te enseñan en la escuela y en la iglesia. De que dios es poder. Y solo tienes esa capacidad de experimentarlo cuando puedes joderle a otro la vida. 
Me acerque y ella levantó al aire la pieza como una bandera y me la enseñó para que viera que ya tenia la forma de un pequeño gorro amarillo, verde y rojo, la verdad que era maravilloso y se lo celebre. 
¡Abuela que colores mas bonitos!
 Fui a cogerlo con mis propias manos y no me dejo, tenia yo las manos muy sucias.
-¡Escucha!, tus colores favoritos, tus gustos, tus pasiones, las cosas que has aprendido hasta ahora, todas tus experiencias. Esa es la idea del muchacho que crees que eres. Cómo es que te proyectas a la gente y lo que esta creen de ti. Pero eso no es lo que eres tu, jejeje.
A esa altura de la que hablaba ya mi bisabuela daba miedo. Ni siquiera sabía a que se refería, pero yo no sabia porque continuaba escuchándole.
-Nos dominan las circunstancia, estamos prisioneros por nuestras buenas y malas conductas y nos guían los pensamientos.
Ella hablaba mal de estos, de los pensamientos, al menos eso era lo que entendía sobre esa basura que hemos ido adquiriendo con la experiencia que muchas veces se vuelve ante nosotros como si fuera nuestro mayor enemigo y reaccionamos de alguna forma ante esta, aun sabiendo que cada vez que escarbamos un poco en la superficie, sacamos uno de esos problema o muchas veces estos te llegan sin mandarlos a buscar. Los obstáculos están por lo general en el camino. Que estos aparecían solos y no tenias que mover mucho las piedras. 
Me contó que había estado una vez muy enferma y como se sentía tan mal lo único que encontró para consolarse en ese momento fue tejer y tejer. Así pasó la noches después de una semana en cama. -Tejí tanto que hasta perdí hasta la noción del tiempo. Llegó un momento en que no sentía mis manos. Como me sentía tan mal dejé de seguir a mis pensamientos, evitarlos a toda costa cada vez que llegaban, porque no eran sanos. Estos se convirtieron como en nubes de paso, llegaban, pasaban y se  llevaban mi cuerpo. Todo desapareció de mi memoria mientras mis manos seguían tejiendo. Eso me dijo, que de repente  le embargó un enorme silencio. -Conocía ese silencio sobre todo al tejer, la pasión y el movimiento monótono de las manos con las agujas son como un sedante, porque dejas de tener el control de las cosas y se tragan a las palabras. Disfrutaba del silencio. Así fue que dijo, pero que esa vez fue diferente. Pudo darse cuenta que el silencio estaba allí y ella era testigo de su presencia. El silencio es algo que no haces, que tampoco puedes controlar. Aunque crees que es algo que puedes llegar a hacer, este habita mas allá de las cosas porque ha estado allí siempre. El silencio no tienes forma. Ni tampoco tiene nombre, no tiene identidad. No pasado, no futuro. No principio. No final. No mañana, no ayer. Está en todos los lugares. Existe aquí y ahora, es algo eterno 
-¿Sabes? Así me sentía yo, como parte de ese enorme silencio cuando mi cuerpo se esfumó 
Así me dijo. Que todo a su alrededor comenzó a perder el sentido, como si nada mas existiera. Fueron horas de calma de tranquilidad, pero sobre todo de paz. Nada comparable a ese momento donde todo se detiene y dejas de ser la persona que eres y entonces comienza a emerger por un lugar de ti, ese ser que en realidad eres. Ese que no tiene un pasado, no tiene un futuro, no tiene una historia, no tiene ni siquiera un nombre, porque tampoco tiene una forma clara. Esa presencia que tu sabes de seguro que eres tu, emana de ese único espacio en el que vive y tu lo notas, no te hacen falta los ojos para verlo, ni las manos para tocarla. Es esa parte de ti libre, oculta por el paso de los años, por las costumbres, por tus puntos de vistas, por todas tus limitaciones, tus miedos y tus emociones.
-Abuela me estas dando miedo, no me gustan los fantasmas.
-No hablo de fantasma. Esos son cuentos de caminos. Los fantasmas no existen.
Tomó una bola negra de estambre y comenzó a insertarla entre las agujas, había pasado mucho tiempo desde que ocurrió esa historia que me contaba porque en esos momento ya de ella no quedaba mucho y sus movimientos en la mano dejaban mucho que desear, eran certeros pero demasiado lentos, oxidados, rancios, pero su espíritus era todo lo contrario. Su rostro estaba relajado, emanaba paz, aunque al mirarla pareciera que te dejaba escapar una sonrisa. Esas horas de monotonía mientras tejía habían  lograron amansar la pantera en su mente y allí en medio de esa tranquilidad se sentía feliz. Sin juzgar nada, sin exigir nada, sin esperar nada. Esas horas de desvelo habían salvado su vida y nunca más se enfermo y de eso había transcurrido más de cuarenta años y allí seguía con la proa de su cansado barco a la deriva mirando a la mar, arribando a casi un siglo de existencia. Intentando enseñarme algo que todo el mundo desconocía, pero ella me dejaba ver entre dientes. Que hay algo dentro de ti, que es como una luz que lo observa todo, lo mueve y es parte de tu vida para bien, o para mal. Que se manifiesta de diferente forma, pero con el solo hecho de que sepas quien realmente eres en este viaje, aunque eso no es lo que importa. Lo que realmente vale la pena, es que te des cuenta de una vez, que en ti está ese poder de cambiar las cosas, esa fuerza de la que formamos parte alguna día. Hay muchas formas de llamar a esa energía. Hay quienes hablan de un Dios para referirse a ella porque no encuentran un claro motivo a sus especulaciones.  Pero por la forma en que me lo dijo mi bisabuela, yo sigo creyendo que esa luz existe y vive en nosotros mismo. Esa fuerza del espíritu libre que me dejó, nunca la he olvidado. Todos vinimos acá a ser libres. Experimentar esa libertad en carne propia y sentirla, esa es la cosa más bonita del mundo. Porque si alguien es libre, aun aunque no lo intente, esa luz, se esparce por muchos caminos. Ese es el poder y la capacidad del espíritu humano.





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miércoles, 3 de junio de 2020

Rostros.


En estos días que corren vientos raros y de tanta confusión, cuando se venía saliendo de un estado de emergencia en el que estábamos confinados como pájaros sin alas, cuando parecía que todo regresaba a la normalidad muy pronto. Comienzan ahora las alarma de lo peor con la muerte de un ciudadano americano brutalmente por las manos de la policía. Y se nos ha dado la tarea de juzgar como es de costumbre y se ha abierto de nuevo una llaga, allí en el corazón del monstruo. Una vieja herida que parecía controlada. Quien conoce la historia sabe que dejó de herencia toda esa etapa de esclavitud, la más horrenda de la humanidad, de eso no hay dudas. Dejó tan imborrable secuelas que es triste volver a ella para juzgar un hecho. No vale la pena mirar atrás así de esa forma. No ahora...No se puede pensar en lo que tanto daños nos ha hecho. Racismo es el odio del ignorante y se le inculca a la gente, así que no confundamos más las cosas por su color para llamar a Los asesinos. Este es un nuevo siglo y tenemos que separar de una vez a las cosas de sus contextos y comencemos a llamarla por su nombre.  No sigamos dando vuelta hacia atrás enredando. De esa forma es mucho más triste..es hora de entender que este viejo orden mundial es un fracaso.📩 eterno. Así que es mejor vernos con la mejor cara, como hermanos y hermanas, aunque algunos les cueste.❤

"Louis, este es el comienzo de una gran amistad"  (Humphrey Bogart en la película Casa Blanca) La mafia y la policía.


                                         Rostros comunes


¿Por qué de toda esa basura que usas para ocultar todas tus máscaras, de arrogancia, de prepotencia, de déspota, hasta la de idiota, pero de tonto no tienes un pelo, de todas esas caras colgadas como un trofeo en tus rincones favoritos? ¿ Por qué vendes la peor? A nosotros nos basta solo una, la de la bondad de los rostros comunes. Esa es la única que vale la pena. Y arregla un poco este reguero. Hablo de gobiernos, medios de comunicación, policías, pueblos en general. Y luego sentado allí, como si fuera problema del destino, nos acomodamos en nuestro sillón viendo la vida pasar esperando de que todo un a irá bien. Que ilusos somos. Como si en realidad nada pasara. Creyendo que con solo tener la esperanza y la fe, llegará la posibilidad de que un día este mundo cambie para mejor. Eso creen, pero nos equivocamos.  No es cuestión de milagros y dios lo sabe. Se trata de ti y de mi y de todos. Hay mucha basura que tirar fuera, deshacerse de ella. Toda esa porquería pesa y de qué manera y lo ennegrece todo. Al punto de impedir ver con claridad un camino hacia el futuro. Es triste de imaginar cuando sabemos que nuestros  hijos, esta nueva generación, serán la semilla de un mañana. A estas altura no se muy bien por qué parte de la civilización andamos. Tantos asuntos sin resolver se acumulan que cuando no encuentran salida solo buscan una vía de liberarse y de la manera más cruel de todas. La cara del terror. Aunque parecen preocupados cada momento del día de vendernos uno de sus rostros favoritos, el más caritativo el de  engañarnos con sus promesas las cuales son solo para su beneficios personales, sabiendo que así, los caminos pierden el sentido. Imposible encontrar una salida. Y de esa manera es que vamos, con pasos seguro dando todos la cara más torpe, el de la incomprensión. Como la historia ya no importa, esa pertenece al pasado y a otro perro con ese hueso.  Pagamos muy caro su precio. Es como si nos cortaran las alas y las raíces. Y flotamos y flotamos buscando la ola. Racismo? Escuchen, no es un problema de religión, ni de costumbres, tampoco de racismo, todas esas cosas las inventamos nosotros, como a los gobiernos, a la policía y los medios de comunicación. Que estos, más que decir la verdad, se alejan de ella buscando solo la manera de subsistir. Como la verdad está tan a merced del gobierno y estos mienten, es parte de su juego, el de vivir en la mentira. Es así que estamos divididos. De un principio estos órganos del gobierno fueron creado para garantizar la seguridad de los bienes del gobierno y las de sus ciudadanos. Controlar el orden. Por lo que se han convertido en una de las caras del gobierno, la más cruel. Eso es real. Y es a día de hoy, la cara más siniestra. El enemigo número uno. Imagínate a la policía, que ellos tienen que velar por todo lo malo que crean estos, los llamados gobiernos que desde un principio se lavan las manos como Poncio Pilato, ya tu sabes? Buscar un reo, para que la culpa siempre caiga sobre otros. Los gobiernos en el mundo, todos en general, les importa un carajo que las cosas funcionen de la mejor manera. Ellos no tienen tiempo para eso. No está en sus agendas. Bastante tienen ya con sus egoísmos, con la corrupción, el odio, el dinero que mueven, entre tanta desigualdad entre ricos y pobres, muchas cosas con las que lidiar que son el resultado de lo que ellos mismos han creado con su arrogancia dejando al resto en el desempleo, el desequilibrio mental y la pobreza...la otra cara de La moneda. Ahora imagínate por un momento la cara oscura de esa sociedad que nos venden...es allí donde está la llaga, esa parte que se pudre poco a poco y les consume. Si no ponemos freno a esa mala conducta terminaremos infectando este mundo. Está claro que de esa forma todo irá de mal en peor. La educación está en crisis, es así, aunque ya es tarde para darse cuenta, pero es mejor eso, que nunca. Te preparan en vida para que tengas siempre éxito,  no se permite el fracaso. A la vez que no te enseñan a curar las heridas. Fatal. Es allí donde radica el problema y dónde todo se rompe. Se agotan las formas, no existe un consenso...Los medios de comunicación, la policía, estos viven en el infierno que su poca humanidad han creado. Son unos monstruos que solo muestran su verdadera cara en el momento en que todo se rompe. Eso sucede en todos los países, hasta en Cuba. La policía es un órgano del gobierno para actuar a sus anchas, para esos les pagan, para representar su rostro más feroz, el de Drácula mientras te chupa la sangre. Los gobiernos le han dado a la tarea de velar por un  orden que no existe, es imposible organizar las cosas de ese modo con tanta desigualdad e inseguridad. Pero los problemas existen, están allí...se acumulan como platos rotos, nosotros no los olvidamos, pero ellos si. Esos problemas que ellos mismos han creado tratando de proteger sus propias absurdas reglas. Cuando estás tan involucrado en asuntos del gobierno o de los medios de comunicación o con la policía, simplemente le has vendido tu alma al diablo es lo que pasa. Así que no busquemos más culpable. Es hora de despertar. Cambiar de una vez la forma de cómo mirar las cosas, de educar a nuestros hijos, de enseñarles las cosas que valen la pena y no de llenarnos y ni de llenarles con estupideces. No podemos venderle una visión errónea de la vida, ellos no se la merecen. Son puros. No tienen que cargar con nuestra culpa, debilidades y fracasos. Deberíamos educarles mejor, no con vista a una carrera profesional, o que estén en la cima de la montaña. Ese no es el objetivo. Sino para integrarlos a la vida, devolverles nuestra fé y esas alas, para que cuiden y velen por lo único que vale la pena vivir. El amor y el respeto al hecho de estar hoy juntos después de un largo camino de obstáculos. ✌✌🏿❤
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martes, 21 de abril de 2020

"Arriba de la bola"

Esto no es una bola de cristal, no, es de mármol blanco. Y vengo hoy porque quiero hablarles de brujería, pero no teman, no tienen porque. Yo no soy un mago, no soy un hechicero, tampoco un experto en ciencia ocultas, pero puedo decir cosas al respecto, como todos ustedes, que es posible  tengan también un concepto bastante claro de a lo que me refiero. Por eso he decidido invocar a los espíritus de la buena estrella y así atraer mas a nosotros esas cosas que en realidad valen la pena. Recuerden, no quiero caer en dogmas…Brujería, desde el punto de vista universal. No hablo de Yoruba, ni de Carabali. No es de la religon Católica,  ni la Musulmana, ni de los budistas. Hablo de todas en general. Esta esfera que traigo acá, tiene poder, vamos a dar un viajecito en el tiempo.  A ver sinos entendemos. A aquellos que no creen, piensen en esos, en los que creen.Y la verdad que os digo algo, he estado todo este tiempo de encierro con la cabeza en otra cosa, haciendo lo que para mi es importante, llenando estos espacios vacíos con lo mejor, porque una cosa es una cosa, cuando todo esto pase y se aleje el mal temporal, porque pasará  algún día, quiero mirar atrás, sentirme satisfecho y decirme desde lo mas profundo, ese para mi no fue tiempo perdido. Ha sido uno de los momentos mas interesante de mi vida y no es que lo diga yo, es asi, espero que para ustedes también. Nadie me podrá  negar que yo he estado arriba de la bola. Porque que hay que estar como dice la canción... "Arriba de la bola"


 Hay un tiempo para todo bajo el sol.

Un tiempo para nacer y un tiempo para morir. un tiempo para plantar y el otro para para recoger la cosecha. Uno para destruir y otro para construir. Un tiempo para llorar y un tiempo para reír. Uno para odiar y otro para ser amado. Un tiempo para desistir y otro para intentarlo, sin dudas. "Hay tiempo para todo bajo el sol"..............……………………Ecleciates 3 …………………………𓁉𓁺





   Ven esta bola que tengo acá conmigo, tiene los años que tu no imaginas. 2260, así es. Son unos cuantos eh, muchos. Esta intrigante esfera mágica apareció en los pies de la acrópolis de Atenas, en las ruinas del famoso templo el Partenón y simboliza a Helio, el Dios del sol. Hoy se encuentra en su museo allá en Grecia. Y sus signos tallados a los lados del paisaje en su relieve añaden a ella un poco mas de su enorme misterios., 
Hoy vengo hablarles de Brujería con mayúscula, de ese poder que yace detrás,  oculto en la pura naturaleza de las cosas. Invisible a la mirada común. Esa palabra oscura para mucho de nosotros, pero no lo es aunque venga envuelta en esa nube negra de vientos huracanado con poderes sobrenaturales. Trágica en ocaciones por su naturaleza escurridiza, potente arma letal que no se anda con cuentos chinos porque ella es de este mundo, el de los vivos aunque en lo más profundo venga del de los muertos. Por lo que no es cosa mala. Solo sabe Dios que tipo de cosas es. Para mi tiene que ver con algo más allá de la razón o del dos más dos son cuatro, porque con solo escuchar su sonido ningún organo del cuerpo humano se siente ajeno a su efecto hipnótico. Te embriaga en un suspiro con solo su aliento fétido. Se apodera de él  como la fiebre. Rompe lo malo y abre sus benditas puertas a lo bueno, también lo es al revés, porque puede convertirlo todo en un infierno en un abrir y cerrar de ojos. Es implacable cuando anda de ronda, la brujería es un arma letal, no se confíen, solo cuidense de ella. Respetenla como si eso contigo no fuera. Pero no le teman en lo absoluto. Ni siquiera te enfrentes a ella, déjala pasar tranquila, que se arrastre en esa su naturaleza de zombis volátil y espiritual donde radica su mayor peligro, en su engañoso disfraz. Es un lobo vestido de oveja y se mueve silenciosa como una serpiente, eso no es de extrañar usando esa máscara para pasar desapercibida y que no se quita ni para descansar. Así es muy difícil reconocerla en eso, sus pasos bien seguros. Ellos, los llamados brujos de aquella época de Ñaña Seree la llenaron de sacrilegio y le cambiaron su nombre de bautizo. La acomodaron a su antojo porque comprendieron que en su manera de existir venía el hechizo. Y estaban en lo cierto. Sabían que una relación única tenía que haber de alguna forma entre el bien y el mal. Para ellos, brujos y hechiceros no había tal frontera, sino una especie de lugar vacío donde se derrumban todos los sueños y al que es fácil de llegar en el preciso momento en que la mente sufre de temblores  por el escalofrío. Les hablo así pa que me entiendan, ellos mas bien se referían a el miedo en carne propia.

Cuidate de la brujería, que esta entra por la mirada y ataca esas partes del cuerpo que se encuentran vacías, frágiles, huecas.  Cuando sientas que el mundo se cae en pedazo, mueve los caracoles, tirate en plancha y déjala pasar, que se vaya con la brisa, pidele lo mejor para que el bien no se demore, llegue con prisa...y que la salud, esa que anda siempre a sus anchas tratando de ganarle el terreno al tiempo, escuche sus plegarias en su negra noche de extraños misterios. En fin que pa no hacerle el cuento tan largo, esta vive en la punta de una profunda mirada, en un pensamiento, es así de sencilla. Allí se esconde, tiene su casa en lo alto como en un árbol entre las ramas. De esa forma vive, colgada patas arriba esperando por un descuido para volar y chuparte la bilis. No le dejes robar tu atención. No le des el gusto de que te afecte con su jodido efecto de su mal de ojos.




Algunas veces suceden cosas fuera de nuestro control que nos pone cabeza abajo en ese drama y ese rollo de que todo es negativo,...date cuenta que; 

Hablo ahora con fuerza, ya tu sabes, esto no es historia, es así desde el tiempo de esa esfera que simboliza al inmenso camino hacia la iluminación  y que hasta los griegos de aquella época, hace mas de 2000 años, dieron una enorme importancia, la veneraban rindiéndole culto sagrados para mantenerla siempre a distancia y que no perturbara sus propias vidas.
   Gente positiva no tiene lo mejor de las cosas. Que te hace pensar que si? Ellos solo ven el mejor de los lados. Se iluminan cuando intentan buscar una salida porque solo hacen lo mejor con cualquier situación. Se trata simplemente de no quedarte atascado en el lado en que la vida no funciona esperando solo por un milagro. Si no te va bien, es solo una señal de que tienes que cambiar la estrategia. Debes de entrenar tu mente, buscar siempre la manera de que vea el mejor lado de las cosas y para eso deberías hacer un esfuerzo. Porque tu felicidad depende de la cualidad de tus pensamientos. La vida no es perfecta y tienes que aceptar que en ella hay una especie de reguero algunas veces a los que ellos llamaban la tragedia. Vida al fin. En ocaciones te aprieta, te pone en jaque y te obliga a sujetarte bien los cinturones, porque en cualquier descuido pueden dejarte con una mano delante y otra de detrás...Hay momentos que lo único que dices, que diablos es lo que esta pasando, nada me sale bien. Así es. Como entrenar tu mente? Pues sencillo. Buscarle el lado bueno de las cosas, aún en la situación más desesperante, porque necesitas una claridad. Eso también es de humano, tan necesario para vivir que deberías ponerle mas atención. Y cuando eso ocurre. La negatividad no tiene ya ningún poder sobre ti. Las cosas negativas  solo te afectan cuando estás en  la misma frecuencia de lo negativo. Cuando le pones atención estas poniéndote en su misma vibración. Por eso te digo, que cambies de onda. Así de simple...que el sol ilumine tu vida depende de ti, no de nadie. Cuando le pones atención a algo le estás dando tu energía, por eso es mejor saltar la ola que te atrapa dejándola pasar sin intentar enfrentarte a ella, de esa forma te acercas mas a la otra orilla, la más positiva. No es tan complicado. Es mejor estar atento, porque es cuestión de equilibrio y solo lo logras enfocándote en aquella cosas que nos hacen sentir mejor, que nos producen un gran bienestar."Entrena tu mente para ver lo que en realidad es lo importante, un pequeño gesto de bondad en una situación realmente mala." Allí es donde esta el misterio. Mientras más agradecido seas y eso no lo digo yo, vas eliminando todas esas cosas que se te resisten en el camino y a la vez alejas los conflictos y los malos entendidos. De los malos momentos hay que salir...pero con la mejor cara. Lo único que podemos hacer con ellos es no dejar que se nos suban a la cabeza, tu sabes, eso es mucho para un cartucho. La cabeza tiene  vía libre, por no decir luz verde, va directo al corazón. Que se encuentren otro lugar para tirar su basura, no en tu cabeza, que es santa.  Ya lo sabes, la gente positiva tienen siempre su sitio en un lugar seguro y tratan de amueblarlo bien con humor, con generosidad, porque saben que la calma viene después de la tormenta y mientras todo pase, un café a la mesa. Si al final allí sobre su cabeza vive...en el cruce de caminos, arriba de la bola, ese poderoso sol que nos alumbra. La luz de la vida.

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sábado, 18 de abril de 2020

El Despertar


                             No teméis, porque llegará un día cuando la tierra caerá enferma por la codicia del hombre blanco que hará que los peces mueran en las corriente de los ríos, que las aves caigan de los cielos, que las aguas ennegrezcan, que  los árboles no puedan tenerse en pies y la humanidad como la conocemos dejará de existir. Cuando no quede ninguna esperanza de vida, algunas personas despertarán de su letargo. Gentes de todas las naciones, de diferentes lenguas sin importar el color, ni la raza, vendrán juntos codos con codos y ellos mismos se encargaran de restaurar el planeta, llevarlo de regreso al equilibrio, ellos serán llamados así: " Los guerreros del arco iris."

         (Ojos de fuegos, la anciana de la tribus)             (palabras pronunciadas en el siglo XIX)
                                                                    

           ....................................."El Despertar".........................


            Ya quedaba muy poco para que cayera la noche, pensó que aquello era tan solo una pesadilla y no le hizo mucho caso a sus pensamientos, para que, si eran turbios, en ocasiones hasta turbulentos. Aquel viejo libro sobre guerreros de las tribus había desparecido de su mochila, posiblemente lo dejó cerca de la boca del pozo donde estuvo bebiendo agua, fue allí donde único se detuvo, era una pena perderlo. No entendía como podía estar en muchos lugares al mismo tiempo. Esas cosas no pasan de esa manera en el mundo real, así se dijo y siguió caminando. Tenía la sensación de que estaba soñando, pero no, no lo estaba. Ante su mirada, todo le pareció tan real como la vida misma, las casas que ya no estaban, tampoco el flaco y sediento doberman negro, el perro que bebía agua en aquel sucio estanco y que le  siguió detrás unas cuadras hasta desaparecer por una de las esquinas como si fuera un espíritu. Habían quedado ya a lo lejos, también la bondadosa señora que se le cruzó por delante a la salida del pueblo. Fue precisamente ella la que apuntando a un lugar invisible en el espacio le enseñó la dirección del camino y aquella estrecha carretera que parecía que no acababa nunca. Era todo demasiado cierto y lo único que le interesaba ahora era encontrar al menos una salida. Así que no detuvo sus pasos deliberadamente, lo hizo con una sola intención, de reaccionar antes ellos, sus propios pensamientos, porque esa salida que buscaba no la había. Estaba en medio del desierto, nada puede ser peor cuando está cayendo la noche y estás completamente solo. Cualquier cosa podía ocurrirle desde ese punto del camino en adelante. Si, estaba muy asustado, no sabía cómo había llegado a ese lugar, ni cómo se las iba arreglar para sobrevivir, sin embargo  tenía la propia certeza de que a él nada malo le podía pasar. "El desierto en la noche está a merced de dios y cuando es de día estás a merced del diablo". Aminoro la marcha un poco para lidiar con la fina arena que lo detuvo, había perdido la visibilidad y solo la encontró mirando arriba a las estrellas. Nada por ningún lugar de los alrededores, sin la claridad esa lejanía ya no existía y la propia oscuridad se había tragado la inmensa línea del horizonte por lo que todo lo demás desapareció de un planazo. Estaba tan desesperado. Aquello se parecía a el mismísimo infierno. Nada puede ser peor que estar solo en el desierto. Pero esta vez si estuvo en lo cierto. Tenía que ser un sueño. "No hay un lugar más terrible en el mundo cuando cae la noche que el desierto", pensó. Era mucho mejor el resplandor del día con ese sol repugnante achicharrando la cabeza o  esos molestos vientos de arena impidiéndole avanzar, que esa maldita oscuridad que ahora le consumía. Se detuvo, miró otra vez a las estrellas y se dio cuenta de que ya nada podía hacer. Tampoco sabía una pizca de orientación. Quiso continuar, era su deseo, pero en medio de la oscuridad en que se encontraba y que le llegaba desde todas las partes, no iba a llegar lejos, le era imposible. Así que decidió por lo primero, dejarse llevar por las estrellas y el viento que parecía que le susurraban una rara canción. Se elevó su sonido profundo en el momento que le empujaba con la brisa tratando de impedir sus pasos. Una fuerte ventolera fue quien le detuvo finalmente, parecía hecho a posta, lo empujó hacia atrás revolcándole de un tirón en la arena movediza cuando escuchó aquel ruido estridente. Ese extraño golpe que le despertó. "Estaba soñando”. Dijo cuando se percató que era cierto.  El viento había tirado de las cortina y una de la persianas se abrió y al cerrar , dejó caer fuertemente sus cristales como una afilada guillotina sobre el marco de la ventana del cuarto, fue entonces que se sintió más tranquilo. Aquel ruido le había sacado del terrible sueño, ese inesperado golpe seco, como el de un disparo. Aun tenia esa cara de zombi y los ojos como si llegara de otro planeta. Pero sonrío. No es para menos. Era mejor darle las gracias a Dios por haberlo sacado de esa pesadilla. Escapar de la única forma que pudo, de la poderosa mano del señor. Miró encima, el blanco techo sobre su cuerpo era la señal, este era el mejor lugar para estar, no el anterior.  Se levantó de la cama, no había dormido bien y tenía la cabeza cansada. La arregló como pudo, apilo las almohadas, apago la laptop y llevo la guitarra para un rincón. Dejó el libro como estaba, panza arriba aunque ya había pasado la página que estaba leyendo.  Eran casi las siete de la noche y por la ventana, el cielo estaba aún muy claro, azul prusia, aunque en una hora ya sería de noche, parecía ese el mejor momento del día. Pensó bajar a la cocina y calentar un poco el café. Pero ese cielo azul era un milagro a esa hora. Además el sol estaba estupendo, un enorme disco color naranja de telón de fondo que escapaba por detrás de las chimeneas de ladrillos a un ritmo muy lento, flotaba en el más inmaculado escenario. Una tarde como esa no la podía desperdiciar, esta tenía algo sumamente especial, un encanto. Le hacía sentir quién era él  en realidad en medio de esa nada que llegaba de repente con su aliento salvaje, acercándolo a aquellos días en que tan solo era un niño y el tiempo a su alrededor rondaba como una moneda lanzada al aire, rumbo hacia el infinito. Eso pasa cuando ya no tienes en que pensar y te niegas a buscarle la vuelta a las cosas pasadas. No recordaba  tardes así antes, suaves y calladas en una ciudad tan desagradecida como Londres con esa certeza de que nunca duerme, ni siquiera un rato.  Por eso decidió quedarse y mirar por la ventana. Deleitarse con la mirada, como quien mira a la luna. Los apartamentos del frente atrajeron su atención, esta vez estaban vacíos por fuera y llenos de vida por dentro, era una ironía ese tono diferente que le daba la tranquilidad, esa que surge cuando cada quien esta metido de a lleno en sus propios asuntos. Nadie en la calle y por mucho que pareciera increíble era del todo cierto. Solo los coches aparcados y abandonados ocupaban los espacios en la estrecha avenida.



 Había tanta paz que se escuchaba nítido el sonido del viento, llegaba desde un lado del parque y desde allí se podía ver mejor la calle, por los árboles y la vieja iglesia católica que abarcaba todo el paisaje mirando fijo al cielo, atenta, como queriéndolo penetrar. Hacía ya un tiempo que no veía entrar ni salir gentes y aquello era también una novedad para él. La enorme puerta de madera en la entrada que siempre estaba abierta, esta vez permanecía cerrada, invisible. Los devotos del señor se habían marchado buscando la seguridad que no tenían dentro. Cuando comenzó la pandemia se habían apartado de sus lugares santos. También en la mezquita al doblar de la esquina no se veía un alma, el Imán había dado la orden de quedarse en casa posiblemente hasta los día del ramadán, por lo que todos iban como corderos en busca de amparo. Era de esperar. En casa estarían mejor, en familia, reunidos, compartiendo el pan nuestro, que era lo esencial. "Dios no les quiere allí por esos días. Iglesias y sinagogas ocupan esta vez un segundo plano. Y la pandemia no tiene religión, ni color, ni raza, es simplemente implacable, llegó para hacer historia y no cree en cuentos ni en fantasmas." Se le escapó una sonrisa irónica  "Todo se ha detenido y no hay gente ni en la iglesia, es mucho decir. Esto ya va siendo un milagro"…Pensó en voz alta. Mientras que al mismo tiempo le vino otra vez el sueño a la cabeza y comenzó a darle la vuelta. Había sido muy extraño, lo mejor era no pensar, ni darle mucha bola, porque los sueños son siempre así, cosas que uno no puede controlar en el subconsciente y salen, son libres de una naturaleza incondicional, ellos no tienen freno. Sin embargo este se pasaba de lo normal, él nunca había estado en el desierto y el sabor que le dejó  al despertar era amargo. Ese es el problema que uno tiene con los sueños oscuros y cómo por esos días de tanta noticias sobre el famoso virus tampoco había puesto la tele, ya que no era lo más recomendable, no pensó que vinieran por allí los tiros. Imágenes sobre la enfermedad eran bombardeadas sin escrúpulo alguno a cada minuto y las palabras de los medios de comunicación no hacían más que saturar la pantalla con historias espeluznante sobre la realidad y en ese estado vegetativo de enajenación total, había decidido actuar como todos y tomar precauciones. "Abusan en situaciones como estas, así que más vale el encierro, dejar de tomarse las cosas en serio y atenderse un poco, es lo que nos queda."

No se ve ni un alma por la calle, pero creo que nos vendrá bien”. dijo. El silencio es lo mejor en estos casos de inactividad, de pereza, este despierta las zonas escondidas y el alma se vuelve tan transparente que puedes hasta tener una visión en la oscuridad, es allí de donde toman la luz los ciegos, así es de cierto. Este nos obliga a escuchar esa nota perdida, la que encaja en los sonidos más nítidos, porque en el silencio se gana con la atención, es como una parada, una necesaria espera y no puedes darte el lujo de olvidarlo, sino todo se convierte en un caos. Por eso es parte de la música, es su oasis, la parte donde los sonidos descansan para luego elevarse. Esos momentos de abulia, de infinita tranquilidad, se agradecen siempre porque se alargan las horas y pierdes la referencia del tiempo. No sabes si es hoy, ayer o mañana. Y la verdad que uno no espera que eso pueda suceder, pero es lo que ha ocurrido y todo lo viejo está estático, como embalsamado, ahora hasta la ciudad parece un desierto. La noche comenzaba a bajar llegando fresca sobre todo en estos días de primavera muy diferente. La semana santa había ya pasado sin penas ni glorias, nadie se puso a pensar en eso y esa era ya otra novedad. 



 Las luces de los apartamentos de frente comenzaban a animarse, se volvían cálidas ante su mirada, eso lo notaba sobre todo en el lugar donde se encontraban las cocinas, antes vacías o inadaptadas por la diferencia de horarios, carentes de vida a cualquier hora del día,  ya no lo estaban, en ellas se reunían ahora las familias, se sentaban a la mesa como en los viejos tiempos disfrutando del buen rato. Algo comenzaba a cambiar aunque sólo se había detenido la rutina por unas semanas. Nadie tenía una idea de hasta cuando podría durar esto, ni siquiera de pronosticar hasta dónde. Increíblemente todo era tan real como la peste negra del siglo catorce en Europa que reculó a la humanidad desbastando sus zonas más débiles por aquella época. Sin intención de dramatizar más con el asunto, se giró un poco y levantó la cabeza. De esa forma, con los pensamientos en blanco puso esta vez las manos en el marco de la ventana y se acomodó, balanceando su cuerpo hacia adelante. Colocó la mirada a lo lejos y la agudizó como quien mira al mar en la distancia poseído por el paisaje y la serenidad, así que puso atención descansando estas en la firmes barandas. Disfrutaba del lugar como del mar, así era, con esa emoción de hacerlo en su primera vez. En casi cinco años viviendo en esa misma casa apenas había reparado en los alrededores con algunos recovecos aún vírgenes ante su mirada de rutina. Esas cosas pasan sin dudas cuando vives en una ciudad tan dinámica, extravagante y tan intensa donde lo dejas todo para luego en la agenda y el único tiempo que encuentras no lo quieres desperdiciar, así vives siempre, en un estado de alerta, en la búsqueda constante por encontrar ese momento. Son las primeras leyes que se reconocen de la jungla porque estas grandes ciudades lo son. El más mínimo momento lo absorbes de una manera que te atrapa, como se va volando, olvidas lo demás sabiendo que ya llegara algún otro espacio.  Las cosas por lo general se te acumulan y las demás, las cotidianas, desaparecen, te dejan de la mano por no decir que te abandonan sin piedad.  De seguro eso mismo le pasaba a todos. Pero ahora mismo, no tenia porque preocuparse de nada. Podemos llamarle a todo lo anterior el viejo mundo, porque este después que comenzó la pandemia, ya no lo era. Nos habían dicho a todos. Ve a tu casa, que vas a tener tiempo para pensar, para arreglar los muebles de la cabeza, poner las cosas en su sitio. El sueño no era un juego. Se había alegrado de que así fuera, extraño y eso le dejo mas aliviado aunque no entendía muy bien esa sensación de claustrofobia que le acompañaba. Hacia ya mas de tres semana que la ciudad era otra. Que el mundo empezaba a cambiar, algo tan fuerte como un virus la había detenido bajo máxima seguridad y solo quedaba esperar, dejarla avanzar en su proceso de cambio en  estos sus pasos más humildes. La inmovilidad traía la zozobra y para algunos, como a él les costaba recordar bien cuál día de la semana era, aunque eso no le importaba mucho, la verdad que para nadie eso tenía valor ahora, si hasta las escuelas de los niños estaban cerradas. La ciudad viviendo bajo un estado de emergencia había puesto en jaque las aspiraciones de todos y en realidad no era el momento para pensar en esas cosas. Muy poco se podía hacer, más que cada quien salvara como pudiera su propia pellejo. 
La oscuridad ahora había penetrado su cuarto y no hizo nada en absoluto por encender la lámpara de la mesa de noche. Cuando uno encuentra el momento para estar solo muchos pensamientos vienen a la cabeza y este era el caso. Prefería ser mas exacto con ellos, no había una razón para estar triste. Porque la realidad era difícil digerirla buscando soluciones y de esa manera es una pérdida total. En estos momentos tenia una única opción, la de mirarla tal y como era, por su mejor cara, no había otra salida. Muchas cosas con la que reírse si al final no todo era el jodido infierno. Dandole la mejor cara al asunto era la única manera de enfrentarlo de una vez y por todas. Y si hemos perdido o no en esta batalla. Eso solo lo dirá el tiempo. Nada de lo anterior parecía bueno y era el momento, todavía tenemos la dichosa oportunidad de cambiarle la historia, ponerla a nuestro favor. Comenzando por lo que ya tenemos a mano hoy. Encontrar un nuevo camino es cuestión de paciencia, no de prisas, porque de  esa otra forma ahora estamos bastante seguros de que no íbamos a ningún lugar. Lo que si sabemos hoy y eso nos despierta algo único en lo más profundo es que tenemos mucho que agradecer y es en esa dirección por donde debemos enfocarnos. No tomar esta situación como algo banal, eso depende de nosotros. Poner en el olimpo a quien en realidad se lo merece. Sobre todos a esos que de una forma u otra han estado al frente o cerca arriesgando sus vidas  e involucrados en este asunto en circunstancias extremas…enfermeras, enfermeros en esos hospitales de miedo, médicos,  especialistas personal de la salud en general que lo dan todo a cambio de nuestra seguridad. A los que ayudan a ancianos y a gentes que más lo necesita, han sido ellos y serán los más valientes, los más necesarios, arriesgando sus propias vidas para salvar las nuestras. Ellos con su actitud  nos han dejado el gran mensaje…Ese puede ser la piedra angular que mueva esta historia a otra órbita, que impulse este  viejo molino de viento que se ha erosionado por tanta mierda y allí permanece hundido en su propio excremento. Así que no es hora de ser pesimistas, eso no ayuda. Debemos celebrar de la forma más natural hacer un pacto con esa persona que realmente somos, cara a cara. Es tiempo de crear un nuevo mundo donde el amor sea mas poderoso. Este ahora es el tiempo que ha tomado la naturaleza para reponerse de todo el daño, está tomando un respiro. Dejó la ventana definitivamente, fue y encendió la lámpara, la movió buscando que la calidez de la luz animará esta vez su cuarto. En el otro lado un poco de sombra, nada como esa sensación de intimidad que dejaba el ambiente. Así se estaba mejor con ese claro oscuro de fondo. Organizó los discos de vinilos viejos en el armario, eran un desastre y lo cubrían todo, la pila de libros encima se habían caídos por el otro lado y él no había hecho nada por recogerlos en días. Agarró la cámara, la encendió y miró algunas fotos, la última vez que la utilizó fue hacía ya un mes atrás, la había dejado fuera del estuche pensando pasarlas para el ordenador y así revelar algunas que le pareció importante para su nueva colección. Pero allí la coloco una de estas tarde y la olvido. Abrió algunas gavetas de los cajones, tiro a la basura todo aquello que no iba a usar. Paso con el desinfectante por los bordes de la mesa,  los que tenía a su alcance, esto lo hacia mucho porque el olor del líquido refrescaba  el ambiente. Cuando todo estuvo en orden fue a por la aspiradora y pasó mas de media hora sobre la alfombra, ese ya era un récord personal. Había comenzado a sudar, cuando decidió bajar y calentar el café...Lo hizo muy feliz, la sangre le había regresado al cuerpo y aquel, su propio mundo parecía de momento otro diferente, hasta nuevo, nada que pensar en lo anterior. Solo tenía el presentimiento de que todo iba a salir bien. Porque la única forma de encontrar una salida de todo este lió estaba en sus manos. Las palabras tienen el gran  poder, como nuestros pensamientos, pero nuestras palabras, claro que lo tienen, son como un mantra. En ellas descansa el cielo y también el infierno. Estar enfadado no es malo, es uno de los primeros procesos para un cambio. Sentir que en ocasiones hay cosas que no tienen solución o que no se ve la luz al final del túnel, vale, no pasa nada. Cuando estás negativo con alguna situación y de repentes haces un plan nuevo, diferente...grandes cosas ocurren así es de cierto. Así que hay que tirar esa moneda al aire, que la suerte está echada. "Puedo cantar ahora, si es lo quiero, puedo estar triste, quien sabe, es difícil de controlar lo que me ocurre en cada momento. Es esa jodida  ansiedad y llega por el deseo de escapar el presente. Nadie quiere vivir un futuro incierto." 
Hacia ya mucho tiempo que no pensaba en nada. Pero esta vez tampoco le importaba, sin embargo quería poner las cosas en su lugar. Necesitaba organizar su cabeza y encontrar esa fuerza que  no había encontrado en los días anteriores. La angustia, es algo normal, es esa parte de nosotros que quiere escapar siempre a algún lugar, se escurre cuando le molesta enfrentar el presente. Así es de esquiva, por lo que la única solución es disfrutar de la persona que somos y este es el lugar indicado, el presente. Darle riendas sueltas a nuestras emociones tiene su precio en oro. Dejar salir de dentro de ti, eso que eres se agradece, es saludable, sea bueno o malo. Quieres bailar? Baila, no hay excusas. Estás enfadado, ok, todos los estamos. Los problemas están ahí, mirándonos a la cara, problemas financieros sobre todo.  Se trata de celebrar la vida, tirar un pasillo de vez en cuando no viene mal o aprender otra cosa, puede que la receta de tu plato favorito, algo que te haga sentir que respiras. Que estas vivo para que el día de mañana cuando la tormenta pase puedes mirar atrás y saber que tu eres el autor de tu propia historia. Era muy bueno llegar a esa conclusión porque ahora se sentía mejor."Así fue como se dijo. Cualquier cosa que sienta esta bien, se repetía así mismo, no es el fin del mundo...y esa ya no tampoco es una novedad, Es irremediablemente la única manera clara de encontrarle una salida a esto. Manteniendo vivas sus emociones, libres, que son ellas las que al final lo salvaría siempre de un posible naufragio." Subió de nuevo a su habitación, tomó el libro otra vez, giró la luz en su dirección y se acomodo en la almohada, nada como ese instante , así lo sabia, del gran final de la novela... y se dejo llevar por  aquellas curiosas palabras.  🜜

...Llegará el momento en que necesitaremos a «los guardianes de las tradiciones, de las leyendas, los rituales, los mitos y todas las viejas costumbres de los pueblos» para que ellos nos enseñen cómo recuperar la salud, la armonía y el respeto a nuestros semejantes. Ellos serán la clave para que sea posible la supervivencia de la humanidad, y serán conocidos como «Los Guerreros del Arco Iris».
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domingo, 29 de marzo de 2020

🏦 La Habana 2020



                                👀 Contrastes 


"Hay sombras oscuras en la tierra, pero sus luces son más fuertes en el contraste."                                          Charles Dikens.



Hasta mis sueños son más ligeros en estos días en que no pienso en nada. No vale la pena. Este encierro me ha traído la tranquilidad y es ya como una bendición. Existe un lugar que pasa una y otra vez por mi cabeza, así es. Viene con la brisa de la tarde, es de esperar. Llega siempre a la misma hora cuando todo se apaga. Y así se queda. Por más que intente espantarle para que se vaya, desaparece y regresa cuando menos te lo esperas. Así es, La Habana. Puedo verla sentada como siempre, esta vez muy lejana, en la boca de la bahía, algo olvidada por estos días de pandemia y resurrección, consumida por su gloria de antaño. Que triste ha de sentirse uno cuando no sabe que hacer con la derrota. No bastan ya las ganas, ni el salitre de su largo litoral que la baña para salvarla del desamparo. Aunque es tanto mi enojo no dejo de celebrarla, siempre será un gran lugar para mi. Y allí sobrevive al azote de esos corsarios y piratas que quieren construir sus pirámides en medio del desierto destruyendola para luego llevarse sus fortunas a la tumba como un arco de triunfo. Intento borrar la Habana y no asociarla con las ruinas del rey Salomón, es triste, por eso prefiero cambiar de pagina, no quiero dolores de cabeza. Me niego a rendirme ante el recuerdo en estos días, pero aunque duela, es algo que no puedo hacer. Demasiadas cosas tiradas en el asiento de atrás se acumulan y yo prefiero tener dulces sueños. Así que con tanta tranquilidad es mejor dejarle que se acerque como puede, en imágenes de una Polaroid, me encanta ese tono amargo de irrealidad para definirla. Llegan rápidos los viejos lugares de esa gran ciudad y se agolpan en pedazos que parecen ya fotografías de un largo viaje y me confunden. Acabo de regresar de allá y ya no la reconozco. Es duro aceptar que ha cambiado. Que ya no da más, que se le cae a trozos su maquillaje. Desde la distancia las cosas tienden a confundirse en esa mezcla de luz y de sombra, pero los sentidos siguen dejando la sensación que con solo escapar de ella es también un espejismo.

La habana de hoy vende muy caro su lugar en la historia y es triste decirlo, lleva su precio colgado en la cara. Si la mira desde fuera es una ciudad poblada de excitantes Chevrolet que interpreta hasta el cansancio esa música del ayer, la que no quieren escuchar. Ese amargo sabor a hiel que nos lleva directo al grano por no decir otra cosa. Que abre sus entrañas coloridas como el vino barato, sobre todo en las calles que conducen al mar, podridas como el resto. Que se nos muestran a todos sedienta, como si nada le importara. Olvidadas, rotas, atropelladas por la historia y descorazonadas. Es duro ese contraste del color porque si la miras desde dentro, sabes, que el tiempo no es solo el culpable. Una ciudad pierde su inocencia habitando en un pasado sin salida. Y allí está, perdida por aquella época, vestida de blanco y negro... de camino por los años cincuenta esos que sus falsos faraones niegan en los más profundo y al del que por la mala suerte nunca su gente ha podido escapar. Y así vive, atrapada, prisionera a aquellos días de su pasado insano dando tumbos y señales de vida, mostrando todo lo que le queda en ese raro contraste. Así, que con esa sensación me quedo, ya que todo está en las más terrible circunstancias, sigo acá, a la espera de encontrar ese lugar donde pueda escapar de una vez, claro que existe un lugar así en este planeta se llama... el futuro.✋🎶



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viernes, 20 de marzo de 2020

🌅Detrás del Horizonte

  El hombre da un último paso. Se encuentra justo en el borde, más allá está el acantilado. Está solo ante el precipicio, frente a frente. Sabe que ya que nada puede hacer. Y es en ese preciso momento ante su propia vida es que se da cuenta, que esta es la única cosa que le tiene alejado del abismo. 
                                                   
                                                                                         Gekko. 
                                                                                     WallStreet..film

                                                                      " Horizontes "

..El camino que nos llevaba al mar parecía mucho más largo cuando mirabas a lo lejos por esa estrecha carretera que serpenteaba mientras nos movíamos tranquilamente en aquel viejo Chevrolet Bel Air del 57 de color rojo y blanco como su propio destino, de pedazos enzarzados en años, en aquel rígido caparazón que revelaban una pizca de sus heridas. Estos vehículos habían retado el tiempo y en sus cicatrices podías leer  la experiencia de cómo se bailaba el mambo por aquella época. Después de un suculento desayuno con mi padre, tomé un café, puse mis mochilas, estaban ya listas y así habíamos ido escapando silenciosamente de la ciudad. Buscaba un respiro. Sin llamar la atención comenzó la marcha. Tenía alquilado un taxi para trasladarme a otro lugar y había quedado de acuerdo con un vecino del barrio, que alegremente me hizo el favor de recogerme. Me encantan los viejos carros y si aún se mueven bien, son una bendición. No hay nada mejor que un buen aventón a esos sitos de dios cuando no tienes esas prisas. Por su tecnología moderna, parecía un vehículo de este siglo, que es mucho pedir. Aceleramos la marcha y media hora más tardes, estábamos en mitad del camino. El paisaje era excelente, magnifico. Me gusta el viaje por la carretera rumbo a las costas del sur de Cuba, que se encuentran por detrás de las montañas,  atravesando numerosos llanos misteriosamente te adentra en aquel bruto y verde horizonte lleno de inmensas colinas, esperándote como unos gigantes. Habíamos llegados al valle de los ingenios, este en su exuberante amabilidad apareció ante nuestros ojos. El chófer se había tomado una pausa. Mejor dicho una tregua. Desde que salimos no había parado de hablar. Yo no había dicho ni una palabra. Solo le escuchaba. Esta vez era la única, en que no decía nada, pero lo más seguro fue que leyó mis pensamientos e hizo lo más adecuado, detenerse en el camino. A esa altura empujados por el fuerte viento en la cima al moverse en ese espacio de la inmensidad sentías como si uno perdiese la gravedad por segundos. En el lado derecho todo estaba poblado de altas montañas, árboles en plena sequía que hacían relucir las palmas más reales entre el verde y el ocre. Castigados hoy por el azotes de las estaciones, la desolación y el abandono, habían dejado de ser hermosos escenarios dibujados por los surcos y los colores de las cosechas, los sembrados por doquier, los animales pastando a sus anchas, de esa manera en que el ayer se interponía ante tus ojos como una pesadilla, porque hoy eran lugares inhóspitos dañados por el desajuste infernal de las estaciones y el olvido de la gente del gobierno. Por estos días en que estaba por llegar la primavera llovía poco o casi nada y cuando lo hacía, no bastaba con su esfuerzo, era tanto con lo que tenía que lidiar, que esa agua no era lo suficiente para acabar con el virus de la peste que azotaba la ciudad. La escasez en todos los periódicos, titulares del día y en la boca de las gentes la desolación era una pandemia. Si el país está bloqueado por enemigo porque no hacen nada, es lo que me pregunto. A esa altura no sabía muy bien de lo que me hablaba, no le había hecho mucho caso a las noticia por entonces. Estaba de vacaciones. Ahora tenemos lo del coronavirus. Hablaba serio. Por el tono del chofer pareciera como si estuviéramos atacados por extraterrestres, es una plaga, dicen que viene de china. Salió del automóvil y respiro al viento. Aquí sí se está bien. Dijo el chófer cuando llegamos al lugar caminando. Luego agregó. El germen del virus no se adapta a países cálidos. Estábamos a mitad del viaje. Me había separado un poco y hacía ya unos minutos que no hablaba, le había dejado con las palabras en la boca. No había dejado de darle a la lengua en más de una hora y yo estaba casi molesto. Le conocía desde hacía mucho. Pero en tantos años antes solo habíamos cruzado unas palabras bien poco o casi nada. Como estas? Vas a estar mucho? Gracias a Dios estás fuera de Cuba. Como esta todo por allá. Y la familia, bien? Siempre las mismas palabras. No más. Como si lo único que importara es hola y un nos vemos pronto. Por lo que al escucharle hablar desde el principio, sentí que esta vez trataba de decirme algo interesante. Fue por eso que le dejaba descargar su rabia en todo el camino. Estaba cansado, tenía mucho sueño, el día anterior había sido también muy largo para mi. Pero las ganas de hablar que tenía el chófer, soltar esa carga que se le iba por encima de su zona de confort era tan grande, que intento en todo momento que no le perdiera ni pies, ni pisadas a sus historias. Hacerme eso a mí, que luchaba en vano, en contra de mi voluntad por lograr impedir estar entre dormido o despierto. En toda esa marisma, esa nube de polvo, el murmullo y el viento seco, no había pegado los ojos en todo el trayecto.

...Camine unos pasos cerca de la punta donde comenzaba el precipicio. Allí estábamos parados. No había peligro alguno en ese jardín del edén natural, más real ante mis ojos. Aunque nadie se detenía en el viaje por lo peligroso de la curva, la inmensa vista del valle de los ingenios captó mi mirada. No había un sitio más hermoso en la tierra para mi en ese momento que aquel extenso llano entre las colinas y más allá, rumbo a el mar.
...Los primero días cuando llego a la tierra donde nací son raros. Todo el mundo habla a la misma vez. Son así, yo no puedo cambiar nada. Yo solo les escuchó. Hablar es su pasatiempo. Hablan de todo por supuesto, pero refiriéndose siempre a sus problemas, no hay otra. Es así de triste. no hay otro tema. Ustedes lo saben no voy a andarles con lujos de detalles. Cuando sientes que las cosas no tienen sentido no puedes seguir dándole vuelta como un trompo, porque asfixian. Pero es como un coronavirus de esos. Es una plaga que no tiene frontera. Lo mejor es estar aislado. Los rumores sobre todo, son una de esas enfermedades que proliferan cuando se enfrentan a un sistema inmunológico débil. Que haces cuando el mundo te deja atónito, paralizado, con la boca abierta. Lo mejor. No buscarle más defectos y comenzar a hacer algo bueno con tu tiempo, es posible que las grandes respuestas estén del otro lado de la esquina...y eso es lo que sentía en las palabras del chofer. ...Llevaba más de una semana en una inactividad total y era la hora de girar más hacia el sur. Había quedado con una amiga que me esperaba y mi único objetivo era estar cerca de la naturaleza. La bendición del dios olofi. El chófer que había dado unos pasos, regresó al vehículo y se quedó quieto mientras fumaba un cigarrillo. Minutos después continuamos la marcha. Ya no se hablaba nada y a mi se me había quitado el sueño. Encendió la radio. Vaciló jugando con algunas estaciones y el sonido de las altas frecuencia era insoportable, hasta que definitivamente la apagó se acomodó al timón y comenzó a disfrutar del viaje. Casi media hora después, rompió su silencio. Ya queda poco, no sientes el olor del mar. Me soltó con una sonrisa. Era curioso su rostro, ya no estaba tan enfadado. Su semblante había cambiado por completo tan solo después de detenerse por un momento en el espacio vacío de la cima de esa montaña.. Buscaba un respiro, en eso me fije. Una dichosa parada en un lugar poco común y olvidarse del mundo por un rato, como a mi. Frente a frente ante la nada y en la compañía de un desconocido y créanme, ese instante lo había encontrado...La verdad que ahora mismo el mundo da miedo. Me dijo al fin. Está muy frágil, le hemos hecho mucho daño...Ahora mismo no hay lugar seguro, ni sitio para esconderse. Y la verdad se los digo. El chófer tenía razón.
Mientras los pequeños pueblos pasaban veloces, apartados, inertes, unos detrás de otros, tan solitarios ahora, abandonados por esa niebla de siempre y condenados en la tranquilidad como risas en el cementerio, el chofer los nombraba uno a uno, era su señal de victoria, la proximidad a nuestro destino estaba cerca. Antes él decía las cosas de una manera dura, cortante, en una actitud seca como si se le fuera la vida en cada palabra. El de la amarga sensación que te deja el tener que tragárselo todo sin tener que chistar. Sin embargo desde que se detuvo allí, pareciera que es ya un hombre diferente. Hasta su tono de voz había cambiado. Su mirada hacia adelante, fija en aquel horizonte lo denotaba. No había nada que temer. La gente necesita siempre tiempo para desahogarse de la indigestión, es de la única forma que se puede poner las cosas en su lugar. Esa es la medicina. Los tiempos allá fuera van tan rápido que son como un rayo de luz comparados con los de acá, en Cuba donde nada se mueve. Asi es y luego agregó...No se lo que es peor. De momento se que cada día esto está peor. aquí y allá. Lo dice mi familia en Miami. Para qué andarse con cuento. Todo está muerto con este virus y la gente comienza a entrar en pánico. La solución, esa es la pregunta y esta en el tiempo. Es una adivinanza. Debemos aprender de una vez como hacer las cosas mejor, escuchar más, porque la verdad que siento y no soy nadie para decirlo, que si esto sigue así, patas arriba. No me atrevo ni a mirar el futuro. El principal problema somos nosotros mismos. Que hemos terminado olvidando lo que realmente vale la pena. El tiempo que tenemos en nuestras manos, es oro. Mira, me dijo. -Ya nadie escucha. En esta carrera de loco lo único que uno aprende es a sobrevivir a duras penas y esto así de seguro, no garantiza la vida...Yo paso el día buscando mi dinero. Unas veces aparece y otras no. Cuando lo tienes no sabes que comprar...que es lo que te hace más falta. Cuando logras reunir un poco, es como rogar en el muro de las lamentaciones para que se produzca el milagro y esas colas?...oh Dios. Me tienen sin cuidado las cosas. Así, que lo único que me trae salud son las noches tranquilas en familia. De allí no me muevo. Estoy rogando que aparezca ese milagro. Quedaba poco y en ese tramo al avanzar, la carretera se volvía mucho más plana y ancha, estaba en mejores condiciones, el verde a su alrededor era tirando a un amarillo pálido . Tenía la grata sensación de que había descendido a una pista de aterrizaje, la velocidad en que nos movíamos te hacía pensar que avanzabas como en cámara lenta. -Quien dice que no hay problemas?..Agregó el chofer apuntando afuera. En tiempos anteriores esa parte del camino era muy hermosa. Una gran arboleda sobre todo mangos y aguacate. Numerosas caballerías de tierras pastadas vibrante de color, surcos en hectares a la redonda. Esas ganas de vivir. Aquel olor a tierra mojada, el sudor, el arte y el sentir de los campesinos que amaban su tierra, la herencia de la vida en el campo venían con ellos en sus entrañas. Esas tierras han alimentado a miles en generaciones anteriores. Te lo digo porque yo vengo del campo. Uno le ponía lo mejor a la tierra sabiendo que en el fondo el mensaje era mutuo. El mismo. Si tu me cuidas, si me pones atención, yo te alimento.
Hoy solo queda enormes hectáreas de bosques abandonados cubiertos de esa maleza, de la yerba de guinea y el marabú. Estas también son como un virus, te pueblan rápidos los lugares desiertos, como una plaga. De entre el filo de las hojas de guinea y las espinas de la mata de marabú, nadie se salva. Mientras encuentras una salida, el que se escapa, queda puesto y convidado. Me miró otra vez y luego giró los ojos fijos en la carretera. -Soy médico. Deje la carrera de ingeniería veterinaria que era lo que más me gustaba y aquí me ves, manejando un taxi para buscarme tres pesos. 
Por ocasiones perdía otra vez su voz. Pero dejé de escucharle con el sonido del viento. No me interesaba estar escarbando en cosas del pasado. No tenía la intención de mirar detrás, así de sencillo. Ni siquiera una vista por el espejo retrovisor. Lo importante era aquel horizonte inmenso donde después encontraría el mar. Perdía por instante la conexión con sus palabras por lo que era más preferible dejarse llevar con el juego de las olas en mi pensamiento. El mar estaba cerca, yo lo sabía y ella estaría esperándome allá. Sólo llevaba conmigo la gran sensación de recorrer de nuevo la vieja ciudad, como otras veces y caminar por los alrededor de la playa. Pero eso tenía que esperar. Así que me recosté un poco dejando correr el aire y puse la mirada otra vez en el horizonte. Otra vez las montañas que no dejaban ver bien lo que quedaba más allá empujaban a ese cielo azul perdido ahora entre tantos colores como cantos de sirena. La parte izquierda del camino robó mi atención de una vez. Aparecía de repente con otro pequeño valle entrando a una nueva curva, dominando el paisaje con algunos que otros bohíos y matas de coco, como casitas de un juego en miniaturas. Tomamos la nueva carretera evitando el centro de la ciudad y cortamos rumbo a Casilda la pequeña localidad de pescadores que estaba en lo último bordeando la costa. Tiramos a la derecha buscando el camino viejo atravesando la línea del tren y surcamos una gran cantidad de baches. No estaban tan mal sabiendo que de repente entraría en el mejor tramo de la carretera... eso ocurre en tan solo minutos. Al dejar atrás las ruinas de la línea del tren, esa siempre es una parada obligatoria, subir por encima de una lomita infectada de huecos, charcos, que tienes que saltear buscando con suerte el equilibrio. Llega lo mejor. Esta divide todo el perímetro de playa con el pueblo y son varios kilómetros con esa vista azul de frente. El camino viejo. Con solo bajar la línea, te cautiva, porque entras en esa zona rodeada de agua, como diminutas islas pantanosas de arenas, algas y manglares. Habitadas por pájaros, cangrejos, caracoles, erizos y todas esas aves de mar. Es un oasis virgen que parece un pantano. Cayendo de pronto en medio de un arrecife donde todos los caminos conducen al mar, allí, detrás del horizonte donde ella desde hacía un rato, me esperaba.



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