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martes, 28 de julio de 2020

En plena luz


                                                                             
Soy lo que ves. Puede ser esa calma o desastre a la vez. Depende  del cristal con que lo mires eso yo no lo sé.  Mis ideas casi siempre están al revés y mis emociones tambalean intentado buscar un centro.  Suelo ser un caos no te miento.  Pero cuando se trata de hacer lo correcto, nada me impide que me lo juegue todo, hasta mis propios huesos. No vine aquí a sentarme a esperar quejándome de como pasa el tiempo. No, de ese  material no estoy hecho. Aunque no encuentre lo que busco sigo pidiéndole a la vida que no me detenga en el intento. ¿Quien dice que el sol sale para todo? Jejeje, ese es puro cuento.  Soy lo que ves, tienes razón, pero en el fondo soy al revés. Luz

                                               🌞 El sol sale para todos.

... Le pregunté  un día a mi bisabuela que cuantos años tenia. Mi padre que estaba en la puerta de la cocina me había escuchado y me gritó  desde el otro extremo del patio,..¡Muchacho, eso no se pregunta! Ni siquiera lo intente de nuevo para no entrar en desacuerdo con mi papá. Entonces ella aprovechando que mi padre había entrado en la cocina me dijo: Noventa. Noventa? Imaginen, que  yo era un niño. ¡Noventa era como estar cerca del cielo! Le respondí sabiendo que aun estaba muy clara con sus ideas. Lucía fuerte y se veía tan bien que era difícil creerlo viéndola tan tranquila la mayoría de las veces fumándose esos puros enorme. Frente a mi cara de espanto ella no dudó y me respondió algo así. Los años van por dentro y el tiempo por fuera. Todo el mundo va para viejo mi nieto. Solo tienes que dejarte llevar loma abajo.
¿Dejarte llevar? ¿Qué es eso? Le pregunte porque no entendía muy bien eso de loma abajo.
- Soltar las riendas. Así me dijo.- Dejarse llevar por el impulso de esos días en que estas en la cima de la montaña, la emoción de los grandes momentos en que todo es color del rosa son una bendición. Hasta el viento ayuda. Desde esa altura las vistas a tu alrededor siempre son impresionantes. Es como si te dejaras caer, no más. Soltar todo lo que pesa sobre la espalda, hasta los pensamientos son una carga pesada. La miré y me dije a mi mismo, tratando de que no me oyera, pero me escuchó: Cuando estás tan cerca del cielo no creo que te preocupe mucho ya las cosas. Además no creo que queden ya mucha fuerza.
-A esta edad es difícil ir en contra de la corriente. Respondió para no incomodarme. 
-¿De que corriente hablas? Le pregunté.
-Hablo de la persona que soy. Todo es posible, de eso no hay dudas.
Tejía buscando la forma con las aguas y los hilos de estambres de varios colores tratando de cerrar la figura. Estaba entretenida, metida en su mundo, pero no perdía el hilo de la conversación. Y fue entonces que me dijo sin mirarme.
-Tu, yo y tu padre e incluso la gente. Todos somos seres con vida. Dios mismo. Esa presencia todopoderosa del señor esta en cada uno de nosotros.
-¿Dios? Era una de esas primeras veces que alguien me hablaba de Dios con tanta sinceridad y aun así creía que mentía.
-Cualquier persona en este mundo puede cambiar aun en el último suspiro de vida. Creo que puede hacerlo, esa es la verdad. La capacidad esta allí  siempre latente. Ese poder vive allí, en cada uno de nosotros.
Esa tarde mi padre me había castigado. El día anterior tuve problema bastante fuerte con mi profesor y me habían despedido de la escuela, así que el único espacio que me quedaba para estar era el patio de mi casa y no tenia mas remedio que escuchar a la bisabuela con esos cuentos. Hablaba de Dios, de la fuerza, de la capacidad del espíritu y no se que otras cosas, yo no entendía de nada se los juro. La tarde era fresca y ya había pasado lo peor, el sol del mediodía.  Ella estaba sentada moviéndose lentamente alrededor de las agujas, como si escuchara una música suave que solo ella percibía bajo de la mata de piñón impulsada por el viento y ante la mirada del perro de la casa que estaba acostado en la tierra, también como yo, con los ojos atento a ese armonioso ritmo de colores y la voz vieja de la abuela que se cortaba a la vez que pasaba la aguja uniendo las puntas de un rojo intenso.
-¡Si, Dios! No busques en otros lados que no lo vas a encontrar. Antes yo era como tu, demasiado traviesa. Hacía cosas que mis padres no le gustaban y por eso no salía de un castigo a otro. Después uno creces y creas sus propias reglas. Nunca fui a un escuela y con eso no quiere decir que sea ahora una persona inculta, he criado cinco hijos y estoy orgullosa de ellos, mi vida fue un desastre, pero nunca he perdido el aliento. Eran tiempos duros, pero yo intentaba mantenerme casi siempre ocupada, me gustaba tejer, así lo hacía cuando encontraba el momento. Nunca he dejado de hacerlo. Para eso he tenido siempre un tiempo, no sé de nada tan placentero. Al principio era muy difícil, me costaba ansias terminar las cosas que hacía, ya sabes, cuando tejes, el mayor enemigo es la prisa, como en la vida, pero lo seguía intentando. Nada mejor para evitar todos mis problemas. Pero un día llegó  el milagro. Vino cuando menos lo esperaba. Fue en ese momento que pude ver que esa fuerza de dios estaba en mi. 
-¿Tejiendo?
-No busques esa fuerza del señor por otro lado que no la vas a encontrar, ya te lo he dicho. Por lo menos de esa manera en la serenidad llegó  a mi años después.
-¿Y como es él? Le dije riendo, pero con respeto, estaba cagado de miedo.
Se comenzó a reír y fue ese el único momento que dejo de hacer lo que estaba haciendo. Estiró la mano le hizo una señal al perro que se le acercó y luego me dijo:
-Nunca te creas el cuento de que dios es uno de esos espíritus que aparece y desaparece de la vista para decirte lo que tienes o no que hacer, o que esta bien o que no.
-¡Abuela soy un muchacho! Le dije. Me hizo una señal para que me acercara. Mi padre tenia otros concepto y eso no lo iba aceptar aunque nunca le contradecía a la abuela
-Esa son las cosas que te enseñan en la escuela y en la iglesia. De que dios es poder. Y solo tienes esa capacidad de experimentarlo cuando puedes joderle a otro la vida. 
Me acerque y ella levantó al aire la pieza como una bandera y me la enseñó para que viera que ya tenia la forma de un pequeño gorro amarillo, verde y rojo, la verdad que era maravilloso y se lo celebre. 
¡Abuela que colores mas bonitos!
 Fui a cogerlo con mis propias manos y no me dejo, tenia yo las manos muy sucias.
-¡Escucha!, tus colores favoritos, tus gustos, tus pasiones, las cosas que has aprendido hasta ahora, todas tus experiencias. Esa es la idea del muchacho que crees que eres. Cómo es que te proyectas a la gente y lo que esta creen de ti. Pero eso no es lo que eres tu, jejeje.
A esa altura de la que hablaba ya mi bisabuela daba miedo. Ni siquiera sabía a que se refería, pero yo no sabia porque continuaba escuchándole.
-Nos dominan las circunstancia, estamos prisioneros por nuestras buenas y malas conductas y nos guían los pensamientos.
Ella hablaba mal de estos, de los pensamientos, al menos eso era lo que entendía sobre esa basura que hemos ido adquiriendo con la experiencia que muchas veces se vuelve ante nosotros como si fuera nuestro mayor enemigo y reaccionamos de alguna forma ante esta, aun sabiendo que cada vez que escarbamos un poco en la superficie, sacamos uno de esos problema o muchas veces estos te llegan sin mandarlos a buscar. Los obstáculos están por lo general en el camino. Que estos aparecían solos y no tenias que mover mucho las piedras. 
Me contó que había estado una vez muy enferma y como se sentía tan mal lo único que encontró para consolarse en ese momento fue tejer y tejer. Así pasó la noches después de una semana en cama. -Tejí tanto que hasta perdí hasta la noción del tiempo. Llegó un momento en que no sentía mis manos. Como me sentía tan mal dejé de seguir a mis pensamientos, evitarlos a toda costa cada vez que llegaban, porque no eran sanos. Estos se convirtieron como en nubes de paso, llegaban, pasaban y se  llevaban mi cuerpo. Todo desapareció de mi memoria mientras mis manos seguían tejiendo. Eso me dijo, que de repente  le embargó un enorme silencio. -Conocía ese silencio sobre todo al tejer, la pasión y el movimiento monótono de las manos con las agujas son como un sedante, porque dejas de tener el control de las cosas y se tragan a las palabras. Disfrutaba del silencio. Así fue que dijo, pero que esa vez fue diferente. Pudo darse cuenta que el silencio estaba allí y ella era testigo de su presencia. El silencio es algo que no haces, que tampoco puedes controlar. Aunque crees que es algo que puedes llegar a hacer, este habita mas allá de las cosas porque ha estado allí siempre. El silencio no tienes forma. Ni tampoco tiene nombre, no tiene identidad. No pasado, no futuro. No principio. No final. No mañana, no ayer. Está en todos los lugares. Existe aquí y ahora, es algo eterno 
-¿Sabes? Así me sentía yo, como parte de ese enorme silencio cuando mi cuerpo se esfumó 
Así me dijo. Que todo a su alrededor comenzó a perder el sentido, como si nada mas existiera. Fueron horas de calma de tranquilidad, pero sobre todo de paz. Nada comparable a ese momento donde todo se detiene y dejas de ser la persona que eres y entonces comienza a emerger por un lugar de ti, ese ser que en realidad eres. Ese que no tiene un pasado, no tiene un futuro, no tiene una historia, no tiene ni siquiera un nombre, porque tampoco tiene una forma clara. Esa presencia que tu sabes de seguro que eres tu, emana de ese único espacio en el que vive y tu lo notas, no te hacen falta los ojos para verlo, ni las manos para tocarla. Es esa parte de ti libre, oculta por el paso de los años, por las costumbres, por tus puntos de vistas, por todas tus limitaciones, tus miedos y tus emociones.
-Abuela me estas dando miedo, no me gustan los fantasmas.
-No hablo de fantasma. Esos son cuentos de caminos. Los fantasmas no existen.
Tomó una bola negra de estambre y comenzó a insertarla entre las agujas, había pasado mucho tiempo desde que ocurrió esa historia que me contaba porque en esos momento ya de ella no quedaba mucho y sus movimientos en la mano dejaban mucho que desear, eran certeros pero demasiado lentos, oxidados, rancios, pero su espíritus era todo lo contrario. Su rostro estaba relajado, emanaba paz, aunque al mirarla pareciera que te dejaba escapar una sonrisa. Esas horas de monotonía mientras tejía habían  lograron amansar la pantera en su mente y allí en medio de esa tranquilidad se sentía feliz. Sin juzgar nada, sin exigir nada, sin esperar nada. Esas horas de desvelo habían salvado su vida y nunca más se enfermo y de eso había transcurrido más de cuarenta años y allí seguía con la proa de su cansado barco a la deriva mirando a la mar, arribando a casi un siglo de existencia. Intentando enseñarme algo que todo el mundo desconocía, pero ella me dejaba ver entre dientes. Que hay algo dentro de ti, que es como una luz que lo observa todo, lo mueve y es parte de tu vida para bien, o para mal. Que se manifiesta de diferente forma, pero con el solo hecho de que sepas quien realmente eres en este viaje, aunque eso no es lo que importa. Lo que realmente vale la pena, es que te des cuenta de una vez, que en ti está ese poder de cambiar las cosas, esa fuerza de la que formamos parte alguna día. Hay muchas formas de llamar a esa energía. Hay quienes hablan de un Dios para referirse a ella porque no encuentran un claro motivo a sus especulaciones.  Pero por la forma en que me lo dijo mi bisabuela, yo sigo creyendo que esa luz existe y vive en nosotros mismo. Esa fuerza del espíritu libre que me dejó, nunca la he olvidado. Todos vinimos acá a ser libres. Experimentar esa libertad en carne propia y sentirla, esa es la cosa más bonita del mundo. Porque si alguien es libre, aun aunque no lo intente, esa luz, se esparce por muchos caminos. Ese es el poder y la capacidad del espíritu humano.





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lunes, 27 de abril de 2020

"Alma de colores"


                                                                               𓀤
."El color Es el tacto del ojo. La musica de Los Sordos. Una Palabra en la Oscuridad".... -Orhan Pamuk- (del libro: Me Llamo Rojo) 
No quiero que pierdas tu bendito tiempo hablando mal de la gente ni metida como uno de esos buitres alimentándose de todo lo podrido que la gente dice ok. Eso no es sano, ademas, espanta la amistad.  Quiero que crezcas sana, con la cabeza bien amueblada, libre como el viento. Le dijo a su hija. Ella tenia solo 5 años. Vivían por entonces en la calle de Paseo en el Vedado allá en la Habana la ciudad dormida. Por supesto que ella no sabia ni una palabra de lo que hablaba, era aun muy pequeña y a esa edad ella no estaba para tomarse nada tan en serio, por lo que no le puso oido, al menos eso pensó.  Estaba sentado en el pequeño estudio de grabaciones que tenia por aquel entonces en un apartado cuartito de desahogo muy cerca de la cocina, su única guarida. El lugar era muy agradable, sumamente acogedor, forrado con afiches que adornaban a las paredes sobre música  figuras con rostros africanos y donde acumulaba ademas todo los equipos eléctricos necesario para darle forma a todas sus ideas. Lo había creído demasiado importante en el momento que regreso a vivir a la ciudad después haber pasado una larga temporada en Madrid, más de cinco años y aquel cuartito que él había imaginado como una especie de milagro u oasis, era por entonces mas que un sueño hecho realidad y los disfrutaba todo lo que podía. Se había casado en la majestuosa ciudad sin mar y fue allí donde nació su hija. 
El trabajo de la mañana había sido  sumamente intenso ese día y agotador porque aunque las cosas no iban saliendo bien, se había adelantado mucho. Lo habían intentado varias veces para ajustarlo todo y tenerlo todo seguro hasta que al final a duras penas en medio de los errores la vida siguió su ritmo. Esas cosas pasan cuando estas de veras involucrado en el proceso creativo, pero estaba satisfecho con el resultados de las grabaciones. En fin que las cosas marchaban bien y pasaba la tarde tranquilo en familia. Tomaba un aire frente al ventilador al mismo tiempo que disfrutaba de su hija que jugaba con las teclas del piano de unos de los  sintetizadores golpeándola torpemente no para sacar una música, lo hacia por el mero hecho de provocar un ruido. Como si fuera uno de esos juguetes en el rincón de su cuarto, porque ese, el estudio para ella lo era entre tantas luces, figuras, colores, se sentía tentada por el raro y agradable lugar donde buscaba siempre un motivo para estar y hacerse notar.  Quieres aprender a tocarlo? Le preguntó, apuntando al piano con un gesto de su mentón. Pero ella como si con ella no fuera se echó a reír y salió como un bólido corriendo para la cocinaHabía creido que su padre jugaba y desde allá le gritó un;- Nooooo.!  Que se oyó tan claro, directo y seguro entre las paredes que les separaban. Este también se echo a reír y era de esperar, acababa de confirmárselo. Ella no estaba para cosas serias. Desde el otro lado le escuchó su frase letra por letra otra vez y el como le decía entre risas a la madre, que su papá estaba loco como una cabra.  El no dijo absolutamente nada se quedo callado, porque la situación se tornó  muy graciosa. Se levanto del enorme sofá, cerro la puerta y continuo con sus trabajo de edición metido en su música. Así paso casi todo el resto de la tarde. Al otro día muy temprano después de desayunar  juntos fue a por su bicicleta y le llevó a la escuela. Siempre hablaban mucho en el camino. La niña se entretenía haciendo la mayoría de la veces preguntas llenas de ingenio, vivía  metida las mayorías del tiempo en esos cuentos que su madre le leía y eso era bonito porque para ella a su edad, la vida real para ese momento no eran mas que todas aquellas fantasías de lugares y personajes que por su manera de ser sobrenatural no dejaban de atraparla. Y él para salir como podía de los apuros en que la niña lo metía, le inventaba casi siempre todas las historias. Bajar por la séptima avenida rumbo a la playa era una de la vías que mas disfrutaban juntos, nada igual, porque como era la zona donde se encontraban la mayoría de las embajadas y donde trabajaba el servicio diplomático, por lo general no había mucho trafico y estaba poblada de una punta a otra de poderosos arboles que la mantenían fresca y saludable. Además  de ese olor a mar que llegaba desde la distancia por la costa norte.  Pero esa tarde que fue a recogerla él no había hablado mucho. Ella le recibió con un dibujo que le había hecho. La montó en la bicicleta, en su pequeño asiento para niños y tomo el camino de regreso. Seguía en silencio mientras le escuchaba cantar aquellos dulce y entrecortados cánticos infantiles metida completamente en su mundo, se sentía feliz cuando estaba libre. Como si el aire de la calle le devolviera el alma al cuerpo. Tenia en la cabeza un pequeño plan y en esos momentos como era un hombre con una misión estaba tratando de que todo le saliera estupendo. Por eso era mejor mantener su silencio ante que todo. Cruzo la calle 10 y atravesó el puente de hierro. Corto a la izquierda, paso la gasolinera buscando Linea y llego a casa de su profesora de lenguas que impartía tres días a la semana en las tardes clases de piano y de eso sobrevivía, era un dinero más que le entraba, pero ella en realidad le apasionaba. Los padres le llevaban los niños después de la escuela y su casa la había convertido como en una extensión. Después de unas charlas con la maestra todo quedo acordado. Era con la única persona que mas se sentía segura en la escuela, muy cercana, por lo que no fue difícil resistirse a esa buena química y desde que la vió entrar ambos ojos se iluminaron.  Tanto fue así que decidió quedarse sin chistar y jugar con las teclas de los pianos como lo demas niños. De la forma en que ella lo hacia, hablo de la profesora, era de la manera mas entretenida posible y aquel método con el que atrapaba a los muchachos de esa edad era muy practico, porque rápidamente llamo la atención de la niña. Encima de cada tecla aparecían pequeñas figuritas de personajes de cuentos que según el tipo de sonido reproducía las notas musicales exacta lo cual era muy fácil de aprender por sus alumnos que rápidamente se enrollaban en el aprendizaje. Allí entre lecciones del do re mi fa sol, pasaron la tarde juntos. Ella no sabia que todo eso era un plan, parte de la estrategia, sin embargo las cosas le salieron tan bien que cada pieza iba encajando poco a poco en el rompecabezas porque la niña fue  cayendo en el embrujo de las clases de música y a la vez de disfrutar gratos momentos con los demás niños que ademas eran de su misma escuela fuera de las reglas y restricciones de la enseñanza pedagógica. 

Así fueron pasando unos días, en lo que él comenzó a llamar el  juego de las emociones y venia con ese contagio que vive en la música, porque a la vez que la iba animando a ella para que continuara, se animaba también él, nada igual.  Unas semanas después con la intención de que las cosas fueran a mas en serio, entre su esposa y él acordaron comprarle un piano clásico de madera. Así fue de rimbombante, pero cierto. Estaba tan barato por esos días., era una ganga. Alguien que se marchaba del pais lo dejaba por un precio aceptable y como le cayó del cielo fue a por el piano como un cazador a su presa, tenia la divina iluminación en su cabeza de que esa era la oportunidad que estaba buscando y no le iba a perder de vista. Había pensado y siempre tuvo en su cabeza desde que nació la niña, que tener algo así en su casa podría ser muy útil. Ese instrumento fenomenal en un lugar de la sala le daba al lugar cierto tono místico. Esa había sido su propia mirada la que lo delataba desde que era un niño y no le importaba, nunca pudo resistirse a esa sensación. Un viejo piano en un rincón de una sala era el gesto de majestuosidad mas grande y generoso del mundo y con eso vivía, creyéndolo hasta la medula. Este es el único individuo que no engaña nunca a los sentidos, se decia, los afina. Muy pocos saben en realidad lo que es trasladar un piano clásico de un extremo a otro de la ciudad, esta idea ronda con lo imposible. Un instrumento antiguo tan delicado de barriga enorme y tan preciso en su naturaleza armónica, tan exacto en su interior, que solo el proceso de moverlo se hace tan complicado que debes de asegurarte bien de antes, como un reloj roto, necesitas llamar un experto. Ademas de todo eso, pesan una tonelada por lo que si lo haces algún día piénsatelo bien, no es cuestión de fuerza lo que hace que se traslade, sino, de técnica en el asunto, porque algo asi tiene la fuerza por dentro. Es majestuosamente un piano clásico. Imagínense subir algo así por un segundo piso en la Habana, la ciudad mas difícil del mundo para esas cosas, porque no todo el mundo esta preparado para algo así. Y luego bajarlo a duras pena por la azotea de un tercero. Dios…! Fue toda una odisea. La operación no duro mucho, pero fue agotadora. Aquel instrumento inundó la sala con su presencia y atraía a todo el que pasaba por el corredor al interior por su gran belleza. Pues allí, sembrado como una firme estatua griega, atónito por la novedad del lugar y dispuesto a dejarse acariciar por una nuevas manos en su legendaria historia. Se lo dejó con una enorme satisfacción y dicha, mientras la niña le miraba fijo a la cara que le brillaba mojada por el agua y el pegajoso sudor que le chorreaba a la gota gorda por todo el cuerpo. Nada de lo anterior pudo borrar su rostro de realización. Ni los obstáculos en el camino a casa. Se lo habia tomado todo tan personal que sentía que al final ese instrumento terminaría siendo una extensión de sus deseos y no los de la niña. Pero eso lo tuvo sin cuidado, no se dejo llevar por los malos augurios. Se acerco a su hija, la tomó del brazo que se acurrucaba más a la madre y que le hacia el caso del perro. Los niños a esa edad solo escuchan lo que les da la gana, ellos son los reyes del mambo, pero aun así él no se cortó en sus palabras. Le dijo "Yo no se si al final tu viviras de la música, eso lo tendras que decidirlo más adelante, pero esto te va ayudar mucho el día de mañana. Estoy seguro. No hablo de dinero." Esta vez se dirigió a la madre…"Hablo de otros problemas mas importantes y para cuando esos lleguen. Ya tendrá un lugar donde arrimarse, así que las cosas en su sitio. Fue la primera vez que su esposa comenzó a entenderle. Porque era la primera vez que este se lo dejaba ver claro. Hablaba del equilibrio en la balanza. Así fue como lo descubrió. Y se sintió mucho mas tranquila. En un lado podía ver y apreciar el enorme gesto, porque de salir a la luz esa gran posibilidad de aprender, era muy buena para llenar de color el mundo interior de su hija. De algunas forma este le entregaba las herramientas indispensable para los tiempos duros, esos que están en la orden del día y que suelen llegar cuando comienzas a tomarte las cosas bien en serio. Aunque era su madre no estaba ajena a los descalabros, ni a esos inexplicables problemas que aparecen mas tarde en la vida cuando tienes el corazón roto.  Y por el otro lado, que hiciera lo que le diera la real gana, esa era su vida y ella quería que su hija creciera libre. 
Un tiempo después las cosas no le fueron también y tuvo que abandonar la Habana, esta vez definitivamente y por mucho que lo intentó, la niña perdió el interés por el piano. De esos no se hablo mas en años parecía que con solo tocar esa tecla se despertaran los demonios que quedan rondando cuando no sabes que hacer con los recuerdos y las cosas desarregladas. Todo cayo en el olvido y él se puso triste. Fue un tema del que nunca mas quiso tocar. Pasaron años, los suficiente como para apartarlo de la memoria. Esa relación entre la vida y la música había llegado a su fin. Al menos eso pensaba él, hasta que un día. Sin venir el caso, le cuenta la madre que desde hacia un tiempo llegaba de la escuela su hija, que ya era una jovencita y pasaba ratos tocando la guitarra vieja que ella tenia colgada en la pared del corredor, que hasta le faltaba una cuerda. En esos momento llegaron de repente algunas imágenes del pasado que había dejado tirada en algún lugar del camino. Como ya no estaban tan cerca, nada se podía hacer con ellas, p
ero aprovechando la oportunidad, retomó el tema. Esta vez buscando una pista por donde habían quedado las cosas quiso reparar la situación y le compraron una  buena guitarra en Madrid. Tal vez las cosas no tengan ya el mismo sabor de antes pero sin querer había tocado algo de su fibra interior. Tanto que comenzó a incorporarla a una parte de su vida. 
El prepararse para vivir es uno los principales logros de las que debe de estar consciente el ser humano. Motivar el mundo de los niños para ir moderando su ambiente debe de ser una prioridad, sin mucha presión se necesita paciencia. Cada cual es diferente y regar esa semilla para que tenga buenos frutos en un futuro es cuestión de fe. Todos hemos sido niños alguna vez y en nosotros aun queda esa huella imborrable de ingenuidad, de claridad que no nos abandonan aun en tiempos dificiles. Muchos pierden el norte a lo largo del camino, la vida es impredecible y no estamos hechos para soportar las perdidas. Pero si lo intentamos bien, seguramente las cosas tomarían otro curso en el futuro. Deberíamos asegurarnos de que eso suceda. Encontrar un espacio seguro donde se pueda lidiar con los golpes es sumamente complicado. Nadie se repone fácilmente a esos cambios tan drásticos, ya que no hay nada que los detenga en su misión de arruinarte la existencia, porque estos penetran en el alma y nos abandonan al menos que encontremos como. 
Los vuelcos que da la vida. Ahora ha pasado mucho tiempo. Vive en un pequeño y caluroso estudio de nueva york y su vida dista mucho de la del pasado, pero aun asi no a perdido aun las fuerzas ni las ganas de siempre. Aunque están cada cual por su lado, sobreviven a la distancia de la manera mas natural posible, porque puede sentirla muy cerca. Hablan siempre y todo lo que pueden. Pero eso no ha impedido que nada cambie entre ellos. Porque una cosa no se puede negar y es que en lo mas profundos ambos se parecen mucho. Están tan conectados que es imposible notar esos cables invisibles que los unen al pasado, permanecen en su cimiento. Y vienen atraído por una corriente interna que llega en esa alteración de los sentidos, es todo mucho mas real que antes, como aquellos cuentos que le contaba cuando era tan solo una niña, porque para ambos inclusive no tenia que ver nada con la fantasía. Hay muchas cosas que nos ayudan a vivir y están cerca de nuestras manos como los libros, la música, el arte en general que despierta al alma,  que nos quitan el sueño. Esas cosas que tu no puedes tocar tan fácilmente mente pero que existen y son en realidad lo que somos. Ese es el significado de esa palabra clave de la que estamos hecho, somos la humanidad, no otra cosa. Y todo lo que la forma debe de ser imprescindibles, no puede pasar por obvio, para que luego a la hora de tomar las jodidas decisiones te encuentres mejor preparado. El remedio mas fácil y seguro para soportar el caos en medio de la tormenta. Hay una sabiduría que nace de la experiencia y esa quedara siempre en nuestros corazones, es la única razón por la que estamos aquí y penosamente se nos olvida, esa es la mejor de las herencias. Solo se llega en ese puente imaginario que une a la relación entre hijos y padres, ha sido así y lo será desde siempre aunque solo le dejemos el peso a las escuelas. Hay muchas cosas que curan los malos tiempos o los dolores de estomago en el futuro y debemos de dejarlas claras y sobre la mesa. Esa es la única medicina, no otra. Y la conocemos, no hay que ir a ningún lugar a buscarla. Aprender cosas nuevas es una aventura. Cuidar a los amigos, es la única manera de tratarles con respeto. Tocar un instrumento musical es cosa de dios, es el lenguaje de los sonidos, dibujar es otra galaxia. Todo eso despierta la curiosidad y cuando esa llega, no escapas porque todo fluye, hace que te sientas cómodo donde quiera estas. Esta llena todos tus espacios y finalmente te enamoras de las cosas que dan a tu vida un nuevo Color. Se de lo que hablo. Odio estar aburrido dentro de un hotel de lujo tirando fotos. De esa otra manera, nunca se esta solo en este mundo.
 "Estambul" Asi se llama el Libro. Le dijo ella antes de su viaje a Turquía. Aunque viajaba con su madre llegarían a Estambul en unos días y como era de costumbre su hija había  comenzado a leer un libro sobre la ciudad y estaba metida en su mundo el cual recíprocamente abarcaba el de él que estaba involucrado completamente en el tema. Tenia la sensación de que también viajaba a la ciudad del Bosforo. Entonces le dijo..Papa el author de la novela es...y no le puso mucha atención, podía ser cualquiera. Pensó ingenuamente para salir del tema, podia ser un libro de viajes mas. Que Estambul dividía a Europa de Asia por el estrecho del Bosforo y otras cosas más, la vieja historia. De la influencia de los imperios, de las ruinas de sus calles romanas, Los obeliscos Egipcios, lo pensó todo. Había visitado antes ese país. Pero dias después buscando por curiosidad encontró una frase de un autor que le llamo la atención. Y rápidamente  tomo el teléfono por la curiosidad  y le pregunto, quien era el autor del libro.  "Orhan Pamuk", le respondió ella y quedo perplejo, bastante sorprendido. Aquel nombre llego como un misterio. Era el mismo que estaba leyendo. Era el mismo de la frase que se le quedo muy dentro. “Estambul", es un gran libro, una novela escrita sobre la gente de la ciudad, muy desgarradora pero sobre todo, muy especial. otra mirada al mundo de los vivos. Lo que todo aquello le parecio un autentico milagro.𓀵

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